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CD CASTELLÓN

La crónica | Victoria de prestigio del Castellón ante el Atlético Baleares (2-1)

El equipo de Sergi Escobar encadena seis jornadas sin perder gracias a un trabajado y sufrido triunfo ante el único equipo que quedaba invicto en el grupo 2

Salva Ruiz, uno de los jugadores más destacados del Castellón, conduce el balón.

El CD Castellón suma y sigue. Seis jornadas consecutivas sin conocer la derrota lleva el equipo de Sergi Escobar, que este domingo mostró sus credenciales ante uno de los favoritos, el Atlético Baleares, y truncó su condición de invicto con una trabajada, y no menos sufrida, victoria en Castalia.

Para intentar ganar al conjunto balear había que desplegar un juego inteligente y completar un partido perfecto. Lo había avisado Sergi Escobar en la previa y no pudo hacerlo mejor su equipo en el primer tiempo en Castalia. El conjunto albinegro doblegó a su oponente a base de posesión (51-49%), solidez defensiva (solo cometió tres faltas) y acercándose con peligro al área visitante, con hasta seis tiros entre los tres palos.

El primero llegó muy pronto, casi tras el saque inicial, en una internada de Kone por la izquierda, que centró al área pero César mandó el balón fuera. Otra en una buena combinación del lateral Salva Ruiz con el extremo costamarfileño, que no encontró rematador a su centro.

Y, a la tercera, llegó el gol gracias a un robo de Bilal en el centro del campo, que se plantó en la frontal del área del Atlético Baleares para asistir a Cubillas y que el capitán adelantar al Castellón con un tiro cruzado con el que sorprendió a René. Ovación para el delantero castellonense, al que Escobar premió con la titularidad tras su determinante tanto en San Fernando y que, una vez más, no falló.

Entre medias del vendaval albinegro, un tiro al palo del equipo de Xavi Calm, que estuvo amordazado y tan solo apretó en el tramo final de la primera parte. Porque el Castellón, hasta que se replegó en los minutos finales, fue el que propuso el juego, tocando y tocando hasta ir acercándose al territorio visitante, y tratando de sentenciar con un segundo tanto que no llegó, más por demérito de los locales en el último pase que no por mérito del Atlético Baleares.

Intercambio de roles

Con esa mínima ventaja fue con la que se llegó al descanso y Escobar, tras el paso por vestuarios, dio continuidad a su once aunque puso a calentar a Esquerdo --recuperado para la causa--, Juanto y Mario Barco.

Eso sí, el partido cambió considerablemente el guion y el equipo balear fue el primero en poner a prueba a Álvaro Campos con dos lanzamientos de Armando, de volea, tras saque de esquina que se marchó alto, y otro de Vinicius Tanque que detuvo el meta valenciano sin demasiados problemas.

Fueron los primeros avisos de lo que luego llegaría porque el Atlético Baleares se volcó al ataque en busca del empate. Una igualada que no llegó en el minuto 59 gracias a que Yac Diori sacó casi bajo palos un chut del goleador Dioni, que había salido al campo tres minutos antes, y con el que había dejado plantado a Álvaro Campos.

Por entonces, también hacía escasos minutos desde que Esquerdo y Mario Barco habían sustituido a los currantes Cubillas y César Díaz, exhaustos por el esfuerzo realizado. Dos cambios que acabaron siendo clave puesto que, cuando más sufría el Castellón, en una jugada a la contra de Salva Ruiz, el lateral zurdo del conjunto albinegro habilitó el esférico al delantero de Estella para que este marcara el 2-0 y pusiera tierra de por medio en Castalia.

Todo parecía ponerse de cara, pero los de Xavi Calm aún no habían dicho su última palabra. El único equipo que quedaba invicto en el Grupo 2 tras la derrota del Villarreal B en Madrid el pasado viernes quería demostrar por qué estaba arriba y es uno de los candidatos al ascenso, y lo hizo acortando distancias con un gol de cabeza de Vinicius Tanque.

A partir de ahí, a patir, como se oía desde la grada. Y no se equivocaron los aficionados orelluts porque los últimos minutos se jugaron prácticamente en el área albinegra con una sucesión constante de ¡ays!. Por fortuna, esa misma grada que sufría apretó como nunca y el Castellón cerró una victoria de mérito y prestigio.

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