Hemeroteca de Mediterráneo
Salvador Guinot y la creación de la biblioteca municipal de Castelló
El primer día de enero de 1941, Jaime Nos firma un largo reportaje en Mediterráneo sobre la etapa inicial de la Biblioteca Municipal de Castellón, destacando el papel fundador del primer presidente de la Societat Castellonenca de Cultura, cuyas donaciones a finales de los años 20 permiten abrir frente a la plaza de toros la primera biblioteca en 1929 y que en 1936 pasará a la calle Mayor.

Castellón y su historia , en la hemeroteca de Mediterráneo: Salvador Guinot y la creación de la biblioteca municipal / Mediterráneo

Los años 20 son especialmente fértiles e importantes para la cultura en la ciudad de Castellón. En poco más de un lustro se concentran la creación de la Societat Castellonenca de Cultura (SCC) en 1919, de la Sociedad Filarmónica en 1923 y del Ateneo de Castellón en 1925, sin olvidar otros hitos como la puesta en marcha de la Banda Municipal de Castellón, de la que hace unos meses se cumplió también el centenario. El contexto de los ‘felices 20’ en la capital está marcado por un crecimiento demográfico de una proporción que no volverá a darse hasta las décadas de los 70 y 80, puesto que si en 1920 el censo es de 34.700 castellonenses, la cifra se elevará hasta los 43.900 diez años después, lo que supone un 26% de incremento.
En el plano cultural, hay personas que tienen un peso decisivo en las nuevas iniciativas culturales descritas. Entre ellos, es clave Salvador Guinot, uno de los fundadores y primer presidente de la SCC, quien durante su segundo periodo en la Alcaldía (1925-1927) puso las bases de una nueva sección municipal «a costa, exclusivamente, de su fondo particular de libros, que donó al Municipio, y de las colecciones de publicaciones oficiales que el propio Municipio poseía». Así se refiere Jaime Nos en un extenso reportaje publicado en Mediterráneo el 1 de enero de 1941, a los inicios de la biblioteca municipal, «instalada entre los setos y arboledas del Paseo, soleada su sala de lectura como regalo típico de nuestro claro Levante». Hace unos años de este «germen» que se data «en tiempos de la Dictadura [de Primo de Rivera], y no precisamente en el principio de aquella etapa».
El 3 de enero de 1926, primer domingo del año, Diario de Castellón abre su portada con un anuncio de «vermouth gratis» como aperitivo para ese mismo mediodía en el kiosco de la plaza de la Paz, de la mano de Martini Rossi. «Hoy de 12 a 13.30 h, y en el magnífico kiosco que el simpático Pepe Mas posee en esta plaza de la Paz, se dará una degustación gratuita (...) Auguramos un exitazo a tal degustación».

Vermouth gratis / Mediterráneo
En el Parque Ribalta
En concreto, es en 1929 cuando el Ayuntamiento de Castellón inaugura este espacio cultural, que se instala inicialmente frente a la plaza de toros, en el lado Sur del Parque Ribalta. Años más tarde, en 1936, el uso del inmueble pasará a ser de escuela pública y la biblioteca pasará a la calle Mayor. El colegio del parque tendrá, tras la Guerra Civil, una trayectoria de cerca de tres décadas. En 1966 encontraremos ya habilitado el solar con una nueva utilidad: un parque infantil de tráfico en el que los niños y niñas de varias generaciones podrán entablar su primer contacto con el volante o el manillar de una bicicleta, en muchos casos. También este parque desaparecerá décadas más tarde al quedar pequeño para las necesidades de la ciudad, convirtiéndose en zona ajardinada. Finalmente, en 2003 adopta su forma actual de media rotonda, con un pequeño monumento dedicado a los críticos taurinos.
Por su parte, la biblioteca de la calle Mayor cuenta a comienzos de 1941 -cinco años después de su apertura y con una Guerra Civil de por medio- con «doce mil libros a disposición del lector curioso», de acuerdo con el titular del reportero Nos, que solo dos años más tarde asumirá la dirección del periódico, cargo que ostentará durante 31 años, hasta 1974.
El 3 de enero de 1951, Mediterráneo presenta una actuación en el Teatro Principal de Pepito García Guinot, a quien se augura un «gran porvenir». Hermano del pianista Alejandro García e hijo del creador del Rotllo i Canya, José García, es un experto pianista y violinista que logrará fama en Venezuela, además de dar conciertos en capitales de Europa y América. Fallece en 2024.

El más internacional de la saga García. / Mediterráneo
La impulsada por Guinot no será la primera biblioteca pública de la ciudad.
Mucho antes, en 1848 el impulso cultural de Ramón de Campoamor, en el efímero paso del poeta por el Gobierno Civil de Castellón, había llevado a la puesta en marcha de la Biblioteca Provincial en el instituto, entonces situado en el edificio del antiguo convento de las Monjas Claras, hoy plaza de Santa Clara. Esta biblioteca se crea con fondo del Convento de Capuchinos de Castellón, de San Pascual de Vila-real y de la Cartuja de Vall de Crist de Segorbe, salvados tras una etapa almacenados en el cercano Convento de San Agustín.
«Espíritu abierto y generoso, entregó sus libros a la ciudad, costeando de su peculio el edificio que albergó su biblioteca que ha servido para crear una de las mejores hemerotecas españolas»
Ha su muerte, dos años y medio más tarde y en la crónica de su funeral, Mediterráneo lo tildará de «apasionado de Castellón». En la comitiva al cementerio, no figura ninguna corona «por expresa voluntad del difunto», de quien se destaca la iniciativa de la fundación de la Biblioteca Municipal y su «espíritu abierto», además de otro rasgo de su carácter: «no hubo actividad cultural que no encontrase en él un decidido protector». Llama la atención otra mención elogiosa a su papel en la apertura del espacio de lectura y préstamo de libros de la calle Mayor: «Espíritu abierto y generoso, entregó sus libros a la ciudad, costeando de su peculio el edificio que albergó su biblioteca y por sus gestiones compró el Ayuntamiento la biblioteca de Borrés que ha servido para crear una de las mejores hemerotecas españolas. No quiso privar a Castellón de un instrumento de cultura y fundó la Biblioteca Municipal». Muy probablemente, la alusión a Borrés se refiere a Juan Borrés Segarra, castellonense nacido en 1844, coronel de ingenieros, inspector general de ingenieros geógrafos y escritor. En 1880, este militar recibiría la condecoración de Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor francesa, por sus trabajos a favor de la unión geodésica de la triangulación de los continentes europeo y africano (España-Argelia), según recoge el Aula Militar Bermúdez de Castro.
El 7 de enero de 1976, Manuel Vellón pronostica con razón que la pintura de Lorenzo Ramírez «todavía madurará mucho más», con ocasión de su quinta exposición individual, en la sala Derenzi. En Mediterráneo, el pintor borriolense, que cuenta 23 años, recuerda que a los 12, Paco Puig le había animado a pintar «y en ocasiones hasta me sacó de la cama» para hacerlo..

Lorenzo Ramírezexpone en Derenzi. / Mediterráneo
En su reportaje de 1941, Jaime Nos elogia las cualidades de la biblioteca: «atrae por el aspecto serio de su fachada y ya en el pasillo de entrada, salpicado de todo aquello que puede darle sabor de antigua casa solariega y aire de recinto donde el Castellón antiguo pervive en libros, cerámicas y pinturas, causa una inmejorable impresión, que gana al lector e inclina su ánimo a meditar sobre un libro». No obstante, admite que los bibliotecarios «se ven y se desean, entre aquella barahúnda de tomos que lentamente clasifican para hallar la obra que se les pide”. Tiempo al tiempo: «otra cosa será cuando esté terminado el fichero alfabético de autores y obras».
«Atrae por el aspecto serio de su fachada donde el Castellón antiguo pervive en libros, cerámicas y pinturas, causa una inmejorable impresión, que gana al lector e inclina su ánimo a meditar sobre un libro»
Los gustos de lectores y lectoras difieren: las segundas «se sienten atraídas por las obras de más allá de la frontera». En general, lo más solicitado son los libros de texto -«pues por lo visto los estudiantes son ahorrativos»- así como las publicaciones «modernas» y «todo aquello que directa o indirectamente hace referencia a la historia de Castellón».
No falta espacio en los anaqueles de la biblioteca para las novedades, «como invitación a que el lector compre libros y vaya formando su particular Biblioteca»: por ello se va a instalar junto al salón de lectura, a manera de pequeño escaparate, «una urna por la que desfilarán las novedades que quizá conquisten a algún estudioso amigo de poseer sus propios tomos». Por todo ello, concluye el cronista, la biblioteca se configura como «primer ladrillo del edificio cultural que se pretende crear» para el "renacer de Castellón".

La biblioteca de la calle Mayor , ahora en fase de remodelación, es un espacio de primer orden en la historia de la cultura en la ciudad de Castellón. / Mediterráneo
Mucho tiempo después, en 1976, un sucesor de Guinot al frente de la Castellonenca, Casimiro Melià Tena, firmaría otro artículo en ‘Mediterráneo’ bajo el título En defensa de la cultura. En el texto, en realidad una carta al director, abogaba por «romper nuestro pertinaz enmudecimiento» para hacer frente a las deficiencias del momento en materia cultural. En este contexto, Melià recordaba que la biblioteca había sido fundada “por donación” de “un erudito patricio» y después agrandada "por otras donaciones que han seguido a la fundacional", consiguiendo así un contenido «de gran valor y de indiscutible interés y utilidad para la investigación de la historia Patria». Sin embargo, denunciaba, «se halla actualmente en su mayor parte arrinconada sin que se pueda hacer uso de ella porque se le había asignado un lugar en la Casa de la Cultura y ésta se ha quedado pequeña para poderla albergar». El motivo, el hecho de compartir espacio con el archivo municipal, los protocolos notariales y la biblioteca de la Societat Castellonenca de Cultura. El conjunto constituye «una fuente de información única para los estudiosos».
En 2026, 85 años después del reportaje de Jaime Nos, la biblioteca municipal es noticia por su reforma integral. La vieja casa Andreu, edificio histórico del siglo XVIII, muda de piel una vez más, en esta ocasión para convertirse en una biblioteca 5.0. Además de mejorar su eficiencia energética, la reforma apuesta por un nuevo modelo de edificio concebido como extensión del espacio urbano «para convertirse en lugar de encuentro para todo tipo de usos culturales y servicios públicos a la ciudadanía». En unos meses, reabrirá sus puertas tras una importante reestructuración concebida para revitalizarla como espacio de encuentro con los libros. La esencia permanece desde que Salvador Guinot imaginase para su pueblo una biblioteca pública capaz de acercar la cultura a todos los públicos, en un Castellón que ambicionaba un salto en su progreso.
Con el comienzo del nuevo milenio, la playa del Pinar se convierte en el inédito escenario de una etapa del rallye París-Dakar,el miércoles 3 de enero de 2001. Mediterráneo lo recoge en su portada y le dedica un suplemento especial, destacando la afluencia de «miles de castellonenses» y que nuestro paisano José Luis Monterde «mantuvo el tipo» en la categoría de coches.

El París-Dakar, en la playa del Pinar. / Mediterráneo

Cronología / Ayuntamiento de Castelló
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