Tener una casa ordenada es tan reconfortante como complicado. Quien más, quien menos puede dejar un calcetín suelto por el comedor, un juguete tirado por el pasillo o unos platos por limpiar durante toda una noche. Sin embargo, el desorden puede llegar a ser un verdadero problema y Julia Gijón y Vanessa Suárez, las ‘Marie Kondo’ de Castellón, están dispuestas a poner remedio en estas críticas situaciones.

Valenciana y venezolana residentes en Castelló, con su empresa Organizando Asesoría del Orden llevan más de un año ordenando casas a domicilio tanto de forma presencial como telemática: “Hemos tenido muchos clientes en la provincia de Castellón, aunque hemos trabajado también por toda la Comunitat Valenciana, incluso Tarragona o Teruel”.

El proceso de actuación con cada cliente es el siguiente: “Vamos las dos y tenemos una entrevista. Nos cuentan cuál es su problema y vamos al foco. Si solo quieren arreglar un armario, hacemos la foto, medimos cajones, estantes… y luego ya volvemos a trabajar sobre eso. Podemos estar unas diez horas organizando un armario”.

El antes y el después de un armario tras la mano de las dos organizadoras:

Para su labor, Julia y Vanessa se valen de contenedores, aunque no esconden que es importante “el descarte de piezas que no se usan, que es lo que más cuesta al cliente. Tenemos el armario lleno de ‘por si acasos’”, reconocen, al tiempo que subrayan “la impresionante cantidad de ropa de estar por casa que se tiene en algunos casos”.

Aseguran al respecto que “la gente no es consciente de lo que tiene hasta que no se saca toda la ropa de donde está: chaquetas, vestidos...”. Cuestionadas sobre la importancia de saber deshacerse de lo prescindible destacan lo siguiente: “Ordenar no es necesariamente tirar a la basura, pero si algo no lo usas durante un año o dos puedes venderlo, donarlo o tirarlo, que no lo echarás de menos”.

Inciden estas dos ‘Marie Kondo’ de la ‘terreta’ que su trabajo “es el de organizar, no ordenar”, y añaden otros fallos comunes cuando van a visitar los distintos domicilios: “A veces el valor sentimental de las cosas es un problema. Sobre todo porque a veces esas cosas no evocan recuerdos bonitos. Otro de los pecados es que no sabemos lo que tenemos y compramos más de lo que necesitamos. En una casa nos encontramos con 14 vestidos negros prácticamente iguales”. También afirman Julia y Vanessa que “la ropa de varias tallas menos ‘por si adelgazo’, más que un estímulo es una tortura”. Por último, también consideran que en muchas casas se encuentran “con demasiadas sábanas, toallas y ropa blanca que te quitan mucho espacio”.

El antes y el después de unos documentos tras la mano de las dos organizadoras:

Destapados los defectos nos adentramos ahora en los consejos para tener un hogar de revista: “Lo que puede servir para mí igual a ti no te vale porque llevas otro estilo de vida. No es lo mismo estar solo que ser familia numerosa”. Lo que sí es común en todas las casas, aseguran, es “la importancia de los pequeños detalles. No dejar las cosas para luego porque ese luego a veces no llega nunca. Si sacas la ropa de la secadora, dóblala y guárdala. Los niños tienen que acostumbrarse también a llevar la ropa sucia a la cesta en cuanto puedan; hay que generar rutinas que aligeren el peso de la casa”. Consideran a su vez que “es importante empezar a ser organizado uno mismo porque después cundirá el ejemplo”.

Sobre las comparaciones con Marie Kondo no esconden que la autora, empresaria y consultora de organización japonesa “ha marcado el camino. Ha sido el ‘boom’ de este trabajo y hay muchas cosas de su método que funcionan, pero nosotros somos europeos y mediterráneos, por lo que todo lo que dice vale aquí”.

El antes y el después de una cocina tras la mano de las dos organizadoras:

Cuestionadas por el precio de su trabajo afirman que “depende de las horas y si son proyectos grandes como mudanzas, ya se hace un presupuesto entero”. Entre sus clientes y clientas las hay que incluso les piden “hacer el cambio de armario cada temporada. Al final es una comodidad porque suele ser una tarea bastante ingrata y saben que nosotras se lo dejaremos perfecto”.

El antes y el después de una cocina tras la mano de las dos organizadoras: