La remodelación de la avenida de Lledó de Castelló hacia un itinerario ciclista, peatonal y sostenible de 1,5 kilómetros cofinanciado con fondos de la Unión Europea avanza con la nueva fase que obligará a cortar el tráfico en el tramo más próximo al centro, entre la rotonda de Tombatossals y la plaza María Agustina.

Será a partir de este martes cuando se impida el acceso en dirección al casco histórico de la ciudad, después de que la semana pasada se iniciaran los trabajos en la glorieta. La mejora del vial, según la alcaldesa, Amparo Marco, "tendrá impacto directo en los planos social y económico y convertirá la avenida Lidón en un espacio de encuentro, abierto al ocio y el deporte al aire libre".

Las primeras tareas

Los trabajos en este nuevo tramo, según el consistorio, se han programado una vez avanzado el verano, aprovechando el fin del curso escolar y el cierre de algunos comercios por el periodo vacacional, para mitigar las molestias. Se comenzará con las demoliciones de pavimentos, bordillos y rigolas y posteriormente se ejecutarán las redes de instalaciones de riego por agua depurada, agua potable, alumbrado y semáforos.

Aunque desde este martes ya habrá cortes al tráfico en sentido de entrada a la ciudad, el sentido de salida --desde María Agustina a Tombatossals-- se verá afectado a partir de próximas semanas. La reordenación de la circulación se une a las restricciones en el resto de tramos, además de la prohibición de giro completo en la rotonda de Tombatossals, que ya está vigente. No obstante, desde el consistorio puntualizan que se dejará acceso en todo momento a vecinos, vados y vehículos de carga y descarga.

Itinerario alternativo

“Cabe recordar que se han habilitado desvíos alternativos, debidamente señalizados, que garantizan la movilidad por el entorno de la avenida de Lledó”, ha apuntado el concejal de Movilidad Sostenible, Jorge Ribes. Los coches particulares y el transporte urbano pueden circular por las calles Rosa Mª Molas, Calderón de la Barca, Pintor Carbó y el carril de servicio de la ronda; y se garantiza el acceso a los garajes y vados entre la rotonda de la ronda norte y Tombatossals, mientras el restaurante El Rinconet ha habilitado una entrada por Matilde Salvador. Además, la calle Rafalafena incorpora desde principios de abril un doble sentido de circulación para distribuir el tráfico de entrada y salida a la ciudad desde las rondas de circunvalación. Actuará como itinerario alternativo permanente al que hasta ahora se realizaba por la avenida de Lledó.

Los trabajos en estos 425 metros del futuro itinerario verde y peatonal se desarrollarán entre principios de agosto y finales de diciembre y se realizarán en tres fases. La primera entre la rotonda Tombatossals y las calles Puig Roda y Sanz de Bremond; una segunda desde este punto hasta Doctor Roux y Miguel Servet; y un tercer subtramo final, desde aquí hasta la plaza María Agustina.

Durante el mes de diciembre se procederá a la plantación de la jardinería de toda la obra, la instalación del mobiliario urbano y la capa de rodadura de asfalto.

El primer tramo, casi listo

La remodelación está prácticamente terminada en el tramo 3, el primero en iniciarse, entre la basílica y la rotonda de la ronda norte, donde sólo queda pendiente la disposición del hormigón impreso en la intersección con el Camí Caminàs. En el tramo intermedio, entre la rotonda de la ronda norte y Tombatossals, está pendiente la colocación de los pavimentos de adoquín y terrazo y la rodadura de asfalto, junto con la jardinería y el mobiliario urbano.

El proyecto de mejora peatonal y ciclista de la avenida de Lledó suma 3,3 millones de euros cofinanciados por los fondos europeos Feder. La implementación de un carril bici y de recorridos peatonales a lo largo de toda la avenida, que conecta el centro con la basílica de Lledó, permitirá ampliar el espacio para el peatón, que se incrementará en más de un 35%, así como los itinerarios seguros, que pasan de los 910 metros a los 1.413 metros.

La actuación contempla la integración total del parque de Rafalafena en el entorno tras la supresión de una parte del vallado que lo rodea. La ciudad gana así 1.800 metros cuadrados que integrarán el parque en el renovado vial y abrirán sus 36.000 metros de superficie a la ciudadanía, favoreciendo así un mayor uso del espacio y creando una imagen unificada del entorno.