El propietario del bar Casa Rosa de Burriana ha decidido no colocar terraza después del verano “porque la crisis aprieta mucho y me cuesta hacer frente al dinero que me piden por ella”. Una decisión que, pese a todo, puede terminar costándole cara dados los resultados que ha tenido el negocio tras el primer mes sin ofertar un espacio para los fumadores. “He notado que entran un 30% menos de clientes fumadores desde que no tengo la terraza”, apunta Antonio Campayo, mostrándose pesimista ante el invierno que se avecina. “El hecho de no tener mesas y sillas en la calle hará que pierda dinero seguro”, augura el mismo dueño.

Además de la parte económica, las condiciones y ubicación de su negocio tampoco son propicias para que pueda disponer de una terraza en condiciones que salve el invierno. “Aunque hubiera renovado el permiso para tener sillas y mesas en la calle, de poco me hubiera servido para cuando hace frío, porque es un espacio muy reducido que no puedo cerrar, creo que ni siquiera se podría colocar una estufa eléctrica que ayude a dar calor a los clientes”, reconoce.

EN LA PUERTA // La única opción que ofrece a los clientes que son fumadores es “echar unas caladas en la puerta, donde he colocado unas estanterías y unos ceniceros. Es una de las zonas más concurridas sobre todo cuando hay partido y miran la televisión desde allí mismo”. Una solución que se repite en gran cantidad de bares, restaurantes y cafeterías del conjunto del país.

El bar Casa Rosa optó por no hacer ninguna reforma cuando la ley permitía locales con zonas exclusivas para fumadores y no fumadores, algo que ahora aplaude, “menos mal que no invertimos nada”. H