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CD CASTELLÓN

Plan especial del Castellón para la mejor versión de Salva Ruiz

Vitaminas y sesiones más suaves para un futbolista que superó una grave enfermedad

Salva Ruiz, de 26 años, firmó el pasado verano, procedente del Deportivo, hasta el 30 de junio del 2024.

Salva Ruiz, de 26 años, firmó el pasado verano, procedente del Deportivo, hasta el 30 de junio del 2024.

Considerado, en los orígenes de su carrera, el relevo natural en el Valencia de Juan Bernat o Jordi Alba, la carrera --e incluso la vida-- de Salva Ruiz dio un giro radical en 2016, cuando le diagnosticaron una grave enfermedad: aplasia medular (la médula deja de producir todas las células de la sangre, como plaquetas o glóbulos rojos). Un diagnóstico que tardó en llegar y que, en primer lugar, le impidió hacer todo tipo de deporte, aunque el lateral izquierdo perseveró y, si bien estuvo cerca de dos años sin jugar, regresó. Con 26, después de militar en todo un Deportivo, el pasado verano llegó al Castellón, con el objetivo de echar raíces (de hecho, firmó por tres temporadas).

Sin los focos que alumbran a Pablo Hernández, el desequilibrio de Kialy Abdoul Koné o la eficacia total de Carles Salvador, Salva Ruiz, tal vez, ha sido el jugador más completo. Dos goles (ha podido ser alguno más), lo cual no está nada mal para tratarse de un lateral izquierdo. El Castellón ha recuperado la mejor versión del defensa natural de Albal: solamente se ha perdido media hora (22 minutos en Cornellà y 8 contra el Atlético Baleares) en los 11 encuentros disputados antes de la obligada cuarentena por el covid-19.

Escuchar su cuerpo

Después de un cierre de periplo en A Coruña no demasiado satisfactorio (poco más de 16 encuentros en la pasada campaña, lo que llevó a pactar su salida de Riazor, a pesar de que todavía tenía contrato en vigor), Salva llegó a Castalia. Por su historial, había que hilar muy fino; en primer lugar, por él mismo. Sus prestaciones han variado, de ahí que, para llegar a tope a los encuentros, él necesita otro ritmo de trabajo. Así, es un jugador que suele pautar su día a día en un consenso entre él, el entrenador, el preparador físico y el médico.

Además, Salva Ruiz se somete un tratamiento de vitaminas. Un plan especial, en su conjunto, que no tuvo en el Deportivo y que, en buena medida, estuvo relacionado con un rendimiento inferior a lo que podía ofrecer, teniendo en cuenta que lo primordial es escuchar a su cuerpo. De hecho, su paso por el conjunto coruñés estuvo marcado por unos problemas físicos que, hasta la cuarentena, aquí son solo un mal recuerdo, como lo demuestran sus números (97% de los minutos disputados, con dos tantos y una asistencia).

Poco a poco, las secuelas han ido remitiendo. Con todo, aún tiene que someterse a periódicas revisiones --por suerte, cada vez más espaciadas en el tiempo--, para ver que su organismo puede rendir con la exigencia propia de una competición profesional (aunque haya organismos que no consideren a la Primera RFEF como tal). 

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