El señor Gabriel es un arcángel para mí porque él me salvó la vida; gracias a él no me ahogué, mientras los socorristas de la playa del Pinar del Grao no hacían nada... Llegaron tarde y no estaban en su sitio. Yo nunca olvidaré lo que Gabriel hizo por mí y estoy muy afectado por su muerte”. Estas fueron las palabras del niño de 13 años que el martes volvió a nacer después de que un albañil del Grao, Gabriel López, lo rescatara en la playa. El pequeño habló para Mediterráneo en exclusiva, acompañado por su madre y su hermano menor de 6 años, que también fue testigo de la tragedia.

Ahora que sus compañeros de clase están de viaje de fin de curso, este castellonense intenta recuperarse de la desgracia, pero, como asegura, “no lo olvidaré”.

El menor quiso explicar a este periódico cómo sucedió todo: “Yo estaba con un amigo y con mi hermano pequeño y más niños en la playa. Con nosotros había tres madres. Habíamos estado en el Pinar antes y ya en la playa nos metimos hasta la cintura porque había bandera amarilla”. Y continuó: “Estábamos delante del chiringuito y en la torre de vigilancia de los socorristas no había nadie. De repente, cinco niños de entre seis y nueve años comenzaron a pedir ayuda porque la corriente los arrastraba con mucha fuerza mar adentro. Estaban en peligro”.

“YO SALVÉ A DOS NIÑOS” // Y continuó: “Mi amigo y yo fuimos nadando a rescatarlos enseguida. Yo salvé a dos y los dejé sobre las rocas y luego volví para ayudar a mi compañero que cogió a tres... Fue entonces cuando el oleaje me arrastró... Yo pedía ayuda y fue cuando el amigo de Gabriel, Toni, y él acudieron a auxiliarme... Yo no podía moverme y Gabriel me salvó empujándome hacia la superficie y me subió a las rocas... Pero a él el mar le cubría y vi cómo se le ponían los ojos en blanco y se golpeó la cabeza contra las rocas... Se quedó inconsciente, echaba espuma por la boca y su amigo y su prima, que llegó también en ese momento para auxiliarle, trataban de sacarlo. Yo les ayudaba. Hasta le hicimos la reanimación mientras lo sujetábamos en las rocas porque no podíamos subirlo... Estábamos desesperados, sangrando...”.

El menor fue muy crítico con el servicio de rescate: “Llegaron tarde. La persona que fue a avisarlos, porque no estaban en su sitio vigilando, nos dijo que los encontró hablando... Ni siquiera vinieron corriendo, sino andando. Y una de las chicas socorristas ni entró en el agua, se quedó en la orilla, mirando. Fue uno de rescate con una moto acuática que llevaba una camilla el que nos dijo que dejáramos a Gabriel, así que lo devolvió al mar y lo subió en la moto para llevarlo hasta la orilla... Gabriel estaba inconsciente...”.

La madre del niño manifestó: “Si no fuera por ese señor mi hijo no estaría vivo porque los socorristas no estaban realizando su trabajo, que para eso les pagan”. Y añadió indignada: “Fue un cúmulo de imprudencias del servicio de socorrismo. No había bandera roja, pusieron amarilla y no estaban vigilando”. Y sentenció: “Si hubieran hecho su trabajo quizá ese héroe, Gabriel, viviría”. H