En el último año el fiscal que coordina las investigaciones ha practicado más de 500 diligencias y ha tomado declaración a funcionarios, enterradores y monjas que durante las décadas de los 60 y 70 (cuando se concentra el grueso de casos) trabajaron en el cementerio municipal o en los hospitales implicados.

La mayoría de los presuntos bebés robados nació en el Hospital Provincial, aunque también está implicado el General y la clínica Palomo.