El Grao contará con sede policial propia. La alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, anunció ayer la rehabilitación del edificio del mercado del distrito marítimo, cerrado en marzo del 2017 tras 30 años de actividad, para convertirlo en sede de la Policía Local «con el objetivo de prestar una mejor atención ciudadana, favorecer la proximidad y mejorar los medios materiales con que cuentan los agentes para desempeñar su trabajo».

Marco, que visitó el edificio junto al concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio Lorenzo, el teniente de alcalde del Grao, Rafa Simó, y el intendente general de la Policía Local, José Luis Carque, destacó que la apertura de esta sede «responde a la voluntad del gobierno municipal de garantizar la calidad de un servicio público esencial como es el que presta la Policía Local».

El concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio Lorenzo, subrayó que «esta sede policial propia en el Grao va a optimizar la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad». En este sentido, el mismo edil apuntó que esta actuación «va a permitir que los efectivos de seguridad municipal tengan unas instalaciones modernas, adecuadas a la función policial y con varios departamentos que facilitarán la labor administrativa de los agentes en su objetivo de la vigilancia y mantenimiento de la seguridad».

OBRAS DE REMODELACIÓN // Para ello, se rehabilitará la planta del edificio que hasta hace unos meses cumplía con las funciones de mercado para ajustarse a las necesidades de este departamento, mientras que la segunda planta mantendrá sus usos actuales.

La primera edila reivindicó la importancia de que «los agentes dispongan de una nueva ubicación más amplia para realizar los informes policiales y al mismo tiempo ganen en calidad de las instalaciones, ya que la nueva sede va a disponer de vestuarios nuevos y más puestos informáticos para que puedan confeccionar los numerosos informes que su función requiere».

Con ello se mejorarán las condiciones de trabajo de los agentes, al tiempo que se dará uso a un edificio que ocupa un lugar estratégico en el distrito marítimo y que ha estado cerrado al público durante meses.