Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Restaurantes míticos de Castelló en el recuerdo

Locales populares y de alta cocina que quedaron en la historia gastronómica de la ciudad

Restaurantes míticos de Castelló

Fede Navarro

Aitor Tezanos

Aitor Tezanos

Castellón

El actual panorama gastronómico de Castelló es mucho más dinámico y diverso que décadas atrás. En los últimos años, se ha producido la apertura de multitud de locales de calidad con propuestas muy diferentes, lo que ha revolucionado una restauración que en el pasado quizás pecaba de conservadora.

Pero en este artículo nos vamos a ocupar de establecimientos que ya no existen y que dejaron huella entre los castellonenses. Desde el restaurante fino de factura elevada hasta los locales más populares, con la característica común de que todavía son muy recordados.

Nos dejamos muchos, seguro. Como se suele decir, no están todos los que son pero son todos los que están.

Casa Falomir

Casi 400 kilómetros, la distancia que hay de ida y vuelta entre Castelló y Dénia, recorría diariamente Pepe Falomir para comprar gamba roja: ese era el nivel de compromiso con la calidad que tenía el propietario de este restaurante situado en el paseo Buenavista del Grau, especializado en pescados y mariscos. Abrió en 1983 y durante más de 20 años fue sinónimo de lujo en la mesa (Domingo Tárrega, presidente del CD Castellón, solía llevar allí a comer a sus homólogos cuando el conjunto orellut estaba en Primera División). Pese a dedicarse a la cocina marinera, uno de sus clásicos era la berenjena rellena de carne, que siempre estaba en el menú.

Fachada de Casa Falomir.

Fachada de Casa Falomir. / Mediterráneo

Pizzería Don Pepe

Era el plan perfecto de muchos castellonenses el fin de semana: tomar un aperitivo en las tascas y después ir a cenar a Don Pepe. El local, en la calle Escultor Viciano, era pequeño, lo que hacía que las mesas estuvieran muy pegadas. Además, su decoración se había quedado algo anticuada. Pero a nadie parecía importarle cuando le plantaban delante alguna de sus sabrosas pizzas. Por ejemplo, la de bacon, atún, anchoas y tomate natural. La construcción de un nuevo edificio en el número 1 de esa calle puso fin a la trayectoria de este entrañable establecimiento.

Una estampa habitual en Don Pepe: el salón lleno.

Una estampa habitual en Don Pepe: el salón lleno. / Mediterráneo

Casa Teresa

Desde su recóndito emplazamiento de la calle Lope de Vega, Casa Teresa hizo felices a muchas generaciones de castellonenses con una cocina sencilla, sin alardes. «Hay clientes que han venido durante 20 años todos los días de la semana. Ya ni pedían; comían lo que había», contaba Rafa Lora poco antes de jubilarse en 2024, lo que puso fin a una etapa iniciada por su madre 46 años atrás. En el imaginario colectivo de la ciudad permanecerán, sin embargo, sus croquetas de merluza, sus alubias con perdiz, su osobuco o su arroz al horno.

Rafa, de pie al fondo, con clientes habituales de Casa Teresa.

Rafa, de pie al fondo, con clientes habituales de Casa Teresa. / Kmy Ros

Cremor

Sali Gonell, en la sala, y Vicente Edo, en cocina, tienen un hueco asegurado en la historia de la restauración castellonense. En 2023 echaron el cierre a uno de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad, el Cremor, que muchos viajeros se encontraban nada más bajar del tren. Ambiente familiar y platos clásicos y reconfortantes eran lo que ofrecía este restaurante, que durante los 44 años que estuvo abierto recibió a infinidad de personalidades de todos los ámbitos que visitaban la ciudad. El bacalao gratinado con alioli, la paletilla de cabritillo al romero, el solomillo al foie y el venado con salsa de mostaza eran algunas de sus especialidades.

Algunos de los platos que podemos encontrar en el Cremor, uno de los restaurantes más populares de la ciudad de Castelló y la provincia de Castellón.

Algunos de los platos que se podían comer en el Cremor. / MEDITERRÁNEO

Selma Junior

Nació en los 70 como un establecimiento de almuerzos y de tapeo. Fue en los 90 cuando José Miguel Selma, hijo del fundador, renovó totalmente el local de la calle Méndez Núñez y lo convirtió en uno de los más refinados de la ciudad. Elaboraciones clásicas y buen producto, una apuesta ganadora en aquellos años en los que la cocina fusión todavía no había asomado. Tras la pandemia ya no volvió a abrir, pero la familia sigue dando servicio en su local de Benicàssim, en la avenida Barcelona.

Interior del restaurante Selma Junior.

Interior del restaurante Selma Junior. / Mediterráneo

Rafael

Clásico entre los clásicos y segundo restaurante de la provincia en conseguir la estrella Michelin. Abrió en 1980 de la mano de Rafael Bodí y Gloria Sepúlveda y desde el primer momento su éxito fue arrollador. Por su sala pasaron todos los famosos habidos y por haber (Antonio Banderas, José María Aznar, don Juan de Borbón...), atraídos por su cocina marinera. En 2005 hubo un cambio de propiedad, que asumieron los trabajadores. En 2018 el restaurante volvió a cambiar de manos, pero tras el cierre obligado por la pandemia el restaurante ya no retomó su actividad. Hoy en su fachada cuelga el cartel de Se vende.

Imagen de la sala del Rafael.

Imagen de la sala del Rafael. / Mediterráneo

Arbequina

Modesto Fabregat es uno de los cocineros más importantes de Castellón. No solo por su destreza en los fogones, sino por la influencia que ha ejercido, a modo de mentor, sobre otros chefs destacados de la provincia (Pedro Salas, Cristian Granero...). Quien quiera comprobarlo puede disfrutar de sus platos en el restaurante Serra d'Irta, a la entrada de Alcossebre. Pero todavía se recuerda su etapa en Arbequina, primero en un modesto local de la calle Ramón y Cajal y luego en un espacio más adecuado en Bartolomé Reus. Allí, hasta 2017, demostró su maestría con platos como la liebre a la royale, y en general en su manera de tratar el pescado.

Modesto Fabregat, en su etapa al frente de Arbequina.

Modesto Fabregat, en su etapa al frente de Arbequina. / Mediterráneo

Ca'l Cuc

Tuvo un recorrido bastante más corto que el resto de locales reseñados, y quizás su nombre no sea tan conocido, pero su impacto entre los foodies de Castelló fue grande. Pese al ambiente informal y a que era más una taberna que un restaurante, la cocina de Fernando Huguet y Andrés d'Ocon era cosa seria. Con un menú en constante cambio, combinaban clásicos como el cocido o el arroz a banda con platos más atrevidos. Ahí era donde realmente brillaban: la albóndiga de rape con wasabi, por ejemplo, hoy ya no sorprendería tanto, pero en 2011 era inédita en la ciudad.

Segundo por la izquierda, Andrés d'Ocón; primero por la derecha, Fernando Huguet.

Segundo por la izquierda, Andrés d'Ocón; primero por la derecha, Fernando Huguet. / Facebook Ca'l Cuc

Asador 7 de julio

En noviembre de 2023 Castelló perdió uno de sus restaurantes más populares, el 7 de Julio, a consecuencia de las obras de los accesos ferroviarios al puerto. El local, un monstruo que costó 1,2 millones de euros y requirió año y medio de obras, tenía capacidad para más de 400 personas. Su impulsor fue Rufino Brioso, que ya tenía un asador en Valencia y decidió probar suerte en la capital de la Plana. Y acertó de pleno. Raro era el día en que el salón no estaba lleno, y al poco tiempo de abrir ya "había que reservar con semanas de antelación", contaba el propietario. Su especialidad eran las carnes, especialmente el chuletón, del que disfrutaban también los futbolistas del CD Castellón y el Villarreal, clientes habituales.

Vieja Roma

Salvatore estaba en Madrid ojeando el periódico en busca de una oferta de trabajo cuando vio un anuncio en elque se buscaba un cocinero en el restaurante L'Etrusco de Castellón. Al principio pensó que era una periferia de la capital, pero, aclarada la confusión, tomó un autobús y aquí se plantó. Tras conocer a Pilar, en 1994 abrieron la Vieja Roma en un pequeño local de la calle José Echegaray. La propuesta, sencilla pero exitosa: ensaladas, pasta y pizza. El secreto era la calidad de los ingredientes -las verduras eran del huerto particular de Salvatore- y una relación calidad-precio muy competitiva. En 2023 echaron el cierre rumbo a una merecida jubilación.

Pilar y Salvatore (en el centro), junto a los tres empleados que trabajaban en La Vieja Roma.

Pilar y Salvatore (en el centro), junto a los tres empleados que trabajaban en La Vieja Roma. / Mediterráneo

Casita de Gredos

Era uno de los locales con más encanto de la ciudad. Todo lo que tenía de pequeño lo tenía de acogedor. La misma sensación transmitía su cocina, sencilla pero elaborada con gusto por Rafael Gimeno. Entre los platos para recordar estaban los langostinos con manitas de cerdo o el cochinillo.

Interior del restaurante Casita de Gredos.

Interior del restaurante Casita de Gredos. / Mediterráneo

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents