El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, abrió ayer una mano al individualizar el objetivo de déficit en este 2013, pero cerró la otra al fijar ese tope para la Comunitat Valenciana en el 1,6%, lejos del 1,8% que reclamaba el presidente Alberto Fabra. De hecho, la Comunitat será la autonomía española con el umbral de déficit más flexible, pero con la evidente rémora de tener que rebajarlo desde el 3,45% del Producto Interior Bruto (PIB) que se contabilizó al cierre del pasado año 2012, también el mayor de las 17 regiones españolas.

La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) celebrada en Madrid aprobó un tope que será muy difícil de cumplir dado que, además de ser una de las más endeudadas, la Comunitat Valenciana es la segunda de España peor tratada en la financiación --excepto Canarias-- con 1.904,28 euros por habitante frente a los 2.098,87 euros que recibe de media cada español. La desigualdad financiera llega al extremo de que los castellonenses reciben del Estado casi 600 euros menos que los cántabros.

Tampoco ayuda a cumplir el tope de déficit fijado que alrededor del 85% del presupuesto de gasto de la Generalitat se destine a educación y sanidad. Si el Consell se ve abocado a anunciar nuevos recortes para intentar cumplir ese sagrado 1,6%, no tendrá gran margen de maniobra para hacerlo sin tocar el gasto social.

El conseller de Hacienda y Administración Pública, Juan Carlos Moragues, que asistió a la reunión del CPFF, optó por analizarla desde un punto de vista optimista al señalar que ese 1,6% supondrá “una liquidez adicional de 900 millones de euros”.

ALIVIO FISCAL // Moragues recordó que al comienzo de la negociación partían con un tope de déficit del 0,7%, por lo que el 1,6% logrado son nueve décimas más y, según él, cada décima representa 100 millones de euros de alivio fiscal. No obstante, el conseller reconoció que esperaban haber logrado “alguna décima más”.

En la reunión de ayer, los consejeros de las comunidades de Madrid, Cataluña, Asturias y Canarias fueron los únicos que votaron en contra de los topes de déficit fijados para el 2013.

El ministro Montoro destacó la experiencia inédita en democracia de fijar un déficit individualizado para cada autonomía y defendió que los objetivos de estabilidad son realistas y alcanzables, como lo prueba que en 2012 todas las comunidades “hicieron un importante ejercicio de eficacia” que, a su juicio, ha permitido sanear las cuentas. “Las comunidades ya no son vistas como el problema de las finanzas públicas ni de la crisis”, añadió.

Todas las comunidades autónomas excepto Extremadura -que logró unos ingresos extra en el pasado año 2012-- tendrán que rebajar su déficit este año. H