Representa a una de las tres patas del Acord de Fadrell. En los últimos meses ha tenido que lidiar con las tensiones del gobierno local y las tensiones internas de su partido.

-- Usted es la cara visible del partido en Castelló al ser concejal y miembro del equipo de gobierno. Sin embargo, se presentó en diciembre como candidato a liderar Podem en la capital, pero hubo empate con la lista de Adrián Ribelles, considerado más afín al pablismo. ¿Se esperaba este resultado?

-Somos una organización plural, y es evidente que la pluralidad se canaliza con la toma de decisiones internas. Con el empate aceptamos el resultado y el sentir de una parte que no se sentía identificada o representada con el equipo.

--Logró contener el empuje de la corriente oficialista, cosa que no ocurrió en la Comunitat, donde Pilar Lima, afín a Pablo Iglesias, manda cada vez más. Da la sensación de que no se mantiene la labor de los equipos y acaba imponiéndose la voluntad del líder nacional.

-La consolidación de una estructura es muy compleja, lo vemos con la conformación de nuevos partidos. En los últimos años hubo convulsiones internas, pero hay cierta estabilidad interna para replantear la recuperación de la iniciativa política, que es lo que dio sentido a Podemos y nos permitió alterar el bipartidismo.

--Su partido tiene cuotas de poder en el Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento de Castelló, aunque en las últimas citas con las urnas ha habido un retroceso en el número de votos. ¿Teme que Podem se convierta en un partido residual como le pasó a Esquerra Unida?

-No. Creo que el contexto ha cambiado drásticamente. La diferencia entre grandes partidos y los nuevos no es tan grande. Retrocedimos en las últimas elecciones pero también tenemos el electorado más fidelizado con las siglas. Unidas Podemos está consolidado, tenemos vocación de mayoría y ahora con la estructura más asentada.

--La implantación de un partido a nivel provincial es importante para consolidarlo. ¿Hay algún planteamiento en este sentido en Podem?

-Es una tarea pendiente. En el órgano de dirección autonómica solo hay un integrante de Castellón y eso dificulta la integración territorial. Ahora se desarrolla el proceso para completar con representantes territoriales. También se trabaja con una coordinadora comarcal que devuelva la capacidad por asentarnos, y recuperar representación en la Diputación, que es un objetivo estratégico y empujar a la necesaria modernización de la institución para su eliminación, porque son instituciones que no tienen sentido en el siglo XXI.

--¿Cuáles son sus ideas para estar presentes en más municipios?

-Tan sencillo y tan complejo como apoyar a los círculos en cada territorio, la consolidación de un partido a nivel territorial es el gran reto de una organización nueva, es un esfuerzo que requiere de mucho trabajo y muchos recursos y apoyo a los militantes de cada municipio para que todos tengan la formación y herramientas que les permitan desarrollar proyectos locales en la línea del ideario de Podemos. Eso significa formación y apoyo logístico, y estar pegados al municipio. Es un tarea de los nuevos partidos que después de la crisis del bipartidismo. Ninguno ha sido aún capaz de satisfacerlo

--Volviendo a Castelló, ¿por qué hay tantas tensiones internas entre el Acord de Fadrell?

-Por lo mismo que en el Botànic y en el Gobierno central. Por inexperiencia en gobiernos de coalición, que se deben basar en el reconocimiento de la diferencia interna y en incorporar y gestionar esas diferencias. También tenemos esta crisis, que acentúa las diferencias, tensiona a un programa de gobierno que no da respuesta a muchas de las nuevas realidades y que son distintas de las que encontramos en el 2019.

--Pero en la Generalitat y Castellón esa experiencia de coalición ya lleva seis años.

-Es evidente que el Botànic 1 tenía más estabilidad. Y en el Botànic 2 había menos decibelios en el comienzo, pero la situación genera una presión mayor. En tiempos como estos las decisiones son complicadas y las decisiones de un gobierno de coalición, cuando no son compartidas y no se gestionan de forma respetuosa con la diferencia se generan tensiones.

--¿Es normal que las discrepancias en asuntos como el Conservatorio o el presupuesto se manifiesten de forma tan evidente?

-No es normal. Creo que es normal que haya diferencias, pero cuando se convierten en polémicas es porque ha habido una mala gestión de la pluralidad.

--¿Habrá Fadrell hasta que acabe el mandato, o cree usted que el PSOE romperá el Acord para pactar con Ciudadanos?

-Por nuestra parte habrá Acord hasta el 2023 y esperamos que sea la postura del resto de partidos. Fadrell es lo mejor que podemos dar a la ciudad, y cualquier alternativa a este Acord con la composición actual de la corporación será siempre peor para la mayoría de los castellonenses

--¿Qué pueden hacer para darle más solidez?

-Hablar, negociar dentro del gobierno, proponer mecanismos de funcionamiento y gestión de la diferencia mejores, donde todos estemos más cómodos.

--Se presentó para liderar Podem en la Comunitat. Ganó Pilar Lima por muy poco frente a Naiara Davó. ¿Cree que de haberse retirado ahora sería Davó la elegida?

-No puede saberse. Dimos el paso de presentarnos con un grupo de ideología, formación y experiencias muy particulares. Las personas que sabían que éramos una sensibilidad minoritaria decidieron apoyarnos y lo hicieron porque compartían ideas con nosotros. No me arrepiento.

--¿Qué han realizado en sus áreas del Ayuntamiento de Castelló?

-En Transición Ecológica tenemos el reto de hacer una área de gobierno nueva para hacer frente al cambio climático que seguirá siendo el gran reto de nuestra ciudad. En cuanto a Vivienda, hace frente a una situación muy compleja y adversa. Tenemos un contexto difícil pero para ser el primer mandato demostramos que sabemos hacerlo. Estamos aprendiendo a conocer la administración para que se pueda poner a trabajar en esas políticas.