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Reencuentro 60 años después: exalumnos de un emblemático instituto de Castellón se reúnen en una emotiva comida

Los antiguos alumnos de la promoción de 1962 se reúnen para compartir recuerdos y recuperar historias de aquellos años

Reencuentro 60 años después: exalumnos de un emblemático instituto de Castellón se reúnen en una emotiva comida

Toni Losas

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Iván Fernández

Iván Fernández

Castelló

Disciplina férrea, profesores como el bienhecho, un patio en el que los chicos y las chicas estaban separados por una valla, bromas sin maldad… Más de sesenta años después de empezar a estudiar el bachillerato, los recuerdos no se desvanecen y suponen un vínculo que se ha convertido en casi inquebrantable.

Eso es lo que les sucede a los alumnos de la promoción de 1962 del del instituto más emblemático de la capital de la Plana que, después de tanto tiempo, todavía se reúnen una vez al año para compartir una comida que es la excusa perfecta para recordar historias de aquellos tiempos y devolver a la vida esa época de adolescencia.

Los exalumnos que se han dado cita en el Pinar este viernes con motivo del reencuentro.

Los exalumnos que se han dado cita en el Pinar este viernes con motivo del reencuentro. / Toni Losas

Desde hace siete años, un grupo de antiguos estudiantes de este centro ha creado la tradición de encontrarse para conmemorar su experiencia como jóvenes estudiantes. En esta ocasión, ha sido el restaurante El Quinto Pino, en el Pinar del Grau, donde unos 40 compañeros de la promoción del 62 han cumplido con lo que ya es una tradición.

Durante el centenario

Manuel Nogueira, uno de los impulsores de este encuentro, explica que “todo empezó con la celebración del centenario del instituto Ribalta. Decidimos hacer un encuentro especial con los alumnos de nuestro año, pero se sumaron personas que habían empezado en 1961 o en 1963 y, al final, nos juntamos centenares de exestudiantes del centro”. Pero, tras el cumpleaños del Ribalta, solo fue el grupo del 62 el que continuó con estos encuentros.

Los alumnos del curso de Preparatoria de 1961-62 antes de empezar el Bachillerato el siguiente curso.

Los alumnos del curso de Preparatoria de 1961-62 antes de empezar el Bachillerato el siguiente curso. / Mediterráneo

“Era una época en la que había mucha disciplina, de respeto absoluto hacia los profesores y de ellos hacia el alumno. Nos hablaban de ‘usted’ y nosotros también los tratábamos igual”, rememora Manuel Nogueira que, sin embargo, reconoce que “nosotros teníamos fama de gamberretes”.

Por ejemplo, recuerda que “teníamos un profesor de Literatura, en 4º de Bachillerato, llamado Eduardo Marqués. La clase era a las 15.30 horas y, cuando pasaba esa hora, cerraba la puerta y no dejaba entrar a nadie. Un día, quedamos todos en acudir al aula a las 15.25 horas y don Eduardo llegó dos minutos más tarde de las 15.30 horas. Le dejamos fuera, por mucho que se quejara. Fue a buscar al conserje para que le abriera la puerta. Nos dijo de todo, pero al final se calmó y no nos pasó nada”.

Clases separadas

También destaca que “había una gran hermandad, una gran amistad en todo el grupo”. Un curso que era solo de chicos, ya que eran clases segregadas las de aquella época. “Por la puerta central del instituto, entrábamos los chicos; por la de la izquierda, las chicas, y por la de la derecha, los estudiantes de maestría”.

Una de las fichas de los alumnos de la promoción de 1962 del instituto Ribalta.

Una de las fichas de los alumnos de la promoción de 1962 del instituto Ribalta. / Mediterráneo

Esta separación llegaba hasta el patio, donde una valla mantenía distanciados a unos y a otras. “Nosotros nos acercábamos a la valla para poder verlas e intentar hablar con ellas”, comenta Manuel.

Ahora esos momentos y esas historias se comparten en la mesa de El Quinto Pino, donde surgen otros nombres y muchos más recuerdos. Como les aconsejaba su profesor de Física, Luis Castaño, los alumnos de la promoción de 1962 del instituto Ribalta de Castelló “intentan aprovechar cada momento” con sus reuniones anuales.

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