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La historia de la Plaza de las Pinturas de Castellón: La masía del pintor Porcar que fue devorada por la ciudad
La actual plaza de las Pinturas de la Gasulla fue durante muchos años el espacio ocupado por una masía que acabó devorada por el crecimiento urbanístico. En ella, el pintor Juan Bautista Porcar vivió durante décadas y creó gran parte de la obra que le convirtió en un referente del arte pictórico, además de cultivar su amor por la arqueología, en la que fue más que un aficionado. La casa desapareció tras su muerte.

Porcar y la memoria de la casa estudio del ‘Mas de Victorino’ / Mediterráneo

El 14 de marzo de 1976, Juan Bautista Porcar Montoliu protagonizaba un amplio reportaje en las páginas de Mediterráneo. En esta ocasión, se trataba de una presencia póstuma, pues el pintor había fallecido año y medio antes, el jueves 3 de octubre de 1974, cerrando una biografía que lo convertiría en referente ineludible en la historia del arte en nuestra tierra. Aquel domingo de marzo, junto a la noticia del inicio de la impresión de billetes de 5.000 pesetas, la portada del periódico llevaba una fotonoticia bajo el título Aquí vivió Porcar con una imagen de Wamba correspondiente a la casa-taller del artista, el Mas de Victorino. «Aquí y así, en la soledad y sencillez recogida de una masía que, poco a poco, fue absorbiendo la ciudad, vivió el gran pintor castellonense. Antes de que la piqueta haga desaparecer por completo la casa de Juan Bautista Porcar, quisimos ofrecer, en imágenes, el rincón que rodeó la mayor parte de sus días, vividos en constante creación».
De este modo se remitía a un amplio reportaje en páginas interiores, firmado por Raquel Actis, en el que el título de la portada mutaba a un Así vivió Porcar. El lugar donde se sitúa la masía, hoy perdido en la memoria colectiva de varias generaciones de castellonenses, responde a la dirección postal de República Argentina, 39. No obstante, ocupaba buena parte de la actual calle Lepanto y su esquina con la citada calle, ocupando uno de los dos carriles actuales de su circulación. En aquel entonces, no obstante el crecimiento de la ciudad, que había quedado «enclavada en medio de la calle» según rezaba el reportaje, «fue respetada durante la vida de Porcar, porque allí el pintor tenía todo y de allí no quiso moverse jamás». A punto de iniciarse la primavera de 1976, no obstante, tiene su destino marcado: «las casas mueren, como mueren los hombres y esta también desaparecerá». La descripción del estado de la masía es desolador: «la calidez de las innumerables cosas pacientemente trabajadas y el colorido que ponían plantas y flores en el jardín, se transformaron en ruinas y malezas».

Noticia de 'Mediterráneo' del domingo 14 de marzo de 1976. / MED_EXTERNAS_CORREO
Carmen, la hija de Victorino
El vínculo de Porcar con su casa estudio data de 1931, año del advenimiento de la II República, porque fue también el de su boda con Carmen Aparici, la hija de Victorino, quien prestaba su nombre a la masía. Allí permaneció tras la muerte de su esposa en 1952, en un inmueble de dos pisos dotado de pequeños estudios «distribuidos alrededor del patio central que él dedicaba a cada una de las cosas que llenaban su vida: la arqueología y la pintura», de acuerdo con el relato periodístico de Actis.
La periodista arma su reportaje con las declaraciones de un acompañante del pintor en la segunda parte de su vida: Manuel Gozalbo Tolentino. Discípulo artístico de Porcar, «vivió ese mundo al permanecer durante 25 años» a su lado. A sus 37 años, este «pariente lejano del artista» ligado estrechamente a su figura «guarda celosamente en su espíritu no solo la admiración hacia su obra, sino también la veneración al hombre que tanto aprendió a querer». Tolentino describía la rutina de su maestro en el mas de Victorino: «pintaba durante dos horas a la mañana y otras dos a la tarde».

Noticias sobre el fallecimiento de Porcar, en la edición del viernes 4 de octubre de 1974. / MED_EXTERNAS_CORREO
Después, cuando terminaba, solía dedicarse a su hobby:la arqueología, o hacía bocetos o preparaba t odo para pintar dado que se preocupaba «bastante» del montaje: «cuidaba la luz, la composición de los distintos elementos, casi como si fuera a rodar». Es Tolentino, explica, quien actualizaba los precios y garantizaba que las visitas no interrumpieran la tarea ante el lienzo. «Hoy -continuaba el reportaje- las obras de Porcar se cotizan desde las 100.000 al millón de pesetas, y muchas de ellas se encuentran en diversos puntos (...) en Cambridge y Oxford, donde vendió toda su colección de pinturas rupestres… hasta en Moscú»..
Porque sí, la vertiente de la arqueología sería esencial en Porcar. En 1932 había iniciado su trabajo en este campo en colaboración con el sacerdote, prehistoriador y geólogo Hugo Obermaier y el historiador francés Henri Breuil, así como el historiador catalán Pedro Bosch Gimpera. Con ellos, hizo una gran colección de calcografías de todas las pinturas rupestres de la escuela levantina del Maestrazgo castellonense que llevaría por toda España y expondría también en capitales como Londres, Viena o París, como explica Joan Andrés Sorribes en unas notas biográficas recogidas por la Real Academia de la Historia. Pero además, Porcar publicaría numerosos artículos sobre el tema en el Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura (SCC) e impartiría conferencias en congresos de arqueología.
Pero siempre volvía a casa, a su refugio, que tras la desaparición del pintor a la historia en torno a 1980, configurándose la hoy denominada plaza de las Pinturas de la Gasulla, en la que brillan con luz propia las reproducciones de aquellos calcos del arte rupestre realizados por Porcar.
Lejos, muy lejos quedan las primeras alusiones a nuestro protagonista en la prensa castellonense. Por ejemplo, la que le dedicaba el 7 de noviembre de 1905 Heraldo de Castellón a cuenta de un «trabajo notabilísimo» del «precoz artista», al que tilda de «el Llauraoret del arrabal de San Félix». En este caso, se trataba de un bajorrelieve de don Victorino Fabra Adelantado, sobrino del patriarca de los Fabra, Victorino Fabra Gil. La obra producida a sus 16 años por Batistet, como también se le llama al joven artista, es una copia de otro trabajo realizado por el «malogrado e inolvidable» escultor Francisco Viciano, y el periódico elogia «los prodigiosos adelantos» del niño Porcar, que ese mismo año se había iniciado con Vicent Castell, quien le consiguió una beca en la Academia de Bellas Artes de Valencia (hoy Real Academia de San Carlos).
El 7 de noviembre de 1905, 'Heraldo de Castellón' elogia un «trabajo notabilísimo» del «precoz artista», al que tilda de «el Llauraoret del arrabal de San Félix»
Cuatro años después, ya entrando en la veintena, Porcar es objeto de atención de nuevo con alabanzas a su calidad como escultor «pensionado» (becado) por la Diputación. Así, es La Provincia el diario que el 11 de junio de 1909 se hace eco de sus pasos en Valencia, de donde precisamente en ese año pasará a Barcelona, a la Academia Sant Jordi. En la capital catalana es acogido por el banquero Agustín Valls, quien asume un papel de mecenas de Porcar y con cuya familia mantendrá después el pintor una larga relación. En 1915 se suma en Castellón al denominado Grupo de los Nueve, formado por otros discípulos de Castell como José Llopis, Francisco Baidal, Vicente Armengot, Juan Soriano, José Felip, Vicente Delago, Francisco Vidal, José Seguer y Godofredo Buenosaires, quien más tarde será afamado ceramista. En la década de los años 20, a caballo entre Castellón y la ciudad condal, dejaría de lado la escultura para emplearse a fondo en la pintura, aunque ocasionalmente volvería a la primera.
Niños, pasos a nivel, cielos...
En todo caso, se iniciaba así una trayectoria que mucho después, en las crónicas de su funeral el 4 de octubre de 1974, sería resumida por Jaime Nos en un titular que compendiaba sus temas pictóricos preferidos: Niños, pasos a nivel, cielos, nubes. En esos días de necrológicas, Gonzalo Puerto diría de él que llevaba en sus entrañas «el germen del genio», repasando las innumerables distinciones a las que se había hecho acreedor en su vida, desde la Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1954 a su nombramiento como académico correspondiente de San Carlos. Puerto elogió «su visión personalísima (…) como la del gran angular, con una abertura de 180 grados» en el paisaje, en cuadros «con dos partes de cielo y una de tierra». Las señas de identidad de una obra creada en buena parte en el Mas de Victorino. En 1970, en una entrevista con Ángel Sánchez Gozalbo recuperada en vídeo por la Fundació Caixa Castelló, decía que en su casa «muchos ven desorden, pero para mí cada cosa tiene su sitio porque cada cosa es un recuerdo o una lección».
Fue el lugar elegido por el primer castellonense capaz de vivir exclusivamente de su arte, y que sobrevivió casi un cuarto de siglo a su nombramiento como Hijo Predilecto de la ciudad en 1952.
E.l viernes 12 de marzo de 1926, Diario de Castellón se hacía eco de «importantes reuniones» impulsadas por «los elementos patronales de la industria azulejera» para «la agremiación de todos los azulejeros de Onda, Alcora y Castellón». Creado finalmente en 1927, el Gremio de Fabricantes de Azulejos será el antecedente de ANSIA (1959) y de la actual patronal Ascer (1977).

Noticia de 'Diario de Castellón' del viernes 12 de marzo de 1926. / MED_EXTERNAS_CORREO
Dos días después de San José, el miércoles 21 de marzo de 1951, Mediterráneo informaba de la excepcional aparición ese año de tres fallas en Moncofa: en la plaza del Pla, la avenida de José Antonio -hoy Camí de la Vall- y otra en la calle de Enmedio. El diario calificaba de «imponentes» los monumentos y subrayaba el «verdadero entusiasmo» despertado en la localidad.

Noticia publicada el miércoles 21 de marzo de 1951. / Mediterráneo
El martes 16 de marzo, cinco días antes de la Romeria a la Magdalena de 1976, el diario anunciaba las «primerísimas figuras» que actuarían durante las fiestas en La Pérgola. Además de la estrella local, Fernando Nadal, y de conjuntos castellonenses, destacaban nombres estelares como Paloma San Basilio, Alberto Cortez, Raphael, Rocío Jurado y hasta Teresa Rabal.

Noticia publicada el martes 16 de marzo de 1976. / Mediterráneo
El lunes 12 de marzo de 2001, el periódico recogía una noticia que daba cuenta de la buena marcha de la economía provincial: Castellón se sitúa, con un 14,6% de contratos fijos entre enero y febrero, como segunda provincia a nivel nacional, solo por detrás de la Comunidad de Madrid en ese índice, según datos del área de Estudios de la Cámara de Comercio.

Noticia de la edición del lunes 12 de marzo de 2001. / Mediterráneo
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