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El Periódico Mediterráneo

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CD CASTELLÓN

El Castellón, ante otro derrumbe monumental

Los albinegros repiten, un año después, la espiral de resultados con la que bajaron de Segunda A

El partido que inició la caída del Castellón: el 0-2 contra el Linense.

Hace poco más de un año, el 17 de abril del 2021, el CD Castellón vencía al Mallorca con un gol de Juanto Ortuño y se situaba tres puntos por encima del descenso. Aún empataba la siguiente semana en Tenerife, antes de sufrir un desplome que ni el más pesimista esperaba: cerró el ejercicio con seis derrotas consecutivas, sin anotar un solo gol, bajando a Primera RFEF en la penúltima jornada. Esta temporada, otro gol del delantero yeclano sellaba la remontada en Sabadell (1-3), iniciando una nueva espiral de resultados totalmente inesperada: de nuevo seis partidos sin ver portería, con apenas dos empates, lo que le ha puesto prácticamente imposible su presencia en la fase de ascenso a Segunda A.

Si inexplicable fue el desplome de hace un año, más todavía el actual. Con todo, guardan bastantes semejanzas. El derrumbe ha llegado después de dos sonadísimas victorias: aquel Mallorca iba segundo y acabó acompañando al Espanyol de vuelta a LaLiga Santander. Sencillamente, el Castellón bajó por deméritos propios, cuando más cerca lo tenía, con ese pequeño hueco respecto al descenso que echó por la borda con un final de temporada de pesadilla. Lo mismo se puede decir del presente: los albinegros no solamente ganaban a un Sabadell que todavía no había perdido en 2022, sino que lo hicieron en su campo, con la primera remontada en más de dos años (y más de cuatro, contando solo los partidos a domicilio). Ese Castellón, que por vez primera en la temporada enganchaba tres victorias seguidas, se diluyó con los aguaceros de Magdalena y ya no ha vuelto a levantar cabeza. Justo cuando, incluso, hacía concebir esperanzas de pelear por las tres primeras plazas... e, incluso, por el ascenso directo.

Que pase dos veces...

Resulta inexplicable que pase una vez, y dos... Sobre todo este año, en el que el Castellón, por su condición de equipo recién descendido, y con la experiencia de lo que le había pasado, debía haber adquirido las tablas suficientes como para que no volviera a suceder. Pero ha pasado. Si ya fue frustrante el desplazamiento a Tarragona, más todavía el de Linares. Encajar el 1-0 al filo del descanso, sacar de centro y, a los 14 segundos, el 2-0... Irte al descanso con el partido ya muy cuesta arriba, convertido en imposible con la acción del 3-0, en el que el goleador se recorre más de medio campo... Y eso con Pablo Hernández, Dani Torres o Javi Moyano sobre el terreno de juego, con muchas horas de vuelo, incluso, en Primera División. Sencillamente incomprensible.

Un encuentro que retrata, de la forma más cruda y fidedigna posible, cuál es el Castellón del presente. Un Castellón al que le toca apelar a todos esos conceptos grandilocuentes de gesta, hazaña, machada... si no quiere que la temporada del Centenario acabe en un fracaso mayúsculo

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