UN OFICIO EN EXTINCIÓN
Matías, un 'artesano' en el último videoclub de Castellón
El Videoclub Sensal sobrevive a la crisis del sector: "Mientras nos dé de comer a mí, a mi mujer y a mi hija, aquí estaré trabajando 365 días al año"

GABRIEL UTIEL
RAFAEL FABIÁN
Quien más, quien menos habrá visto o escuchado hablar en alguna ocasión de oficios como el de alfarero, sereno, afilador o plañidera. Por desgracia -o quizá afortunadamente en el caso de las plañideras-, son trabajos extinguidos o en vías de extinción después de años o incluso siglos empleando a cientos o miles de personas. Existe sin embargo un negocio que pese a arrancar a finales del siglo XX está en la misma situación: el videoclub. En Castellón sin ir más lejos llegaron a contarse por decenas y hace 12 años, cuando abrió sus puertas el Videoclub Sensal, último superviviente de los mismos, todavía quedaban 20 en funcionamiento. Hoy solamente se puede acudir a este y su propietario, Matías Fernández, se mantiene al pie del cañón con la misma ilusión que el primer día: “Cuando empecé todos me decían que estaba loco. En Castellón solo quedo yo y en la provincia me consta que sigue abierto uno en Benicàssim, otro en Torreblanca que también es quiosco, y uno en Benicarló o Vinaròs”.
Hace no tantos años era habitual acercarse al videoclub para alquilar una película y disfrutarla en casa con familia o amigos. Hoy es una práctica más en desuso, pero Matías, desde su local situado en la Avenida Chateleraut de Castellón, todavía mantiene un buen número de clientes: “Socios tengo 9.000, pero que haya venido el último año, unos mil. Algunos alquilan una vez por semana, otros una vez al mes y los hay que vienen una vez al año, pero con eso nos da para comer a mí, a mi mujer y a mi hija, y mientras siga así no buscaré otra cosa”.
Una filmoteca de 9.915 películas
En total, Matías cuenta en su establecimiento con la friolera de 9.915 cintas de todos los géneros -excepto el pornográfico-, y países habidos y por haber. “Lo que más se lleva la gente es cine comercial, pero una parte importante del negocio también está en el cine independiente o series”, reconoce. Por países asegura que el cine americano “sigue siendo el más popular”, y después añade las filias y fobias que algunos clientes tienen con la producción nacional: “Muchos españoles dicen que no quieren ni oír hablar del cine español. Después, curiosamente los rumanos lo van buscando porque son muy fans de las comedias de aquí”.
Afirma el protagonista de esta historia que en ocasiones actúa con sus clientes como prescriptor: “Me gusta mucho el cine y las películas que tengo las he visto todas, así que puedo recomendar al gusto del consumidor y los hay que me dicen que se fían más de mi criterio que del suyo propio. Podría cobrar lo mismo trabajando menos horas en otro sitio, pero quiero estar aquí mientras dure”. Lo cierto es que a días trabajados, pocos le ganarán: “Trabajo todos los días del año, 365, unas ocho o nueve horas. Este verano igual cierro unos días en agosto porque me lo ha pedido mi hija, pero para que esto funcione no queda otra”.

Matías, un 'artesano' en el último videoclub de Castellón
Cuestionado por las causas que han golpeado tan duramente a su sector, Matías no duda: “Lo que más nos perjudica es el pirateo. Puedo competir con otro videoclub o con plataformas como Netflix y similares, pero luchar contra algo que es gratis no se puede. Otra gran injusticia que nos afecta son las trabas que nos pone el gobierno teniendo que pagar un IVA del 21%, cuando al cine se lo han bajado al 10%. Si es un impuesto para artículos de lujo, digo yo que es más lujoso ir al cine que alquilar una película por dos euros para ver toda la familia en su casa”. Razón no le falta.
Los precios en el alquiler de filmes oscilan entre los 75 céntimos la más barata y los 2,60 euros la más cara. Además, este apasionado del cine que llegó a Castellón después de cerrar su videoclub en Alicante, también vende las cintas a precios económicos: “El formato que más se alquila sigue siendo el del DVD con diferencia. Muchos clientes todavía no tienen Blu-ray en su casa y es una pena porque se ve mucho mejor. También tenemos títulos en 3D, aunque incomprensiblemente lo están dejando morir, y en 4K”.
Confiesa por último Matías Fernández que escucha a mucha gente comentar cuando pasa por su local que “los videoclubs parecen de la prehistoria”. No quedan muchos en España y está solo en Castellón, pero su intención es la de jubilarse en su Videoclub Sensal y hablando con él te convence de que lo conseguirá. Suerte.
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