Muy pocas son las salidas que le quedan al CD Castellón para evitar lo que ningún albinegro quiere... la refundación. Tras la fallida irrupción de Fernando Miralles y unido a la esperpéntica aparición de Jesús Jiménez, que menos invertir en el club realizó todo tipo de actuaciones teatrales, el club agoniza y casi nadie ha salido a la palestra al rescate de la entidad.

Uno de los pocos que quedan es Paco Chinchilla, exfutbolista del conjunto albinegro afincado desde entonces en la capital de la Plana, quien ya intentó a principios de este año hacerse con el contrato de compraventa que poseía Fernando Miralles y que finalmente, y supuestamente, adquirió Jesús Jiménez por su famoso derecho de tanteo y retracto, del que nunca más se supo.

¿ÚLTIMO INTENTO? // Ahora, a falta de un mes escaso para que se consume una hipotética muerte anunciada, ya que el 30 de junio el club debe estar al corriente de la deuda contraída con la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana --por tema de licencias y sanciones-- y con la AFE --por las denuncias de los jugadores--, Paco Chinchilla pretende hacer un último, o penúltimo, intento por convencer a José Manuel García Osuna de que acceda a venderle el paquete accionarial de Castellnou2005 y así intentar evitar lo que se sería una catástrofe.

CUMBRE EN MADRID // Es por ello que Paco Chinchilla acudirá hoy a la capital de España, donde reside José Manuel García Osuna y donde está previsto que ambos se reúnan para negociar la compra-venta de una entidad que cada día que pasa tiene menos valor.

Ya a principios de año, cuando se produjeron las primeras negociaciones e incluso Chinchilla anunció tener un principio de acuerdo, las pretensiones de Castellnou eran bastante elevadas.

Unas cifras que en las negociaciones de hoy tendrán que ser rebajadas por Osuna, o al menos ese es el propósito que se ha marcado Chinchilla, consciente de que solo aceptaría la compraventa por unas condiciones reales, ya que el Castellón está endeudado y es equipo de Tercera División. La renuncia oficial de Jiménez y Miralles ha abierto esta posibilidad. Chinchilla y Osuna tienen, al parecer, la última palabra para encontrar una solución.