Castelló ampliará el paraje del Molí la Font hasta los 59.000 metros cuadrados (ahora tiene 2.350) a largo plazo y lo dotará de nuevos espacios como un observatorio de aves, aparcamientos, espacios para el disfrute de los ciudadanos, pasarelas de madera, un aula de la naturaleza y se eliminarán elementos impropios del entorno además de adecentar la ermita de Sant Francesc de la Font y el peiró. Esta es la propuesta de la concejalía de Transición Ecológica que ayer presentó el edil Fernando Navarro pese a que se trata de un plan para el que todavía no hay plazo de finalización ni presupuesto asignado.

El concejal Navarro junto al arquitecto del anteproyecto, Nacho Carbó. MEDITERRÁNEO

Para su ejecución faltarían aún un estudio topográfico, la adquisición del suelo que no es municipal, redactar el proyecto técnico y el de ejecución, por lo que, tal y como reconoció el propio Navarro, «aún queda un recorrido importante por delante».

«Es una propuesta para dignificar y regenerar este espacio de la Marjaleria que se presenta como el eje vertebrador de la red ecológica de Rutas del Agua», explicó el concejal de Castelló, quien estuvo acompañado por el arquitecto del anteproyecto y especialista en planes de arquitectura y paisaje, Nacho Carbó.

Infografía de cómo quedaría el paraje del Molí la Font. MEDITERRÁNEO

La iniciativa contempla los objetivos de unir las aguas fluviales y los cultivos como conectores territoriales y biológicos, conectar los ecosistemas litorales y de interior a través de corredores ecológicos con el Molí la Font como núcleo vertebrador, restaurar las zonas de humedal y conservar y poner en valor el patrimonio ambiental y cultural del entorno del Molí la Font. Los tres elementos que confluyen en la propuesta son el agua, los caminos y vegetación. El primer caso articula unas extensiones de agua a través del afloramiento del Molí la Font y la red de acequias y la restauración del patrimonio hidráulico. El segundo contempla la creación de caminos activos entrelazados con las acequias para reforzar la vinculación del visitante con el entorno. En tercer lugar hay dos ámbitos de actuación: uno ligado a la protección y conservación de los hábitats naturales, y un segundo, a la integración del paisaje para disfrute de la ciudadanía. Respecto a la zona de protección se promoverán medidas correctoras que eviten un impacto en el entorno de la zona de afloramiento y a la gruta, que acoge una colonia de 1.600 ejemplares del murciélago patudo, una especie declarada en peligro de extinción.