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Hemeroteca de Mediterráneo

La primera vez que la Vuelta a España durmió en Castellón

Desde sus inicios, en 1935, la ronda ciclista nacional está ligada a Castellón. La octava etapa de su edición inaugural, con dos castellonenses en el pelotón, cruzó la provincia de norte a sur. En 1946 Castellón viviría una doble etapa en una sola jornada, con meta en el estadio Castalia, y al año siguiente, en la séptima edición, la serpiente multicolor descansaría en la capital de la Plana, camino de Tarragona.

La primera vez que la Vuelta a España durmió en Castellón

La primera vez que la Vuelta a España durmió en Castellón / Mediterráneo

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Ximo Górriz

Ximo Górriz

Castelló

La primera edición de la Vuelta Ciclista a España fue organizada en 1935 por el diario Informaciones. En su octava etapa, la prueba deportiva recorrerá de norte a sur la provincia de Castellón, tras salir de Tortosa (Tarragona) y en su camino hacia la meta en Valencia. Heraldo de Castellón realizaría una cobertura informativa acudiendo en primer lugar a las cuestas de Oropesa, el lugar «más estratégico para presenciar de lejos el paso de los corredores». Desde allí sus reporteros verían pasar «raudo» a EgoFrancisco Alloza Sirvent, cronista a su vez del Diario de Castellón, o al bilbaíno Jacinto Miquelarena, quien cubría la carrera para ABC. Los reporteros de Heraldo se llevaban un chasco al creer que los ciclistas «firmarían» en Castellón y se lamentaban porque «por la intemperancia de algunos conductores [los guardias] se hayan visto obligados a imponer multas, registrándose en la carretera de Benicàssim algunas bofetadas».

En las cuestas de Oropesa, el primero en pasar ante «infinidad de automovilistas de Castellón» es precisamente otro castellonense, Luis Esteve, quien junto a Manuel Capella, de Les Alqueries, conforma la representación provincial en esa primera edición de La Vuelta. Esteve coronaba el puerto seguido del ya por entonces tricampeón de España Mariano Cañardo y del belga François Adam. La crónica de la etapa, en la que triunfaría el austriaco Max Bulla, recogía también el testimonio del campeón vila-realense Juan Bautista Llorens, quien mostraba su preferencia de que la Vuelta hubiera contado únicamente con participación nacional. Esteve finalizaría la carrera en vigesimoctava posición, mientras Capella había de abandonar por una caída tras conseguir un cuarto puesto en la primera etapa.

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Notícia de 'Heraldo de Castellón' del miércoles 8 de mayo de 1935. / Archivo Municipal de Castellón

Punto de paso desde el inicio

Tras celebrarse la segunda edición en la primavera de 1936 -con una novena etapa entre Valencia y Tarragona- la continuidad de la Vuelta se ve truncada por la Guerra Civil. En los 40, la competición regresará para devolver al país un hálito de normalidad en el plano deportivo, si bien lo hará a trompicones, con un nuevo paréntesis en los años 1943 y 1944. En 1941 y 1945, se reeditará la etapa entre el cap i casal y Tarragona. Y al año siguiente, hacia el mediodía del 17 de mayo, la competición tendría como protagonista a la ciudad de Castellón, en una jornada con doble ración: en la sesión matinal se disputaría la décima etapa una contrarreloj por equipos entre Valencia y la capital de la Plana, mientras que por la tarde, se correría la undécima, que saldría de Castellón y terminaría en Tarragona.

En aquel viernes 17 de mayo de 1946, la segunda página de Mediterráneo se abriría con un friso que se convertía en toda una convocatoria: «Castellonenses, acudid esta mañana al estadio Castalia a presenciar el magnífico acontecimiento deportivo internacional que nos ofrece la VI Vuelta Ciclista a España. Comenzará a las doce y cuarto y la llegada de los corredores internacionales será alrededor de la una menos cuarto».

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Noticia publicada el sábado 18 de mayo de 1946. / Mediterráneo

Ya en la crónica del día, se anunciaba que la etapa matinal -por equipos y contrarreloj- entraría en la provincia por Almenara. Recorrería luego «La Llosa, Nules, Alquerías del Niño Perdido y Villarreal, entrando en Castellón por las Rondas del Mijares y de la Magdalena, para entrar en el Estadio Castalia, donde estará la meta». El diario también daba cuenta de cómo se caldearía el ambiente en línea de meta, con carreras entre corredores «de los pueblos de la Plana, seleccionados por técnicos entre los mejores». Y como colofón, a medida que se aproximaran los corredores de la Vuelta al estadio, «se divulgará por medio de potentes altavoces, la personalidad y clasificación de cada corredor». La etapa vespertina saldría a las cuatro de la tarde, «siendo su punto de salida la Ronda de la Magdalena, frente al domicilio del Club Ciclista de Castellón, en el Bar Castellón».

De la importancia de la jornada para la ciudad da buena fe «una nota de la Delegación de Trabajo» de la que se hace eco el periódico: «vista la petición hecha por los organizadores de la VI Vuelta Ciclista a España, así como por numerosos productores, esta Delegación, para hacer posible la asistencia de todos a la llegada de los corredores, ha acordado que la hora de cierre del comercio se efectúe, la mañana del viernes, a las 12 horas. La industria, salvo aquella exceptuada del descanso dominical, paralizará también a las 12, pudiendo recuperarse el tiempo perdido en la jornada de la tarde».

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Anuncio publicado el jueves 15 de mayo de 1947. / Mediterráneo

Y si el estadio Castalia acogería la meta de aquella primera cita, histórica para el ciclismo provincial, volvería a ser protagonista al año siguiente, en 1947, al ser el escenario donde culminaría la cuarta etapa de la Vuelta, con salida en Alcoy. Tras los 175 kilómetros de ruta, el italiano Adolphe Deledda, del equipo Pedal Notario, se alzaría con el triunfo. Sería la primera vez que la ronda española -organizada por entonces por el diario Ya- velaría armas en la ciudad, pues al día siguiente la etapa que dirigiría a los ciclistas hasta Tarragona, con 221 km. de trazado, saldría también de Castellón.

Un «gentío» en las rondas

Según la crónica de la jornada publicada por Mediterráneo el viernes 16 de mayo de aquel 1947, «el paso de los corredores despertó curiosidad en la magnífica zona de la Plana que atravesaron, cuya afición ciclista es tan numerosa y entusiasta, y se tributó más de una ovación a los destacados cuando cruzaban o bordearon nuestros pueblos». Asimismo, se contaba que «si en el Estadio había público, el paso de los corredores por las dos Rondas fue presenciado por un verdadero gentío, que acogió el paso de los corredores con grandes aplausos». A su llegada, «algunos jugadores llegaron extenuados por el esfuerzo realizado, pero después de descansar breves momentos sobre el césped se levantaron como nuevos». Y por si ello fuera poco, y de acuerdo con un anuncio publicado la víspera en el periódico, «después de descansar se celebró una carrera de persecución» entre dos equipos. Las reglas eran claras: «veinte vueltas con eliminación del último cada dos vueltas hasta quedar tres corredores entre los que se disputarían los primeros premios», con una dotación de entre 200 y 500 pesetas. Para completar el espectáculo y «para hacer tiempo», en Castalia «se jugó un partido entre equipos de Villarreal y Nules y apenas empezada la segunda parte hubo de suspenderse ante el anuncio de la llegada de los primeros corredores».

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Noticia publicada el viernes 16 de mayo de 1947. / Mediterráneo

Después de descansar en la capital de la Plana, ese viernes 16 de mayo la ciudad asistiría también a la salida de la siguiente etapa: «a las diez de la mañana y desde el principio de la Ronda de la Magdalena se dio la salida a los corredores que toman parte en la vuelta ciclista a España, siendo presenciada su salida por numerosísimo público» que vio cómo la serpiente multicolor emprendía el camino de la meta de Tarragona, tras pasar por poblaciones como Benicàssim, Benicarló o Vinaròs, en una España con muchas cicatrices de la reciente Guerra Civil. Como muestra, un botón: la crónica firmada al día siguiente desde la vieja Tarraco por Sánchez-Silva relataba cómo «en Vinaroz nos ha dado la una y aún se ve un puente volado que en la muda geografía hace palpitar muchos recuerdos españoles».

El eterno retorno

La Vuelta regresaría a Castellón en muchas más ocasiones, como en 1950, 1959 o 1973, y también otras localidades de la provincia como Benicàssim, Burriana o Vinaròs tendrían protagonismo en la ronda en las décadas siguientes. Y otras muchas veces, la serpiente multicolor atravesará la provincia de norte a sur o en sentido contrario, dejando siempre una estela de emociones en torno a la competición, con las miradas puestas en mitos del ciclismo nacional e internacional. A lo largo de las décadas, todo ha cambiado salvo la esencia de una competición que forma parte esencial del calendario ciclista internacional. Contar la huella que ha dejado en la provincia cada una de sus visitas ya sería otra historia.


Poco después de informar sobre un nuevo éxito del pintor castellonense Rafael Sanchis Yago –haber inmortalizado a la primera dama de EEUU, Grace Coolidge, en la Casa Blanca- el 20 de mayo de 1926 Heraldo de Castellón daba cuenta de haber recibido «desde Nueva York» una carta del «famoso pintor de mujeres» en la que anunciaba su próxima llegada a Castellón.

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Noticia de 'Heraldo de Castellón' publicada el jueves 20 de mayo de 1926. / Archivo Municipal de Castellón


«Bien poco nos piden y el público comprendiéndolo así no regateó su óbolo a la legión de muchachitas, todas guapas, que distribuidas por las calles solicitaban un donativo de los transeúntes». Así apoyaba Mediterráneo el martes 22 de mayo de 1951 la celebración de la Fiesta de la Banderita por parte de la Cruz Roja, «esa humanitaria institución por todos elogiada».

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Noticia publicada el martes 22 de mayo de 1951. / Mediterráneo


Un Benicàssim de apenas 3.340 habitantes se aprestaba a recibir «más de cien mil turistas», lo que suponía «más o menos los mismos del año pasado, de los cuales un ochenta por ciento aproximadamente serán turistas nacionales», según la noticia publicada por Mediterráneo el miércoles 26 de mayo de 1976. La localidad se encontraba en pleno desarrollo urbanístico.

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Noticia publicada el miércoles 26 de mayo de 1976. / Mediterráneo


Siete años y un mes antes de la inauguración de la primera línea del Tram -en el verano de 2008- el periódico anunciaba el viernes 25 de mayo de 2001 que «una red de tranvías» iba a recorrer la comarca de la Plana «como la Panderola». El servicio, se señalaba, «enlazará la capital con la UJI y los núcleos de Almassora, Vila-real y Benicàssim», según el conseller José Ramón García Antón.

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Noticia publicada el viernes 25 de mayo de 2001. / Mediterráneo

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