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Segunda División

CD Castellón | El entrenador que 'salvó' a Calatrava: «No lo quería ningún equipo»

Miquel Muñoz recuperó a Álex Calatrava para el fútbol en una temporada crucial en el CF Parets de Primera Catalana || El entrenador comparte en Mediterráneo la historia del futbolista revelación de los albinegros

Calatrava (primero por la derecha en la fila inferior), formando parte de la plantilla 2019/20 del CF Parets.

Calatrava (primero por la derecha en la fila inferior), formando parte de la plantilla 2019/20 del CF Parets. / CF Parets.

Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

Álex Calatrava (Barcelona, 2000) es una de las sensaciones del exitoso inicio de temporada del CD Castellón. La finura de su zurda, la potente precisión en su golpeo y la agudeza de su visión de juego están brillando en Segunda División. Pero Cala, que ahora tiene 24 años, fue en su día uno de esos futbolistas que están muy cerca de quedarse por el camino. Lo evitó, en un momento crucial de su trayectoria, Miquel Muñoz

Muñoz rescató a Calatrava en 2019 y ahora lo celebra la afición albinegra. El propio Muñoz cuenta la historia a Mediterráneo. «Si de algo estoy orgulloso es de haberle dado la oportunidad. Acabó la etapa de juvenil y no se la daba nadie. No lo quería ningún equipo», remarca. 

Cala había jugado la temporada anterior en el Sant Andreu, en Liga Nacional Juvenil, un peldaño por debajo de la élite de División de Honor. Lejos quedaba su paso por La Masia (dos temporadas en edad benjamín) del FC Barcelona. Había crecido en varios equipos de la zona, como la Damm o la UA Horta.

Sin equipo

Al terminar su periplo juvenil, Calatrava fue víctima del embudo que se forma en ese momento. Son números, y más en Barcelona: hay muchos futbolistas y no tantos equipos. Cala buscó acomodo y no lo encontraba. Solo un equipo le hizo un hueco. Fue el CF Parets y jugaba en Primera Catalana (equivalente a la antigua Regional Preferente).

«A mí me lo ofreció primero un representante. Recuerdo que hablé con un entrenador que lo había tenido y me dijo que podía encajar. Organizamos una reunión en mi despacho y vino Cala con su hermano, su padre y su representante. Apostamos por él y empezó algo titubeante, pero respondió enseguida», relata Muñoz.

El joven Cala

¿Y cómo era aquel Calatrava? «Técnicamente destacaba y físicamente era muy resistente pero algo endeble para el choque», apunta su entrenador en el Parets. «Lo solía ubicar por fuera, desde la banda derecha, para darle más tiempo. En esas categorías por dentro es muy difícil jugar porque hay mucha brega, mucho veterano y mucho juego aéreo». Miquel Muñoz alternó aquella temporada los cuidados con la exigencia, y Cala reaccionó a base de esfuerzo. 

Cala presiona a un jugador en el Castellón-Tenerife.

Cala presiona a un jugador en el Castellón-Tenerife. / Gabriel Utiel

«Se salió» --sentencia- «se dedicó todo el año a competir. Hay jugadores que viven en la queja y, aunque a él le pegaban, seguía a lo suyo y volvía a encarar en la siguiente jugada. Además, pronto vio que también tenía que hacer lo que le pedíamos a nivel defensivo, mejoró, y tuvo la recompensa de jugar en Tercera al año siguiente».

Dinámica ascendente

Aquel curso en el Parets, que incluyó el campeonato amateur de Cataluña, fue un punto de inflexión para Calatrava, que no ha dejado de escalar en su carrera. Pasó a la UE Sants y de ahí a la UE Costa Brava, donde destacó tanto que lo firmó, para su filial, el Atlético de Madrid

Muñoz mantiene una buena relación con Cala y su familia, y sigue muy de cerca la trayectoria de su pupilo, ahora en el Castellón de Dick Schreuder. «Ha ido mejorando en todo lo que tenía que mejorar, como el físico. Es un chico tranquilo y trabajador, y así va a seguir siendo. Ha sabido ser paciente y estar preparado para aprovechar los minutos. En el campo es como lo estáis viendo. Si tiene espacio y tiempo, es un jugador súper peligroso», finaliza su antiguo técnico. 

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