Se acabó el pago de grandes cantidades en metálico. Ayer entró en vigor la nueva ley 7/2012 de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria para la intensificación de la prevención y lucha contra el fraude, que afectará a todos los pagos superiores a 2.500 euros en los que participe un empresario. De ahora en adelante, deberán pagarse con tarjeta, transferencia bancaria o cheque. Nunca en metálico. Para hacerse una idea, un ejemplo: Todas las reformas y obras que venían realizándose en la provincia se hacían, totalmente, o en parte, en dinero contante.

El dato lo aportó ayer el presidente de la Asociación Profesional de Asesores Fiscales de la Comunitat Valenciana, Arturo Casinos; y el delegado de la asociación en Castellón, Luis Chinchilla. Ambos se reunieron para llevar a cabo la primera junta de gobierno de la asociación en la capital de la Plana y afirmaron estar seguros de que la mayoría de los pagos de estas operaciones se hacía, hasta ahora, en efectivo.

El fraude de subsistencia en España representa “el 25% del PIB”, según apuntó Casinos, quien además señaló que este “se ha disparado como consecuencia de la crisis económica y de la subida de impuestos, que asfixia a pymes y autónomos”. Ambos representantes se mostraron contrarios a la subida de impuestos, pues la consideran una medida contraproducente para reactivar la economía y “causa del aumento de las facturas sumergidas”.

“El objetivo de la nueva medida es paliar las operaciones en negro, frenarlas”, concretó Chinchilla, obligando a las empresas a llevar un mayor control.