Los establecimientos comerciales ubicados en la zona del Raval de Castelló salieron ayer a la plaza Illes Columbretes para celebrar la primera edición de su Mercat, en el que dieron a conocer toda la oferta de servicios disponible para los vecinos de esta parte de la ciudad. Fueron 21 los negocios presentes en esta nueva actividad, que según la presidenta de Comerços del Raval, Inma Molina, «no solo abarcó la venta directa en los puestos, sino que también contó con servicios de todo tipo».

Ejemplo de esta filosofía fue la celebración de una exhibición de pilates por la mañana, mientras que por la tarde se realizó un desfile de peluquería, estética y moda a cargo de los comercios situados en el entorno. También hubo ambientación musical a cargo de un pinchadiscos, mientras que a primera hora de la tarde hubo una sesión de juegos infantiles.

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Mercat del Raval de Castelló Gabriel Utiel

Molina incidió en que la cita quiso aprovechar «el fin de semana del Black Friday y la cercanía con las fechas navideñas para animar a comprar y ver», a la vez que fue una forma de reivindicar «que no todo el comercio está en el centro, y que aquí vendemos de todo».

Afluencia

Desde las 10.00 y hasta las 20.00 horas se congregaron más de 1.500 personas, que pudieron comprar ropa, juguetes, complementos o material de ferretería, una oferta que cada día está disponibles en las tiendas de este área de la capital de la Plana. Además, hubo otros servicios como los de agencias de seguros u ópticas. «Hemos querido promover una iniciativa innovadora, que esperamos repetir y que no solo nos muestra ante nuestros vecinos, sino también nos ayuda a conocernos mejor entre los propios comerciantes», dijo la presidenta.

En un primer momento se quiso hacer esta campaña en el mes de septiembre, con la intención de aprovechar la vuelta a la rutina tras el periodo estival, pero se optó por reubicar el Mercat del Raval a otra fecha debido a que la incidencia de coronavirus en aquel momento hacía desaconsejable su desarrollo. La organización mostró su alegría por la afluencia de gente, que tuvo acotada la entrada y salida al recinto para controlar el aforo. Un sorteo entre los compradores puso el broche de oro a esta primera edición.