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Conmemoración del Día Mundial

Guerra de almohadas por el cerebro: "le puede pasar a cualquier persona en cualquier momento"

La Fundación Ateneu DCA convierte una batalla simbólica en una reivindicación por el código de daño cerebral adquirido y la importancia del sueño

Guerra de almohadas por el cerebro: "le puede pasar a cualquier persona en cualquier momento"

Gabriel Utiel

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Lucía Peris

Lucía Peris

Castelló

Con motivo del Día Mundial del Cerebro, que se celebra este 22 de julio, la Fundación Ateneu DCA de Castelló, junto con la Federación Valenciana de Daño Cerebral Adquirido, ha organizado una batalla simbólica de almohadas en su sede para reivindicar dos mensajes. Por un lado, poner el broche final a la campaña #DalealREM, impulsada durante el último mes para promover la importancia del descanso como uno de los siete pilares de la salud cerebral. Asimismo, reclamar la implantación del denominado código DCA, un protocolo destinado a garantizar el seguimiento de las personas con DCA tras recibir el alta hospitalaria. 

Se estima que actualmente más de 6.000 personas conviven con un daño cerebral adquirido (DCA) en la provincia de Castellón. No obstante, desde las entidades advierten de que esta cifra podría ser mayor, ya que la ausencia de un código DCA impide realizar un seguimiento completo de todos los casos y conocer el alcance real de esta realidad.

El alta hospitalaria

La neuropsicóloga y coordinadora del programa de salud cerebral de Ateneu DCA, Balma Tellorols, explica que uno de los principales problemas aparece cuando los pacientes abandonan el hospital. «Muchas personas, una vez les dan el alta hospitalaria, no tienen muy claro qué pueden hacer o dónde pueden ir. Si uno sale ya con el diagnóstico y conoce los recursos que existen, todo es mucho más fácil», señala.

Tellorols recuerda que la mayoría de los daños cerebrales adquiridos en España se deben a un ictus y que muchas secuelas pasan desapercibidas. «Hay personas que caminan y hablan, pero presentan problemas de memoria, planificación, toma de decisiones o alteraciones de conducta que han quedado fuera del sistema», afirma. Por ello, insiste en que «el tiempo es oro» y defiende que una intervención temprana «también supone un ahorro» para las administraciones y para todos.

Pelea de almohadas entre los miembros de la Fundación Ateneu DCA.

Pelea de almohadas entre los miembros de la Fundación Ateneu DCA. / GABBRIEL UTIEL BLANCO

Gabriel Fernández Godoy conoce esa realidad de primera mano. Sufrió un ictus en 2024 y asegura que su vida cambió por completo. «Yo era diestro; ahora tengo que ser zurdo», explica. «Un daño cerebral adquirido le puede pasar a cualquier persona en cualquier momento. Yo he salí de casa un domingo y no he vuelto. Un año y ocho meses después todavía no he vuelto a mi casa».

Además de las secuelas físicas, denuncia las dificultades administrativas a las que se enfrentan muchas personas con DCA. «Que nos pongan todo un poquito más fácil: menos papel, menos presencialidad y más trabajadores sociales», reclama.

Como mensaje para quienes acaban de sufrir un daño cerebral adquirido, Fernández reconoce que el proceso requiere tiempo. «Da mucha rabia cuando te dicen 'poco a poco', pero es así. Hay que tener mucha paciencia; esto no va de un año ni de dos». Un mensaje que coincide con el manifiesto de Ateneu DCA: «una buena atención desde el principio, la información clara y conocer los recursos que existen puede cambiar muchas vidas».

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