El proceso de integración del grupo CRM y Cajamar en una nueva y única enseña, Cajas Rurales Unidas (CRU), no será traumático para los 300 trabajadores de la provincia. Así lo afirman tanto voces sindicales como del propio sector financiero, que confirman que la actual estructura de las enseñas facilita un proceso de reestructuración que no tendrá excesivos efectos laborales negativos.

Un vistazo al mapa revela que no hay solapamientos. Cajamar, la cooperativa con sede en Almería, solo tiene una oficina en Castellón y otra en Vila-real, sin duplicidad con enseñas del Grupo CRM, que lidera Ruralcaja.

La excepción es la capital, donde Caja Rural Castellón, que se ha integrado en Cajamar, suma 19 oficinas, por casi 30 de Ruralcaja. Caja Rural Castellón y Ruralcaja también tienen ambas una oficina en Borriol, mientras que la primera tiene una en Benicàssim frente a cuatro de la segunda.

Aun así, todos apuntan a que esto no va a ser conflictivo, y menos teniendo en cuenta las condiciones del pacto --ver dato adjunto--. Además, resaltan que, de entrada, el preacuerdo con los sindicatos afecta solo a Ruralcaja y Cajamar, por lo que cuando llegue este extremo a Castellón, ya estará reestructurado. Caja Rural Castellón se integró en Cajamar con la condición de mantener el “100% de su plantilla”, por lo que no peligran empleos. Fuentes del sector apuntan a que la reestructuración en Castellón se abordará pasado el verano. H