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Hemeroteca de Mediterráneo

Simago y Lemon, primera revolución en el comercio local de Castellón

Dos sábados de primavera, el 12 de abril de 1969 y el 4 de abril de 1970, están marcados en rojo en la historia del comercio castellonense: son las fechas de apertura de Simago-Prisunic y el primer establecimiento de Lemon, que cuatro años después se trasladaría y se convertiría en un espacio de siete plantas. Se abría la etapa de los grandes almacenes en la ciudad, en plena transformación social.

Simago y Lemon, primera revolución en el comercio local

Simago y Lemon, primera revolución en el comercio local / Web / MED_EXTERNAS_CORREO

Ximo Górriz

Ximo Górriz

Castelló

La historia del comercio es la historia de las ciudades. Pocos indicadores de progreso y dinamismo como la actividad económica para conocer en profundidad la evolución de una urbe y los tipos de demanda de su ciudadanía. En el caso de Castellón, como en el resto de ciudades medianas de España, la segunda mitad del siglo XX está marcada por un espectacular crecimiento demográfico que impulsa la economía y es el escenario propicio para sucesivas revoluciones comerciales.

La primera de ellas tuvo su episodio inicial el sábado 12 de abril de 1969, hace ahora casi 57 años: la apertura de los almacenes Simago Prisunic se convertía en un «acontecimiento local espectacular», según la crónica del día siguiente en Mediterráneo, bajo el inequívoco título Apareció el gran almacén moderno en Castellón. En su inauguración, el local se presentaba a los lectores atestado en su interior y con gran expectación en sus puertas, a través de unas imágenes en huecograbado de Heredio Iserte. El texto se refería a «cierto clima de suspense creado» en los días anteriores, que habían generado «comentarios y confusión», añadiendo expectación al «atractivo propio de la nueva instalación». ¿El resultado? Pues un público volcado en la calle Mayor: «se aglomeró en las naves del nuevo establecimiento, viviendo multitudinariamente la jornada de apertura».

De los grandes almacenes se hablaba en el diario como «ese establecimiento típico de la época y de la gran ciudad, que al darle también cierto aire de ella a la nuestra, conquista casi definitivamente para esa antaño poco activa calle Mayor, un rango comercial nuevo y de primer orden», puesto que a la apertura de Simago se sumaban las de otros dos «nuevos establecimientos modernísimos».

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Noticia de 'Mediterráneo' del domingo 13 de abril de 1969, con la apertura de Simago-Prisunic.. / MED_EXTERNAS_CORREO

«La tienda más grande»

En el mismo número del periódico, aquel domingo se publicaba un anuncio a toda página de «la tienda más grande de Castellón» y se indicaba que Simago-Prisunic era la tienda número 18 de «la cadena de establecimientos más importante de España». La promesa a los consumidores era clara: «todo en una sola compra» gracias a «multitud de pequeñas tiendas» repartidas en tres grandes bloques: alimentación, novedades y bazar. El concepto de autoservicio, desconocido hasta entonces en la ciudad, supone un verdadero impacto en las costumbres locales, así como un cambio de mentalidad con la simple idea de acceder a un comercio sin sentir un compromiso de compra.

Sin duda, otro de los indudables atractivos de Simago fueron las escaleras mecánicas, las primeras en la capital, inolvidables para varias generaciones, si bien solo ofrecían la posibilidad de subir a la planta superior, de la que había que volver a pie. Las anécdotas que generaron aquellas escaleras quedaron en la memoria, así como algunos rasguños por las caídas accidentales propias de las primeras experiencias.

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Noticia publicada el domingo 5 de abril de 1970, con el estreno de Lemon. / MED_EXTERNAS_CORREO

Poco menos de un año después de aquel estreno, se producía otro: en la calle Caballeros abría sus puertas «un moderno establecimiento que ha causado verdadero impacto entre el público castellonense». Así se enmarcaba en la edición del 5 de abril de 1970 la inauguración del centro comercial Lemon, nombre formado a partir de las primeras letras de la identidad de su director-propietario, Leopoldo Monfort Berenguer. Él mismo confiaba en «responder a la formidable acogida que el público nos ha dispensado». En las primeras líneas de la noticia, con tono de publirreportaje, se presenta «un establecimiento a la altura de los almacenes de las grandes ciudades europeos», a 50 metros del Mercado Central. Lo que suponía «la noticia del día en nuestra ciudad», en virtud de «un desfile de público (…) verdaderamente espectacular» ante un local que «responde perfectamente al reto de los años 70, una década que exige grandes iniciativas y renovados esfuerzos para alcanzar metas difíciles por lo ambiciosas».

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El comercio local se revolucionó en los primeros años 70 en Castellón. / MED_EXTERNAS_CORREO

La propuesta de Lemon pasa por «una amplísima y variada gama de artículos de los ramos de perfumería y de géneros de punto, todo lo cual se presenta al público como es norma en los almacenes de las grandes cadenas europeas y en régimen de autoservicio». Toca aleccionar al público sobre lo que ello supone: «cada cosa en su sitio y cada artículo con su precio bien visible y al alcance del cliente, en secciones perfectamente bien dispuestas y ordenadas». Con 350 metros cuadrados de superficie «se ha sacado el mayor partido posible sin que el público tenga que soportar la menor molestia para encontrar lo que quiere encontrar, ni tampoco la menor estrechez». De forma un tanto redundante, se decía que el nuevo centro comercial «responde perfectamente a la idea más ideal de lo que debe ser un establecimiento en los años 70». Leopoldo Monfort se congratulaba de la acogida inicial, «mucho mejor de lo que esperábamos y superando incluso nuestras más optimistas previsiones». Una respuesta lograda, añadía, «sin haber lanzado una gran llamada publicitaria».

El nuevo Lemon de 1974

Cuatro años más tarde, el sábado 28 de septiembre de 1974, Lemon dará un gran salto para cambiar de ubicación y convertirse en un centro comercial de 7 plantas «con el más extenso surtido de artículos» y con acceso desde las calles Vera y Enmedio. Se trataba de «la realización más importante llevada a cabo en el comercio castellonense», según se relataba desde Mediterráneo al día siguiente, puesto que se cifraban en 3.000 los metros cuadrados de superficie comercial comunicados entre sí por «una espléndida red de escaleras automáticas» que se sumaban a las escaleras y ascensores. El estreno supone también un «testimonio de la pujanza y desarrollo alcanzados por nuestra ciudad en estos últimos años», destacándose asimismo su carácter de «inversión puramente castellonense, lo que valora todavía más la puesta en marcha de esta maravillosa empresa comercial». En este caso, Leopoldo Monfort se refería a que la iniciativa había sido concebida «pensando en las posibilidades actuales y futuras de Castellón» así como en la «función social» del comercio.

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Noticia publicada el domingo 29 de septiembre de 1974, con el traslado de Lemon a su segunda y definitiva ubicación. / MED_EXTERNAS_CORREO

En cualquier caso, aquellas aperturas en la bisagra entre las décadas de los 60 y los 70 suponían un antes y un después. Como contaría Francisco Pascual en su Escrito en Castellón, «estaba claro que ya nada iba a ser igual que antes y que algunos hasta podían perder el tren, si no se adaptaban a la nueva situación. No tenía vuelta de hoja. Castellón había entrado en la sociedad de consumo».

Si bien la apertura de Lemon fue en su momento el mejor ejemplo de una empresa local dispuesta a competir a campo abierto con los grandes almacenes, la historia del comercio tradicional se escribiría con el impulso de nuevas iniciativas que habrían de adaptarse a la nueva realidad para tener éxito en un panorama radicalmente diferente y con un tipo de cliente totalmente habituado a nuevas prácticas concebidas para su fidelización.

Hacia los centros comerciales

En definitiva, las experiencias de Simago y Lemon supusieron sin duda la primera gran revolución comercial en la ciudad, impactando de lleno en una sociedad en plena eclosión demográfica. Posteriormente, en los años 90 ambos emblemas comerciales desaparecieron, si bien el nombre de Simago sobrevivió en la memoria colectiva como parte de la geografía íntima de muchos castellonenses, que aún hoy se citan en la esquina de Mayor con Cardona Vives, como un guiño al ayer. La segunda revolución de nuestro comercio se había fraguado a mediados de los 80 -primero Alcampo, después Pryca, hoy Carrefour- mucho antes de que el estilo de los grandes malls estadounidenses irrumpiera con el concepto de gran centro comercial multimarca y con multicines. Y más tarde aún llegaría la irrupción de El Corte Inglés sobre la antigua playa de vías de la anterior estación del ferrocarril, en una operación urbanística que haría correr ríos de tinta. Pero esa sería otra historia.


Una «importante mejora» en el Hospital Provincial era objeto de atención el sábado 27 de marzo de 1926 en Diario de Castellón. Se trataba de la instalación de una «potente instalación de rayos X de reciente adquisición» de fabricación nacional, que «en manos del competente cuerpo facultativo a que ha sido confiada ha de permitir la obtención de los mejores resultados».

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Noticia publicada el sábado 27 de marzo de 1926 en 'Diario de Castellón'. / MED_EXTERNAS_CORREO


El jueves 5 de abril de 1951, Mediterráneo informaba sobre la «intensa actividad» en el comercio de la naranja, con una «importante etapa de envío de naranja en cantidades importantes a Francia». El diario se refería a los «más de veinticinco almacenes» en los que se trabajaba «a pleno rendimiento» y con «extraordinaria agilidad» con el foco puesto en la exportación.

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Noticia publicada el jueves 5 de abril de 1951. / Mediterráneo


A solo nueve días del Domingo de Ramos de 1976, el viernes 2 de abril, el diario recogía en un breve la previsión de entrevistas del obispo José María Cases en tres emisoras de radio en las 24 horas siguientes: por un lado, en Radio Castellón, hablaría sobre «el sacramento de la Penitencia». Más tarde, en Radio Popular. Y al día siguiente, sábado, en La Voz de Castellón.

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Noticia publicada el viernes 2 de abril de 1976. / Mediterráneo


«La pérdida de valores religiosos» protagonizaba un titular de Mediterráneo el sábado 7 de abril de 2001, apuntando al «progresivo descenso de ventas de palmas en los últimos años» ante el Domingo de Ramos. En concreto, se daba la cifra de «apenas tres mil palmas» expedidas a solo un día de la celebración eucarística que abriría la primera Semana Santa del tercer milenio.

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Noticia de la edición del sábado 7 de abril de 2001. / Mediterráneo

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