Hemeroteca de Mediterráneo
‘El Cid’ convierte Peñíscola en el «Hollywood del Mediterráneo»
Durante el mes de febrero de 1961, una superproducción de Samuel Bronston protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren revoluciona la ciudad en el mar, que se transforma para el celuloide en la Valencia del siglo XI. La expectación se dispara en toda la provincia y las estrellas del cine son agasajadas también en la capital de la Plana, donde el protagonista masculino participa en un festival benéfico en la plaza de toros.

‘El Cid’ convierte Peñíscola en el «Hollywood del Mediterráneo» / Carlos Caspe

En los primeros meses de 1961, Peñíscola era una población de poco más de 2.500 habitantes. El 11 de febrero, sin embargo, Mediterráneo anunciaba que en los siguientes 30 días, con el fondo de su castillo hecho leyenda por el Papa Luna, allí iban a trabajar nada menos que 5.000 personas en el rodaje de una superproducción norteamericana sobre un personaje muy español: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. En la portada de aquel sábado, junto a unas declaraciones de Kennedy sobre las relaciones entre España y Estados Unidos, se contaba que la ciudad en el mar se convertiría por unas semanas en todo un «Hollywood del Mediterráneo». Y en páginas interiores, se daba cuenta de la llegada de Sara Montiel, la esposa del director de la cinta, Anthony Mann, para permanecer unos días con su marido.
Si bien Peñíscola ya había sido escenario de otras obras de la industria cinematográfica -cómo olvidar el Calabuch rodado cinco años antes por Luis García Berlanga- aquello suponía una vuelta de tuerca definitiva, un salto cualitativo que pondría a la provincia de Castellón en el mapa, con la silueta de la pequeña península y su castillo convertidas en el trasunto épico de la Valencia conquistada por el Cid. Por si fuera poco el impacto sobre la pequeña población, cuyos habitantes se verían involucrados en su práctica totalidad en diferentes empleos vinculados con la película, la presencia de un elenco de actores de talla internacional, de Charlton Heston a Sofía Loren, pasando por Raf Vallone, armaría un revuelo considerable y dejaría imborrables imágenes para el recuerdo en el imaginario colectivo.

Noticia de 'Mediterráneo' del domingo 12 de febrero de 1961. / MED_EXTERNAS_CORREO
Más amurallada que nunca
Dos días antes de aquel hollywoodiense titular, el jueves 9 de febrero se daba cuenta del inicio del rodaje en una crónica con multitud de detalles, firmada por José María Marcelo. «Peñíscola está cambiada, como están cambiando sus moradores, la mayoría convertidos en moros y cristianos de la época de las correrías del Cid». La transformación se debe a «cientos de metros de murallas añadidas a las auténticas». El reportero confiesa que «ha habido momentos en que nos hemos desorientado, teniéndonos que fijar detenidamente para distinguir a veces lo postizo de lo que es de verdad». Marcelo cuenta cómo saluda al citado Mann, y explica que en ese día se graba la escena 426, una de las últimas de la película, que es filmada seis veces «buscando la máxima perfección». El cronista no regatea elogios para Charlton Heston: «rodeado como estaba de medio millar de personas, entre curiosos y no curiosos, él siguió como ausente a cuanto le rodeaba, pendiente de su trabajo exclusivamente».

Charlton Heston y Sofía Loren revolucionaron la localidad. / Carlos Caspe
El domingo 12, el periódico publicaba unas páginas especiales con un amplio despliegue informativo sobre la filmación producida por Samuel Bronston; se destacaba que su presupuesto es de 7 millones y medio de dólares y que «es la primera vez que una productora contrata en España tres estudios para una misma película».

Noticia en la portada del diario, en la edición del sábado 11 de febrero de 1961. / MED_EXTERNAS_CORREO
José María Marcelo detallaba cómo le mostraba a Charlton Heston unas fotografías «que hizo nuestro amigo Breva» y le rogaba que dedicase una a Mediterráneo para publicarla: «elige él mismo una, diciendo que es la que más le gusta». Por su parte, Gonzalo Puerto firmaría un artículo en el que explicaba que Peñíscola se había convertido «en ocasional museo etnológico cidiano». Calificaba el espectáculo de «sencillamente asombroso»: «este pueblo -en el que se confundían razas y creencias- daba una sensación de realismo tan extraordinaria casi solo por obra y gracia del vestuario».

Un momento del rodaje de 'El Cid' en 1961 / Carlos Caspe
Atraídos sin duda por lo que contaban quienes se acercaban hasta la ciudad del Papa Luna en esos días, el jueves 16 el periódico publicaría un suelto en el que tildaba de «cada día mayor» el atractivo de Peñíscola para los castellonenses: «son muchos los forasteros que desde distintos puntos se congregan» en la localidad «pero las caras de vecinos de la capital son las que más abundan, máxime desde que han comenzado a organizarse excursiones en autocar». El mismo día se publicaba otra noticia que da idea de las dimensiones de la expectación despertada por el rodaje en toda la provincia: la Junta Central de Festejos de la Magdalena organizaba un festival taurino benéfico en el que «tomarán asiento, por cortesía de Samuel Bronston Corporation Inc. Y con el propio productor de El Cid, los señores Prades Wasinsky, el director de la película Mr. Thonny Mann (sic) y los artistas Raf Vallone, Herbert Lom, John Fraser, Massimo Serato, Frank Thring, Douglas Wilmer, Carlo Giustini, Virgilio Teixeira, José Nieto y Rafael Albaicín».

Anuncio publicado el sábado 18 de febrero de 1961. / MED_EXTERNAS_CORREO
Pero eso era solo el aperitivo: «el despeje de plaza lo hará el gran actor Charlton Heston, montando el caballo Babieca, que utiliza para rodar las escenas de El Cid». Dicho y hecho, dos días más tarde, el sábado 18, se publicaba un curioso anuncio del festival, en el que llama la atención que se anuncian como «matadores» y «cuadrillas» cuatro grupos para otras tantas reses: el equipo de El Cid, un grupo de médicos -los doctores Peña, Aragonés, Gómez Zaragoza, Peris Pitarch y Gómez Llopis-, otro de abogados locales -Manuel Breva, Alfredo Pascual, Wenley Palacios y Luis Serrano, con Ramón Fernández al frente- y finalmente, otro de «viejas glorias del fútbol» albinegro, con Santacatalina como espada y el mítico portero Pérez, Sergio, Monfort, Serrano y Paquito en la peculiar cuadrilla.

Noticia del martes 21 de febrero de 1961. / MED_EXTERNAS_CORREO
Otra anécdota que ilustra el impacto que causa en la sociedad castellonense la presencia de las estrellas de Hollywood se publicó en Mediterráneo el mismo día fijado para el citado festival taurino: en el Hotel del Golf, donde se alojaba, la familia Heston y amigos celebran el sexto cumpleaños de su hijo Fraser. Se recogen dos fotos y se subraya que el pequeño asiste a la fiesta «con simpática expresión de alegría y vistiendo un traje semejante al que luce su padre en El Cid». En las imágenes se ve a Sara Montiel firmando un autógrafo junto a su marido.

Fotonoticia publicada el domingo 19 de febrero de 1961. / MED_EXTERNAS_CORREO
El martes 21 de febrero se daría cuenta, con profusión de fotografías, del «gran éxito» del festival taurino en una «tarde agradabilísima» en el coso de Pérez Galdós, en el transcurso de la cual se entrega a actores y miembros de la productora «un cargamento de cajas de naranja» en forma de testimonio de afecto y como recuerdo de su paso por La Plana.
El colofón de los agasajos que desde la capital se dedican al equipo humano de El Cid llegaría a las páginas del periódico el domingo 26, cuando se habla de un acto celebrado en el Parador de Turismo de Benicarló, con la entrega de una placa de plata a Samuel Bronston «por la colaboración prestada» en el festival taurino benéfico de días atrás. «Emocionado, la besó» el productor, quien posaría para la posteridad a la cámara de Wamba. Las autoridades provinciales -civiles y militares- asistían al acto.

Noticia publicada el domingo 26 de febrero de 1961. / MED_EXTERNAS_CORREO
Batallas en la playa norte
De vuelta del mismo, los reporteros del periódico acudirían prestos al rodaje de nuevas escenas de la película, con la playa norte convertida en un escenario «realmente grandioso» y rodeado de enorme expectación: «si miles de guerreros, a pie y a caballo formaban a un lado y otro de la playa, listos para entrar en feroz combate, miles eran también los espectadores que desde la carretera seguían las incidencias de la filmación». Para la misma, se utilizan dos cámaras: «una montada sobre una plataforma en lo alto de un camión y otra a ras de tierra, y como fondo de las escenas, el Castillo de Peñíscola». El trabajo se interrumpía por unos momentos «a causa de la salida de las barcas de pesca del puerto, que con toda claridad se dibujaban en el horizonte marino que tenían que recoger las cámaras». La vida cotidiana transcurría al tiempo que el trabajo de la ficción.
A finales de aquel 1961 se estrenaría la película, que llevaría la imagen de Peñíscola a las pantallas de todo el mundo. Fue un episodio decisivo en el largo idilio de la ciudad con el celuloide. Después llegarían otros capítulos, pero esa sería otra historia.
El épico vuelo del hidroavión Plus Ultra entre España y Argentina a cargo de Ramón Franco -hermano del futuro dictador-, Julio Ruiz de Alda, el teniente Juan Manuel Durán y el cabo Pablo Rada era celebrado con grandes manifestaciones de júbilo en toda España. Diario de Castellón informaba el jueves 11 de febrero de 1926 de que se declaraba un día no lectivo por los festejos.

Noticia de 'Diario de Castellón' del 11 de febrero de 1926 / MED_EXTERNAS_CORREO
La víspera de la cabalgata anunciadora de la Magdalena de 1951, el viernes 23 de febrero, Mediterráneo publicaría un aviso de la «Comisión organizadora» de la Junta Central de Festejos de la capital. El titular es inequívoco: «nadie de paisano en el Pregó». En la nota, «se advierte a cuantos se han inscrito para desfilar» sobre la prohibición expresa de que se vistiera «de paisano».

Noticia publicada el viernes 23 de febrero de 1951. / Mediterráneo
Aún no se habían cumplido nueve años de la inauguración de la Residencia Sanitaria de Nuestra Señora del Sagrado Corazón -hoy Hospital General- cuando el jueves 26 de febrero de 1976, el director provincial del Instituto Nacional de Previsión (INP) declaraba a Mediterraneo que se quedaba pequeña: «Castellón, no nos engañemos, necesita otra residencia».

Noticia del jueves 26 de febrero de 1976. / Mediterráneo
A la espera de que el Plan Hidrológico Nacional (PHN) diera viabilidad al trasvase del río Ebro, el periódico recogía el viernes 23 de febrero unas declaraciones de expertos científicos según los cuales la construcción de desaladoras era una alternativa viable y rentable a corto y medio plazo, por los costes de la desalinización del agua del acuífero de La Plana.

Noticia de la edición del viernes 23 de febrero de 2001. / Mediterráneo
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