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CD CASTELLÓN

La opinión de José Luis Lizarraga | Ambiente enrarecido en Castellón

Para tirar adelante, se tiene que invertir mucho dinero

Vicente Montesinos, en una rueda de prensa del Castellón en Castalia. Gabriel Utiel

No me gusta el ambiente que se ha generado alrededor del CD Castellón. Nada. Y me preocupa porque empieza a ser una cuestión de ciclos. Ahora, después de llegar como salvador, Vicente Montesinos y su grupo en el que incluyo a Pablo Hernández y Ángel Dealbert (como accionistas) y Javier Heredia, parece haberse convertido en el causante de todos los males que afectan al club albinegro por una mala temporada deportiva como la que estamos viviendo y en la que jugar la promoción de ascenso es casi una utopía. Y tampoco me parece justo, errores presidenciales y de gestión deportiva de los dos últimos años al margen. 

Sí, me preocupa mucho el ambiente tóxico del todo está mal. El club estuvo a un paso de la desaparición. Me viene a la cabeza que Toni Bonet, un buen hombre que quería al Castellón, se marchó hastiado del ‘todo mal’. Recuerdo que todo el mundo decía que había acabado su etapa. Empezó una nueva con Blasco y cia. Espero que el juez pueda demostrar, y castigar con condena, el expolio a sus arcas. Y acabó esa etapa y se siguió con la penuria. Peor si cabe. Fernando Miralles y David Cruz... En fin, era difícil pero se pudo empeorar lo que ya era desastroso. Con mucho sacrificio, y quien sabe si hasta teniendo que ceder en el chantaje del personaje en cuestión, Montesinos rescató al Castellón del secuestro. Y ahora me preocupa en que manos pueda caer el club, pero todavía más que este último presidente se haya hastiado de su soledad y no recibir ayudas de nadie, arriesgar su patrimonio para que el CD Castellón siga existiendo, no ya para que ascienda.

Ahora una reflexión. En una categoría como la Primera RFEF, ruinosa por cierto pese a los aires de grandeza de Rubiales, solo se ingresa dinero por lo que proviene del bolsillo del aficionado que paga su entrada o su abono, por lo que se pueda gestionar en patrocinios, las migajas de la televisión (una miseria para presupuestos como el de Castellón) o como muchos clubs por las ayudas institucionales, que no es el caso que nos ocupa. Y con todo eso, el club tendrá que soportar un millón de déficit este año según las cuentas presentadas en la última junta. Si a eso se une un clima no favorable, se llega a que Montesinos esté buscando comprador desesperadamente, tal como les he venido contando hace meses. El presidente está cansando y me preocupa que este ambiente tóxico pueda espantar a la gente buena, no a los piratas habituales que pululan por el fútbol para iniciar una nueva etapa en el Castellón. 

Para tirar adelante, se tiene que invertir mucho dinero. El déficit de la temporada en curso si se quiere hacer un equipo que salga a competir, y las inversiones en instalaciones, léase Ciudad Deportiva (indispensable para crecer) y el estadio Castalia. Montesinos no ha podido. 

Y termino con el ambiente tóxico. No me gustaron las quejas de Sergi Escobar respecto al árbitro del At. Baleares y su denuncia sin sentido de que escuchó algo raro. Lo siento, me produce indignación porque si el equipo no ha jugado bien, no marca goles o no gana partidos, se afronta y punto. El Castellón es un club histórico de una capital de provincia, que necesita profesionalizarse y no entrar en historietas de séptimo milenio. Me gustaría que solo fuera una crisis, pero ver a gente como mi apreciado José Luis Arrufat y tantos otros albinegros preocupados por el futuro, me hace reflexionar. Si hay un incendio, no se apaga con fuego. PPO.

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