Hemeroteca de Mediterráneo
Adsuara y los hermanos Bou, el alma del museo más efímero
El primer domingo de enero de 1934, la Diputación Provincial inaugura por todo lo alto el museo que había impulsado José Castelló y Tárrega unos años antes. El escultor Juan Bautista Adsuara y el promotor cultural marchante de arte alcorino José Bou -que dona más de 50 obras de su hermano Cristóbal- hacen posible un espacio que tendrá una trayectoria breve, interrumpida por la Guerra Civil.

Ximo Górriz / Ximo Górriz

El comienzo de 1934 se vistió de estreno en el plano cultural en Castellón. El domingo 7 de enero, todas las miradas se posaron en la inauguración del museo de la Diputación, erigido donde desde 1947 se alzará el Hogar Sierra Espadán y en 2001 se inaugurará el Museu de Belles Arts. Al día siguiente, con «elogios a nuestra Diputación», el diario República informaba sobre la puesta de largo, subrayando el papel impulsor del proyecto del escultor Juan Bautista Adsuara y el marchante de arte alcorino Justo Bou, hermano del pintor Cristóbal Bou, fallecido dos años y medio antes. Serán, sin duda, las dos figuras más elogiadas por toda la prensa, junto al vallduxense José Castelló y Tárrega, expresidente de la corporación provincial que el 11 de agosto de 1930 había acordado destinar provisionalmente a museo un edificio construido en el jardín botánico, junto al camino del Mar, y nombrar como director a Adsuara, según recuerda Ferran Olucha. Al año siguiente se decide construir un segundo pabellón.
Resulta imposible explicar la gestación del museo sin este tercer vértice del triángulo creador, Castelló y Tárrega. Con ocasión de la inauguración en 1934, su papel fue detallado por el diario fundado en 1895 por el propio protagonista: Heraldo de Castellón explicaba que inicialmente la Diputación solo disponía de obras de los artistas pensionados (becados) por la propia corporación. Era lógico: aunque la prensa lo presentara como «provincial», ya existía desde 1845 otro con esta denominación, a cargo de una comisión -también provincial- dedicada a conservar los bienes adquiridos por el Estado y el patrimonio histórico y artístico en general tras la desamortización.

'República' se hizo eco del acto inaugural con una amplia información publicada el 8 de enero de 1934. / MED_EXTERNAS_CORREO
El escultor y el mecenas
En todo caso, a este nuevo museo «había que darle mayor amplitud» y «obras de los grandes maestros», pero Heraldo concedía que ello suponía «dispendios cuantiosos», fuera del alcance de la institución provincial. Así, al hacer memoria de los años inmediatamente anteriores, el diario relataba cómo su presidente, el político, periodista y maestro burrianense Carlos Selma «lucha con estas dificultades y no puede encontrar un medio para vencer tan importante obstáculo», hasta que «en uno de los viajes de Adsuara le comunica su atormentado pesar y el insigne escultor castellonense, como un iluminado, le contesta: yo tengo un hombre magnánimo que nos ayudará en esta difícil empresa (…) Y el Mecenas, el filántropo, el patriota, fue y es don Justo Bou, hijo ilustre de Alcora» y «corazón abierto a todas las esperanzas» para quien «todo elogio es poco y Castellón debe estarle agradecido».

Crónica de la inauguración del Museo de la Diputación publicada el 9 de enero de 1934 por 'Diario de Castellón'. / MED_EXTERNAS_CORREO
El día de la inauguración, «a las once, la banda de la Beneficencia que dirige el maestro don José García interpretó el Himno Nacional», según el relato publicado por Diario de Castellón en su edición del martes 9 de enero. Obviamente, el periódico se refería al republicano Himno de Riego y a la batuta de quien solo 12 años después pasará a la historia por la composición del Rotllo i Canya. Tras el prólogo musical, una comitiva encabezada por el gobernador civil, Rafael Rubio; el alcalde de la capital, Vicente Tirado Gimeno y el presidente de la Diputación, Carlos Selma, acompañados por Bou y Adsuara, procedió «a la apertura de los pabellones, artísticamente engalanados, examinando en primer lugar la sala del ilustre pintor don Cristóbal Bou, que mereció grandes elogios, siguiendo la sala Zurbarán, pabellón de pensionistas y el destinado a pintura, escultura y cerámica, donde aparecen infinidad de cuadros también de pintores comprovincianos nuestros», según el amplio reportaje del Diario. Por su parte, Heraldo elogió especialmente la sala donde «los famosos Zurbaranes [obras del obrador de Zurbarán] pueden contemplarse libremente», en un espacio completado con «lienzos magníficos de Romero de Torres, Benlliure, Pradilla (…) y otros regalados también por el señor Bou» junto a «la famosa tabla del pintor Montoliu, propiedad de nuestro Ayuntamiento». Asimismo, el periódico subrayaba que en el segundo pabellón «está la mejor producción de Puig Roda, Castell, Sanchis Yago y otros». Durante la visita inaugural, la banda dirigida por García «no cesó de interpretar selectas composiciones», según el Diario..
El 11 de agosto de 1930, la Diputación presidida por Castelló y Tárrega había acordado destinar provisionalmente a museo un edificio construido en el jardín botánico, junto al camino del Mar, y nombrar como director a Adsuara
A continuación, el presidente de la Diputación abrió el turno de los discursos. Según el Diario, Selma dedicó «un justo recuerdo al iniciador del Museo don José Castelló y Tárrega, justificando su ausencia por enfermedad» y luego «elogió la filantropía de don Justo Bou que, con desprendimiento nunca bastante agradecido, había donado al Museo más de obras de gran mérito y valor, y al escultor don Juan Adsuara, colaborador del señor Bou en la instalación de este nuevo templo del Arte». Selma cerraba su discurso exaltando los ánimos de los asistentes, con un «¡viva España! ¡Vivan los hermanos Bou! ¡Viva la República!», que era «unánimemente» contestado por los asistentes, que subrayaron sus palabras con aplausos.

Reportaje sobre la inauguración del museo publicado por 'Heraldo de Castellón' el lunes 8 de enero de 1934. / MED_EXTERNAS_CORREO
Después tomó la palabra el diputado vinarocense Álvaro Pascual-Leone. El abogado, juez y escritor, que solo un mes antes había revalidado su escaño en el Congreso por el Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA), dedicó encendidos elogios a los hermanos Bou, según Diario de Castellón. Por su parte, Heraldo subrayó que Pascual-Leone se había referido a la inauguración del museo como «fiesta del espíritu, presenciando el milagro civil de ver transformada una ciudad» y se había mostrado «confiado (…) de nuestros hombres que calzan espardeña y pisan fuerte y serenos esta tierra roja mirando al cielo».
En su turno, el gobernador civil Rafael Rubio, quien apenas llevaba unos días en el cargo, hizo un «discurso breve y elocuente, loando la belleza, el arte y el trabajo de esta tierra» antes de declarar inaugurado el museo, como recogía Diario de Castellón.
El diputado Álvaro Pascual-Leone califica la inauguración como una «fiesta del espíritu, presenciando el milagro civil de ver transformada una ciudad»
El cierre de los discursos correspondió al marchante alcorino, cuyas palabras tomaba así el Diario: «don José Bou tiene palabras de agradecimiento para todos, diciendo que cuanto llevaba hecho no era más que parte de lo que su amor a la provincia en que nació le obligaba, agradeciendo doblemente justificado por el recuerdo que el Museo significaba hacia su hermano Cristóbal».
Entradas a 25 céntimos
El espacio artístico recién estrenado fijaba el precio inicial de su entrada en 25 céntimos, con un horario de apertura de 10 a 13 h y de 15 a 17 h en los días laborables -salvo los lunes-, con acceso libre los domingos y festivos, según datos de Heraldo.
Para el Diario, “como el principal en beneficiarse es Castellón, el Ayuntamiento se honró al tomar el acuerdo de dar a una de las calles de Castellón el nombre de los hermanos Bou, para eterno recuerdo de la obra realizada».
Pero el museo tendrá una vida efímera: el 31 de julio de 1936, dos semanas después de iniciada la Guerra Civil, se habilitaría como almacén para preservar y custodiar «los objetos artísticos que están en peligro» en la provincia, por orden del gobernador. Ya cerrado al público, el 11 de agosto se decidió el traslado del museo al antiguo convento de Santo Domingo. El 2 de junio de 1937, la Junta de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico de Castellón, se hacía con los fondos del Museo Provincial del Estado y los trasladaba al depósito del museo de Hermanos Bou.
Tras la guerra, en 1944 y unificadas las colecciones de ambos museos, las obras se instalarán en el Palacio de la Diputación Provincial y serán reinventariadas por su director, Eduardo Codina. De allí pasarán provisionalmente al Hospital Provincial mientras se construye el nuevo palacio provincial, que volverá a acoger las colecciones en precario hasta 1953. En 1980 pasarán al local del actual Museo Etnológico de la calle Caballeros y posteriormente, en 2001, por fin se inaugurará el nuevo y flamante Museo de Bellas Artes. Pero esa es ya otra historia.
El domingo 17 de enero de 1926, Diario de Castellón informaba sobre cómo el tren mixto procedente de Valencia tenía que «retroceder hasta la estación» de Bejís a causa de «la inmensa nieve existente» en Barracas. En la carretera, el hielo obligaba a los viajeros de algunos automóviles a «transportar a hombros el vehículo» en algunos tramos, por la cantidad de hielo .

Noticia de 'Diario de Castellón', 17 de enero de 1926 / Hemeroteca Mediterráneo
«Almazora se halla ya demasiado tiempo con sus vías de comunicación por carretera más vitales (...) impracticables». Así denunciaba el viernes 26 de enero de 1951 el corresponsal de Mediterráneo en Almassora, Josep Galí Sancho, el mal estado del enlace con la Nacional 340 y de «la que parece olvidada carretera de Castellón, con sus baches a punto de convertirse en cráteres»

Noticia del corresponsal en Almassora, José Galí Sancho, el 26 de enero de 1951. / Mediterráneo
Ernesto Rivera, director de Petromed en Castellón, anunciaba el miércoles 21 de enero de 1976, a través de Mediterráneo, sobre una inversión superior a los 12.000 millones de pesetas que haría pasar a la refinería del Serrallo de 220 a más de 620 puestos de trabajo. Además, «un 10% de la inversión» se destinaría a «suprimir los efectos posibles de la contaminación».

Noticia del 21 de enero de 1976, sobre la ampliación de la refinería del Serrallo. / Mediterráneo
Las nuevas normativas impuestas por la crisis de las vacas locas llegaban «sin la suficiente información previa», llevando a decisiones como la del Ayuntamiento de Benicàssim, que cambiaba el tombet por una fideuà. El diario informaba el sábado 20 de enero de que la UE obligaba a sacrificar a los toros cerriles de forma exclusiva en mataderos homologados.

El sábado 20 de enero de 2001, 'Mediterráneo' informa sobre la crisis de las 'vacas locas'. / Mediterráneo
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