Hoy ha fallecido a los 84 años de edad uno de los personajes históricos que brillan en la ya centenaria trayectoria del Castellón, Manolo Trilles. Trilles nacía un 3 de enero de 1938 en Vilafamés y muy pronto ya destacó en la cantera albinegra a comienzos de los años 50, donde formó parte de una gran generación de jóvenes promesas junto con Ortiz, Melià o Bodí, liderados por el entrenador Santolaria. 

En 1956 el prometedor delantero salió al Almazora, por aquél entonces filial del conjunto orellut, donde destacó por una grandes cifras goleadora que le valieron su regreso a la entidad de la capital de la Plana para jugar ya en el primer equipo. 

En su primera campaña en el Castellón 1956/57, debutando con 17 años, disputó diez partidos en los que materializo cinco tantos, aunque sus goles no valieron para eludir el descenso a Tercera División tras cerrar un ciclo de cuatro cursos en Segunda División. 

En la siguiente campaña el ariete vilafamesino se consagró en el equipo formando dupla atacante con Camolo con Vicente Hernández en el banquillo. Trilles marcó 17 dianas en 32 partidos para ayudar a la escuadra albinegra a proclamarse campeón de su grupo. En la promoción de ascenso dos goles suyos dieron el pase de ronda frente al Baleares, sin embargo, el Castellón no pudo subir tras una mala tarde en la vuelta de la ronda final en Málaga.

Tras una campaña en el Imperial, filial del Murcia, Trilles regresó a un Castellón en crisis para el curso 1960/61, en el que apenas jugó siete partidos en un equipo que bajó a Tercera. 

Manolo Tilles, un mito. MEDITERRÁNEO

Posteriormente, volvió al Imperial, donde marcó goles, como hizo en cada equipo en el jugó, como en el Lleida, Málaga, Eldense, Avilés y Benicarló, todos ellos en Tercera a excepción del cuadro andaluz, en el compitió en Segunda División en el ejercicio 1963/64 marcando un gol en los siete duelo que disputó. 

Tras colgar las botas fue profesor de Educación Física y de forma paralela entrenó a los juveniles A y B del Castellón durante 14 años, así como al Orpesa -con dos ascensos-, San Pedro o al Benicarló. Sin duda, un mito.