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Pendientes del informe judicial

"14 años trabajando para que se queme todo en una hora". Habla el dueño de la nave calcinada en la Ciudad del Transporte

Tras la noche trágica en Dasatrans el 10 de noviembre, el gerente está aún pendiente del informe policial para entrar y desescombrar mientras evalúa daños de entre 2 y 3 millones de euros con peligro de pillaje de los restos de camiones y la nave

Vídeo: La nave calcinada en la Ciudad del Transporte sigue igual, dos meses después

Toni Losas

Cristina Garcia

Cristina Garcia

Una noche que lo cambió todo. La noche del 10 de noviembre de 2025, el fuego devastó la oficina, los materiales y los vehículos de Dasatrans Logística, con unas llamas de gran altura y una columna de humo que, desde la calle Portugal, 76, de la Ciudad del Transporte, se hacía visible en toda la ciudad, de norte a sur. Las llamas lo devoraron todo. Y dos meses después, todo sigue igual.

Quien pasa por delante de la empresa en el día a día puede ver cómo Dasatrans ha hecho un fundido en negro en sus instalaciones, con el hollín instalado desde la puerta de acceso hasta el fondo. En una imagen paralizada desde que los Bomberos Municipales y la Policía Nacional abandonaron el lugar.

Para Saúl Alguacil, gerente y socio único de Dasatrans, el recuerdo de esa noche es "una foto fija en blanco y negro, más en negro". "Me iba bien, el negocio marchaba", explica. "Catorce años trabajando para que se quemara todo en una noche. Siento impotencia y abandono". Abandono, explica, porque "nadie" le cuenta nada del informe judicial que la Policía ya ha remitido a los tribunales. "Mientras que no tengamos el informe, no podemos activar el seguro ni entrar en la parcela para desescombrar y limpiar, para poder dejar este episodio atrás", explica.

La nave de Dasatrans, calcinada dos meses después de la noche del incendio.

La nave de Dasatrans, calcinada dos meses después de la noche del incendio. / Toni Losas

"Sólo sé, a través de los peritos externos que he contratado, que ya se ha remitido al juzgado, y que en un 99,99% fue culpa de una explosión en la batería de una barredora industrial, parace ser", señala, mientras critica la "ferragosa burocracia de este país, que aboca a los empresarios a tener que estar meses y meses a la espera de cualquier tramitación".

En su caso, cuenta que, aunque se haya calcinado, sigue abonando las cuotas de uno de sus camiones, que tenía contratado en régimen de leasing, con tres letras ya pagadas. "Y a la espera del seguro, yo y el propietario de la nave", dice.

Las pérdidas

Esa noche, perdió seis camiones, y la cubierta de la nave se desplomó por las llamas. Ahora, los vecinos le dicen que "de vez en cuando hay intrusos, pese a que hay una valla y la puerta está cerrada a cal y canto por orden judicial, y pillan chatarra y lo que pueden, con el consiguiente peligro de que se desplome otra parte de la nave o algún vehículo se caiga", dice, preocupado. "No se puede recuperar nada de nada; yo lo doy todo por perdido", critica.

Imagen desde el exterior de la nave, un lugar de paso en la Ciudad del Transporte,

Imagen desde el exterior de la nave, un lugar de paso en la Ciudad del Transporte, / Toni Losas

Mientras ha vuelto a empezar en su sede en Vila-real, con la compra de "nueve nuevos camiones y nuevo material interno, y una inversión inicial de unos 300.000 euros", trabajando "para no dejar a las 15 familias que dependen de este negocio sin trabajo", calcula que las pérdidas pueden ascender a "de dos a tres millones de euros". "Hay que vaciarlo todo y volver a empezar", dice. Y no sólo en su nave. "El fuego afectó a las naves colindantes de Jossman y Diecsa, que sumarán pérdidas también", explica.

"A las 22.40 horas cambió todo"

Se acuerda perfectamente de la hora del siniestro. "Eran las 22.40 horas. Como para no acordarse, un momento que me cambió la vida", apostilla Alguacil. "No me parece lógico que, dos meses después, aún desconozcamos qué dice el informe, me siento abandonado por la Administración", aunque espera que "esté al caer, puede que esta misma semana o la próxima", según nos han avanzado. "Hasta que no la tenga en mis manos no me lo creeré", dice.

Y apostilla que "necesitaba salir de la calle, y trasladarme a Vila-real ha sido lo mejor, y no he parado, para dejar de ver este panorama decadente, esta foto fija del desastre que no ha cambiado ni un ápice en dos meses. La espera es desesperante".

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