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Hemeroteca de Mediterráneo

El día en que Castellón ascendió a ciudad universitaria

El 13 de febrero de 1991, las Cortes Valencianas aprueban por unanimidad la Ley de Creación de la Universitat Jaume I. Es una fecha histórica que convierte en realidad una aspiración compartida por la sociedad provincial, que cuenta con estudios universitarios desde 1969 a través del CUC. Desde el anuncio de Joan Lerma en 1989, Mediterráneo relata el avance del proyecto diseñado por Francesc Michavila.

El día en que Castellón ascendió a ciudad universitaria

El día en que Castellón ascendió a ciudad universitaria / Redacción Mediterráneo

Ximo Górriz

Ximo Górriz

Castelló

El jueves 14 de febrero de 1991, los periódicos de todo el planeta dedicaban buena parte de sus portadas a los estertores de la Guerra del Golfo, con un bombardeo a un bunker iraquí que causaba cientos de víctimas civiles. Sin embargo, aquel día la primera página de Mediterráneo se teñía de esperanza con un titular ilusionante, quizá el más importante del siglo para la capital de la Plana y su provincia: «Las Cortes Valencianas aprueban la Universidad de Castellón». En la víspera, la unanimidad de los grupos políticos de la cámara había dado luz verde al proyecto de ley por el que se crearía la Universitat Jaume I.

La imagen de la portada mostraba en la tribuna de invitados al director del proyecto y futuro rector fundador, Francesc Michavila, flanqueado por el presidente de la Diputación, Francisco Solsona, y el alcalde de la capital, Daniel Gozalbo. A la crónica de la votación parlamentaria, el periódico sumaría un curioso caleidoscopio de opiniones sobre la noticia, desde Carmen Bonet, Reina de las fiestas -y estudiante de Química en el Colegio Universitario de Castellón (CUC)- hasta Javi Valls, jugador del CD Castellón, pasando por el cronista oficial de la ciudad, José Sánchez Adell, o el pintor y escultor Fernando Sesé.

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Noticia de portada de 'Mediterráneo', publicada el 16 de diciembre de 1989. / MED_EXTERNAS_CORREO

La noticia, sin duda, marcaba un antes y un después para Castellón. Era el hito esperado desde que el viernes 15 de diciembre de 1989, los lectores del periódico se encontraran con un titular mucho menos llamativo: «Lerma aportará hoy soluciones al futuro del CUC». Así se anunciaba un «encuentro de trabajo» que iba a tener lugar «para analizar la situación de los estudios universitarios del campus de Castellón». «Posiblemente -auguraba la noticia- Lerma ofrecerá en esta reunión una solución política aún no desvelada que resolvería de forma definitiva el problema de estos estudios en Castellón». La expectación crecía ante el listado de invitados a la reunión: los citados Solsona y Gozalbo, el rector de la Universitat de València (UV), Ramon Lapiedra y la dirección del CUC. Uno de sus miembros, el futuro rector Francisco Toledo, lo recordaba hace unos días en estas mismas páginas: «no sabíamos a qué íbamos. Allí nos anunció su voluntad de crear la UJI». .

Años de movilización

La pérdida de la autonomía docente del CUC por la Ley de Reforma Universitaria de 1983 restó recursos económicos al centro castellonense y generó «precariedad académica», en palabras de Toledo: «al no tener plantilla propia, el profesorado que iba y venía de Valencia no tenía más que elegir docencia allí en cuanto había vacante». Así las cosas, el jueves 14 de diciembre del 89, víspera de la reunión decisiva, la portada de Mediterráneo era inequívoca: «La dirección del CUC aspira a convertirlo en universidad». Firmada por Antoni Albalat, la información se iniciaba con una frase rotunda de Salvador Cabedo, coordinador de una Comisión Gestora surgida de la ausencia de candidatos a la Dirección del centro, tras la dimisión del equipo encabezado por la catedrática Purificación Escribano: “exigimos de las autoridades que los actuales estudios se consoliden, se amplíen y confluyan en un fin natural que es la creación de Facultades”, sentenciaba Cabedo.

Así, aquel 15 de diciembre de 1989 marcaría el final de unas movilizaciones por una Universidad de calidad que dibujaron un camino largo y difícil, de años, pero con el fruto deseado. Una solución «no solo aceptable, sino excelente», en palabras de Cabedo.

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La noticia más esperada, en portada el 14 de febrero de 1991. / MED_EXTERNAS_CORREO

En febrero de 1991, el director del periódico, Benigno Camañas, se refería al camino que quedaba por recorrer: «Castellón ya tiene Universidad, pero ahora debe decidir qué modelo de Universidad». Por su parte, al día siguiente y en su sección semanal Escrito en Castellón, Francisco Pascual, subrayaba que aquella «permanente aspiración» era algo que nadie pensaba «que pudiera producirse de un plumazo, de la noche a la mañana», por lo que Lerma había sorprendido «a propios y extraños». El periodista dejaba un último recordatorio que por entonces ya tenía en mente Michavila, al pergeñar su proyecto: «sería necesario levantar el punto de mira para no caer en provincialidad». En la misma línea, Salvador Cabedo había abundado en aquellos días en que la futura UJI no fuera «una universidad provinciana, sino que tenga en cuenta el entorno social del País Valenciano y la perspectiva abierta hacia Europa y todo el mundo».

«Algo grande y muy especial»

Solo dos días después de la votación en las Cortes Valencianas, Mediterráneo daba cuenta de cómo en la última planta de la Casa dels Caragols, la comisión técnica para el proyecto universitario trabajaba «día a adía en plasmar uno de los proyectos más ambiciosos de la historia de la ciudad». Así, se contaba cómo «profesores, arquitectos, delineantes y especialistas informáticos van dando forma al soñado, deseado y ambicioso proyecto universitario y residencial que va a desembocar en una nueva ciudad dentro de la propia ciudad». La emoción latía en cada línea: «todos son conscientes de que trabajan por algo grande y muy especial», con unos plazos marcados a los que «no se les puede hacer esperar». Se decía que las obras de habilitación de la sede de Penyeta Roja comenzarían esa misma primavera.

Desde el principio, el objetivo marcado era que la UJI tuviera una vocación europeísta y de apertura al mundo

Al frente de aquel equipo, el rector Michavila, que como recordaría el citado Paco Pascual, había visto cómo su proyecto «había recibido ya el visto bueno de las más altas instancias universitarias. No hizo sino recoger el fruto de su buena siembra en tierra fértil y además bien abonada. Era la emoción del equipo motor de tan ambiciosa singladura por los mares de la cultura y el progreso».

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En las vísperas de la reunión definitiva, el 14 de diciembre de 1989, 'Mediterráneo' recogía las aspiraciones del CUC. / MED_EXTERNAS_CORREO

Y es que las expectativas que sobre la futura Universidad pública se habían despertado en Castellón y provincia eran tan elevadas como las cifras que acompañaban en los días de su fundación: el mismo día de la votación de la Ley de Creación, el periódico anunciaba que la inversión en su puesta en marcha iba a rozar los 12.000 millones de pesetas e iba a suponer una importante inyección para el empleo: «generará 1.500 puestos de trabajo», rezaba el titular de Jesús Postigo. A este respecto, cabe señalar que en el curso 2023/2024, la plantilla alcanzaría una cifra superior a las 2.000 personas entre personal docente e investigador (1.411) y de administración y servicios (633). En el plano cualitativo, la ambición tampoco era menor: el alcalde Gozalbo se mostraba convencido de que el campus universitario «contribuirá a crear una sociedad más culta y tolerante y enriquecerá el tejido social castellonense, además de ser una de las mejores posibilidades para los jóvenes que van a tener para su futuro».

De CUC a crisálida

En el momento de la creación de la UJI, el CUC rozaba los 2.000 alumnos matriculados. Ellos eran el último relevo de una carrera que se había emprendido con la instauración de los estudios universitarios en Castellón en 1969 en el seminario Mater Dei -gracias a un acuerdo con el Obispado de Segorbe-Castellón- con hitos como la dependencia de la UV desde 1979 o la apertura del campus de Borriol en 1982. El CUC formaba parte de la vida de Castellón a todos los efectos, y hasta el final daría muestras de solvencia y complicidad con la sociedad y la empresa castellonense. Valga como ejemplo que sus instalaciones del seminario Mater Dei acogieron con éxito el primer Congreso mundial de la calidad del azulejo y del pavimento cerámico (Qualicer), del 13 al 16 de marzo de 1990.

Fueron aquellos años y el esfuerzo de muchas personas las que hicieron posible que Castellón pudiera al fin pasar página y abriera la de la Universitat Jaume I. Una etapa que comenzó a escribirse en Valencia aquel 13 de febrero del 91. Como dejó negro sobre blanco Francisco Pascual, aquel «miércoles de Ceniza que a los castellonenses les supuso a domingo de gloria». A partir de ahí, para Castellón comenzaba otra historia..


En su reseña del pleno municipa de la capital, Diario de Castellón recoge, el domingo 14 de febrero de 1926 -San Valentín- una petición expresa del concejal Enrique Selfa para que se instalasen «más luces» en la plazoleta de la Diputación Provincial, «ya que la oscuridad ahora reinante» es a su juicio «una tentación irresistible para las parejas» que pasan por el lugar.

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Noticia de 'Diario de Castellón', 14 de febrero de 1926 / Hemeroteca Mediterráneo


El martes 6 de febrero de 1951, el gobernador civil, Luis Julve Ceperuelo, publicaba en Mediterráneo una circular con un titular inequívoco, prohibiendo los bailes en Cuaresma. Julve justificaba la medida por «la elevada significación religiosa» de las fechas y «la necesidad de acomodar la vida pública y sus manifestaciones externas al sentimiento religioso».

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Noticia publicada el martes 6 de febrero de 1951. / Mediterráneo


El miércoles 11 de febrero de 1976, Mediterráneo. glosaba el prometedor futuro de un Luis (Joaquín) Adsuara que por entonces contaba 19 años. Siete años después sería campeón de España de 5.000 m, en una carrera de éxitos, especialmente en cross. Con el tiempo, Adsuara será también campeón de España de 10.000 m. y cross, además de más de 20 veces internacional.

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Noticia del miércoles 11 de febrero de 1976. / Mediterráneo


El futuro industrial de Vilafamés era protagonista en el periódico el jueves 22 de febrero de 2001. El consistorio había aprobado una ampliación de su polígono industrial en 1,2 millones de metros cuadrados, que ya habían sido reservados por empresas azulejeras. Sin embargo, dicha ampliación «ya se ha quedado pequeña», según explicaba la alcaldesa Luisa Oliver.

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Noticia de la edición del jueves 22 de febrero de 2001. / Mediterráneo

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