"Lo que está sucediendo es patético". Así de contundente se muestra Javier Alegre, el vocal de chiringuitos de Adepla, y uno de los que ha recibido, en las últimas horas, una notificación "amenazante" del Ayuntamiento exigiendo la paralización del montaje del chiringuito y el desmontaje del mismo. En caso contrario, y según el documento al que ha tenido acceso Mediterráneo, "podrá trasladarse el expediente al Ministerio Fiscal por si se ha producido la comisión de un delito". Esto significa que Castelló podría quedarse este verano sin chiringuitos en la playa. "Si nos obligan a desmontar, no habrá chiringuitos", explica Alegre al respecto.

La cronología, indica Alegre, arranca en 2019, "cuando ya advertimos que el Patival prohibía abrir los chiringuitos hasta julio". En 2020 se pudo solventar porque el consistorio avaló mediante un documento que la nidificación del chorlitejo patinegro (el motivo por el que Costas limita los permisos) se produce únicamente en la playa del Serradal, que no tiene chiringuitos, y no en las del Gurugú y el Pinar, donde están previstos los cuatro de este verano. Un movimiento que fue denunciado por los ecologistas, y que este año no se ha producido.

Pese a ello, denuncia Alegre, el Ayuntamiento adjudicó el 31 de mayo las licencias que permitían actividad "desde junio". "Empezamos el montaje el 1 de junio y nadie nos dijo que no estaba el permiso de Costas, e incluso un técnico del Ayuntamiento estuvo allí haciendo fotos. Nuestra sorpresa fue el día 3, cuando llega un inspector de Costas y nos comunica que el Ayuntamiento no tiene la autorización", explica. "El Ayuntamiento se da cuenta de su error y ahora nos intenta responsabilizar", lamenta.

Y es que entre el lunes y el martes, los dueños de los chiringuitos han recibido una notificación del Ayuntamiento que exige tanto el cese de cualquier actividad como el desmontaje de los chiringuitos. "Eso no es viable económicamente. Estábamos dispuestos a abrir menos tiempo del que indicaba la licitación, aún perdiendo dinero, pero si hay que desmontar no volveremos a montar", explica el vocal de la asociación, que cifra en unos 40.000 euros el coste de montar un chiringuito.

Frente a esta situación, Adepla no se va a quedar de brazos cruzados. Ha puesto el caso en manos de abogados y estudia una demanda por daños y perjuicios, y lucro cesante. "Nuestra fecha límite es el 20 de junio", apunta Alegre, que añade que meses atrás, en el pasado noviembre, ya advirtió al consistorio de "un problema previsible", porque "la tramitación de Costas es cosa del Ayuntamiento". "El concurso está mal hecho desde el principio", sentencia.