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Hemeroteca de Mediterráneo

Las dos vidas de la Pérgola de Ribalta, epicentro de recuerdos

El 20 de febrero de 1971, la capital de la Plana estrena un recinto municipal polivalente que viene a sustituir a la glorieta romántica creada en los años 20, escenario con protagonismo propio en la vida ciudadana durante medio siglo XX. El nuevo espacio se inaugura con la Imposición de Bandas a la Reina de las Fiestas, María Melchor, y sin ser auditorio, ni pabellón deportivo ni teatro, acogerá todo tipo de actividades.

Las dos vidas de la Pérgola de Ribalta, epicentro de recuerdos

Las dos vidas de la Pérgola de Ribalta, epicentro de recuerdos / Mediterráneo

Ximo Górriz

Ximo Górriz

Castelló

El pasado mes de octubre se cumplió un siglo desde que la Comisión Permanente del Ayuntamiento de Castellón estudiara un escrito del director de Parques y Jardines, con «el presupuesto para la construcción de una Pérgola en el Paseo de Ribalta, cuyo importe asciende a la suma de siete mil doscientas sesenta y seis pesetas». Aquellas cuentas fueron aprobadas y el proyecto vio la luz sobre el solar del viejo cementerio del Calvario. Aquella singular plazoleta, punteada con el colorido de flores y azulejos, formaría un espacio singular en el mayor espacio verde de la ciudad y fue haciéndose popular, entre paseos y verbenas.

Su bucolismo era evocado por el arquitecto municipal Joaquín Tirado hace unos años en este periódico: «era un recinto al aire libre en forma circular, rodeado de viguetas de hormigón, con pilares revestidos de azulejos; con un banco periférico de piedra, que tenía una barandilla de hierro encima del respaldo; el pavimento del suelo era de baldosa cerámica y estaba decorado. En el centro del círculo había un pequeño estanque y dentro del mismo otro ajardinado con palmeras y distinta vegetación».

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Noticia de 'Mediterráneo' del sábado 20 de febrero de 1971. / MED_EXTERNAS_CORREO

En plena Guerra Civil, en julio de 1937, Heraldo de Castellón se hacía eco de la colocación de una lápida por la que se rotulaba el espacio como «glorieta de Federico García Lorca», en el primer aniversario de la contienda y en memoria del poeta granadino. Huelga decir que tal denominación tuvo una existencia efímera.

Posteriormente, superados los años más duros de la posguerra, se abrieron unas taquillas para que, en cada función o baile, la afluencia de público ayudara a recaudar fondos para la Junta Central de Festejos, como recordaba hace una década en estas páginas el malogrado Salvador Bellés. Porque también acogería funciones teatrales, con momentos tan especiales como la actuación de Nuria Espert en septiembre de 1960, interpretando la tragedia Medea, de Eurípides poco después de formar su propia compañía. Así de diversa y significativa para los castellonenses fue la primera vida de la Pérgola de Ribalta.

Un «hermoso palacio»

La segunda se empezó a escribir el sábado 20 de febrero de 1971, con ocasión de la imposición de la banda de Reina de las Fiestas a María Melchor Nos. Aquella noche se estrenaba el nuevo recinto municipal edificado sobre el solar de la antigua Pérgola. En su discurso, el alcalde que había impulsado su reconfiguración como sala cerrada y cubierta, Francisco Grangel, no dudaría en calificar el espacio de «suntuoso» y de «hermoso palacio». El único pero es la ausencia de una adecuada iluminación en el exterior del recinto, según la crónica de Mediterráneo publicada al día siguiente. Con la presencia del ministro de Información y Turismo, Alfredo Sánchez Bella, de visita en la provincia, aquella inauguración oficial de un espacio de «espectacular grandeza» habría merecido «unánimes aplausos» del público.

Los motivos que habían llevado a la corporación municipal a la construcción de este recinto se vinculan al desarrollo de las fiestas de la Magdalena, sumado a las limitaciones de otros espacios escénicos y las nuevas posibilidades que abriría para su utilización en todo tipo de actos sociales o lúdicos.

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Planos del recinto municipal inaugurado en 1971. / MED_EXTERNAS_CORREO

Al otro lado de la balanza, la evidente transgresión del espíritu original del parque de Ribalta, al edificarse un inmueble de vocación opuesta al romanticismo que había inspirado la creación del parque en el último tercio del siglo XIX. Con una bóveda semiesférica de un diámetro de unos 47 metros, la superficie total que cobijaría el nuevo el techo es de un total de 1.470 metros cuadrados, incorporando un escenario de 248 metros cuadrados cuya parte anterior tiene movilidad gracias a la acción de sendos compresores hidráulicos.

Con la firma del arquitecto municipal, el citado Joaquín Tirado, el proyecto se vería no obstante limitado por el aspecto presupuestario -en torno a 18 millones de pesetas-, lo que llevaría a algunas soluciones concebidas como provisionales. No obstante, el aspecto final resultante le daría un carácter único: un espacio polifuncional que no sería ni auditorio, ni pabellón deportivo, ni teatro, pero que permitiría la realización de todo tipo de actividades.

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Anuncio de una actuación de Joan Manuel Serrat en 'Mediterráneo', el 20 de mayo de 1971. / MED_EXTERNAS_CORREO

Ese carácter funcional marcará su historia. Además de ser el escenario por antonomasia de los actos de presentación oficial de las comisiones gaiateras en cada ciclo festero hasta el estreno del Palau de la Festa en 2011, la Pérgola sería aprovechada de múltiples formas antes y después de ese hito. Desde ferias de empleo o juventud a conciertos como el que ofrecería Joan Manuel Serrat a los pocos meses de su inauguración. Desde atracciones navideñas a escuelas de verano, sin olvidar las competiciones deportivas, los mil y un usos del recinto lo convertirían en imprescindible durante muchos años para el Ayuntamiento y para las entidades de la ciudad. Un espacio que, sin dejar de ser centro de las críticas, se consolidaría en la vida ciudadana como un punto de encuentro para la larga lista de actividades propias de un contenedor único. No obstante, entre todas ellas tendrá un rincón preeminente en la memoria colectiva su protagonismo continuado hasta bien entrado el siglo XXI en el ámbito festero, con cientos de actos de presentaciones gaiateras, encuentros más o menos solemnes -de las imposiciones de bandas a las Reinas y Cortes de Honor- a las cenas de hermandad de las collas y otras entidades del universo festero local. Asimismo, la Pérgola ha acogido históricamente innumerables festivales de tipo benéfico, mostrando una polivalencia difícilmente discutible en la vida ciudadana. Incluso en más de una ocasión se instalaron pantallas para seguir partidos decisivos del C. D. Castellón.

Solo 12 años después de la inauguración del recinto municipal, la Pérgola se colaría entre los temas de la campaña de las elecciones municipales, en las que Tirado conseguiría la mayoría absoluta al frente del Ayuntamiento de Castellón.

Contra la añoranza, una réplica

Entretanto, la vida de la Pérgola corría en paralelo al lamento de quienes añoraban el antiguo jardín romántico, en el que tantas parejas se conocieron y transmitieron su amor por el paraje a las generaciones siguientes. Tan presente se hizo esta idea en el imaginario colectivo que el Ayuntamiento de los primeros 80, presidido por Antonio J. Tirado, hizo edificar una réplica de la antigua Pérgola en el grupo Grapa, aprovechando el desarrollo urbano de esta zona de la ciudad. Según recogía Mediterráneo el miércoles 24 de octubre de 1984, el consistorio estaba construyendo «un homenaje y reproducción» de la añorada rotonda ajardinada. Las obras incluyeron «hasta la fuente central y una exacta reproducción de los azulejos de la Pérgola». Los trabajos, ubicados entre las actuales calles Pintor Soler Blasco, Pizarro y Prim, son parte del proyecto de urbanización «de la parte posterior del grupo Grapa», si bien la fuente central no llegaría hasta nuestros días.

Cabe reseñar, a título de curiosidad, que año y medio antes, en abril de 1983, y por tanto solo 12 años después de la inauguración del recinto municipal, la Pérgola se colaría entre los temas de la campaña de las elecciones municipales, en las que Tirado conseguiría la mayoría absoluta al frente del Ayuntamiento de Castellón. Entre otras promesas, Tirado planteaba «la ampliación del parque de Ribalta, incluida la reconstrucción de la antigua Pérgola».

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Noticia de la inauguración publicada el domingo 21 de febrero de 1971. / MED_EXTERNAS_CORREO

Cuatro décadas después, la puesta al día del inmueble sigue de actualidad. En la pasada legislatura -marzo de 2022- el Ayuntamiento adjudicó un proyecto de «rehabilitación integral de la Pérgola para transformarla en un espacio polifuncional», con un presupuesto de 2,3 millones de euros y cofinanciación europea. La Generalitat revocó después su permiso para la restauración y el asunto se judicializó. El dinero de la UE hubo de destinarse al Mercado de Abastos. El pasado mes de diciembre, el consistorio incluyó en los presupuestos de 2026 «la rehabilitación del edificio polifuncional municipal del parque Ribalta» con una consignación de 1,6 millones. Pase lo que pase, esa será ya otra historia.


Dos semanas antes del gran fin de semana de las fiestas magdaleneras de 1926, el domingo 21 de febrero, Diario de Castellón anunciaba la disposición de la procesión «de les gayates» con un elenco peculiar, que incluía al personaje histórico del último sultán de Granada, Boabdil, así como un «acto de entrega al Rey don Jaime de la población por los moros».

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Noticia de 'Diario de Castellón' del 21 de febrero de 1926 / MED_EXTERNAS_CORREO


Cinco días antes de la Romeria de les Canyes de 1951, el martes 20 de febrero, Mediterráneo publicaba este suelto, según el cual «hasta el viernes se admitirán en el Negociado de Fiestas del Ayuntamiento ofertas de habitaciones en casas particulares para alojar gente aunque solo sea para dormir». La medida se tomaba ante el lleno registrado por hoteles y pensiones.

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Noticia publicada el martes 20 de febrero de 1951. / Mediterráneo


El jueves 12 de febrero de 1976, Mediterraneo explicaba en un reportaje cómo «masivamente, sin rubor, el desnudo femenino ha irrumpido en las revistas españolas». En los 58 puestos de venta al público de prensa y revistas en la capital «se expenden semanalmente más de 15.000 ejemplares» de «semanarios frívolos (y no frívolos), políticos y hasta deportivos».

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Noticia del jueves 12 de febrero de 1976. / Mediterráneo


El sábado 10 de febrero de 2001, el periódico anunciaba que el vicerrector de Investigación y Planificación de la Universitat Jaume I, Francisco Toledo, concurriría a las elecciones al Rectorado que se celebrarían el 16 de mayo. El candidato, recién cumplidos los 39 años, se planteaba dar continuidad al proyecto del rector Fernando Romero «fortaleciéndolo con nuevas ideas».

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Noticia de la edición del sábado 10 de febrero de 2001 / Mediterráneo

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