Una emotiva y multitudinaria misa templaria se celebró ayer en la basílica de Lledó de Castellón a las 18.00 horas en homenaje al peñiscolano Jordi Pau Caspe, fallecido el pasado 16 de septiembre tras una larga batalla para superar su enfermedad.

El acto fue organizado por la Militi Templi del Arcángel Uriel, a la que pertenecía Jordi Pau Caspe, una “asociación civil católica que representa a los templarios”, tal y como explicó el gran comendador de la orden en Castellón, Vicente Ballester. La ceremonia contó con la presencia de alrededor de 50 templarios venidos de ciudades como Madrid, Valencia, Murcia, Orihuela o Barcelona.

La misa comenzó en la explanada de Lledó con la entrada de los Templarios vestidos con el manto blanco y portando su emblemática cruz roja. Durante el acto, se veneró la replica del Santo Grial que se encuentra en la Basílica del Lledó.

El legado de Jordi Pau Caspe en la ciudad de Peñíscola resulta innegable ya que, además de su intensa carrera política dentro del Partido Socialista, siempre estuvo ligado a la escena cultural y social de la ciudad. Desde 1998 ocupó el puesto de director gerente del castillo de Peñíscola, reconstruido por una entidad vinculada a la Orden del Temple, y también fue uno de los miembros fundadores de la Associació Cultural de Moros i Cristians. Jordi Pau se llevó en el recuerdo el reconocimiento de los suyos cuando fue elegido Templario del año en el 2010.

Sus camaradas de la prden destacan lo buen amigo que era. “Fue mi mentor, me enseñó a contemporizar las situaciones ante todo”, relata el Maestre de los Caballeros Templarios, Sergio Sánchez, emocionado. H