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LA CAMPAÑA DE PESCA DE CERCA CULMINA EL 30 DE NOVIEMBRE

Las sardinas ‘a cero’ en Castellón llevan a la flota a faenar en Alicante

Los precios son similares al 2021, con un salmonete barato; y el marisco más caro

Los pescadores de Castellón tienen varios frentes abiertos a los que se enfrenta el sector. | ERIK PRADAS

La temporada de pesca de cerco en Castellón, que culminará el próximo 30 de noviembre, ha resultado de lo más atípica y «nefasta» para los pescadores de Castellón. «Ha sido un desastre, pues las expectativas del mar no se han cumplido y ha sido mínima en capturas. Llevamos más de dos meses sin pescar sardina ni boquerón», atestiguó el secretario de la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Castellón y del Grau, Manuel Albiol. Una situación que supone la puntilla para un sector que, como publicó Mediterráneo, no tiene apenas relevo generacional, ha disminuido su flota un 50% (de 300 en 1999 a 145 ahora) y muchos barcos no salen por no encontrar tripulación.

Actividad atípica

«La campaña empezó en enero, se paró en abril --por decisión de los pescadores, a diferencia de lo que siempre se había hecho, con la esperanza de que fuera positivo para la reproducción de especies--. Pero no ha resultado», apuntó Albiol, quien añadió que «desde septiembre hasta ahora no ha habido capturas de cerco en los tres puertos de la provincia de esta modalidad: Vinaròs, Castelló y Burriana».

Aquí no hay sardinas y por ello «la flota castellonense se ha visto obligada a desplazarse al sur de la Comunitat. La sardina y boquerón, no sabemos por qué, se ha concentrado este año en esa zona: en Jávea y Altea (Alicante), Gandía (Valencia)», declaró Albiol.

Caladeros cíclicos

«Por la circunstancia que sea en los caladeros tradicionales nuestros de Castellón no hay ahora. Pero todo puede cambiar. Son ciclos.ay años que es al contrario y hay más aquí. Pero hace al menos 15 años, en 2006-2007, que no se veía en Castellón. El 80% de nuestra flota se ha tenido que desplazar a trabajar y reside estos meses en Alicante y salen a faenar desde allí cada día. Lo que se pesca se comercializa en esa zona. Pues con el gasto del combustible --que reduce el salario del pescador y el armador-- no queda otra», reseñó.

En cualquier caso, a final de mes ya acaba el periodo de cerco, se para en diciembre y enero, y ya no se retoma hasta el 1 de febrero del 2023. Como ejemplo de la escasez de capturas en este 2022, citó que solo en la cofradía del Grau de Castelló se ha pescado un 20% menos de sardina y de boquerón, frente al 2021, «y su precio se ha elevado un 9% (a 2,26 euros el kilo de sardina) y un 15% (a 1,92 el de boquerón), respectivamente».

Bajo investigación

La menor cantidad de sardina en el mar Mediterráneo es un fenómeno que se viene detectando y del que ya alertaron los pescadores a principios de año. La superpoblación de atún rojo (que se alimenta de sardinas, entre otros pescados), las medusas y un sinfín de factores como el cambio climático pueden estar detrás. De hecho, existe una investigación que va a analizar el problema desde Castelló. Un proyecto del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona con el apoyo de la organización internacional sin ánimo de lucro Marine Stewardship Council (MSC), que pretende evaluar el impacto de la pesca de cerco sobre las poblaciones de sardina (Sardina pilchardus) y anchoa (Engraulis encrasicolus) del Mediterráneo occidental.

¿Y el resto de especies? «Sus precios son muy similares a los del 2021, pero ligeramente a la baja. El salmonete, cuya captura sube un 22%, «de la mejor relación calidad-precio», se ha abaratado un 16% --la sepia, un 2% más barata; la merluza, un 13% menos; y el pulpo sí que ha subido un 4,5%--». Las más cotizadas coinciden con las más buscadas para los menús navideños --marisco (gambas y langostinos), lenguado y gallo--, «cuyas compras empezarán ya».

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