Cientos de castellonenses de todas las edades acudieron ayer masivamente a las tascas, un hecho que se repite cada fin de semana sino fuera por la particularidad de que la zona está en plenas mediciones sonométricas para determinar si la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) se prorroga dos años más.

El test sonométrico coincide con el inicio de una nueva campaña de concienciación sobre el ruido que ayer llevó a la calle a un grupo de voluntarios estudiantes de la UJI a instancias del Ayuntamiento. Los jóvenes recorrieron primero la zona urbana de ocio nocturno de Lagasca y Tenerías y posteriormente se dejaron ver en las tascas para recordar a los usuarios la necesidad de modular la voz para no molestar a los residentes en la zona. La empresa contratada por el consistorio para realizar las preceptivas mediciones sonométricas mantiene colocados los micrófonos en la calle Isaac Peral, frente de la tasca El Mejillón, y en calle Barracas a la altura de La Tasketa.

TRANQUILIDAD Y OPTIMISMO // El responsable de El Mejillón, Pedro Navarro, se mostró confiado en que las medidas paliativas ejecutadas por mandato de la ZAS --como por ejemplo los toldos sonométricos o las propias campañas de concienciación-- surtirán efecto y rebajarán algo los niveles de ruido. “Estamos tomando todas las medidas y no creo que pase mucha cosa, si hay que poner más toldos se pondrán, pero estamos tranquilos y somos optimistas”, afirmó. Desde el Mesón La Cueva también resaltaron la “normalidad” y la gran afluencia de clientes pese a la amenaza judicial de la Asociación Castelló Sense Soroll. “No hay que darle más vueltas a ese asunto, estamos contentos y trabajamos con normalidad”, afirmaron en el local.

El Ayuntamiento interpuso en septiembre un recurso de casación ante el Supremo al auto judicial del 5 de junio que ratificó la prohibición de beber alcohol en la calle en el ámbito de las tascas. La Asociación Castelló Sense Soroll también pretende silenciar la zona de Lagasca y Tenerías. H