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El arbitraje del Castellón-Albacete, a fondo: un despropósito incluso antes... y después del partido

El comportamiento de Alonso de Ena dejó mucho que desear, más allá de su particular actuación durante el encuentro

Gesto autoritario del árbitro Alonso de Ena Wolf con Alberto Jiménez.

Gesto autoritario del árbitro Alonso de Ena Wolf con Alberto Jiménez. / LALIGA HYPERMOTION

Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Castellón

El paso del árbitro aragonés Alonso de Ena Wolf por el SkyFi Castalia, el domingo, fue un disparate. No solo de principio al final del partido del CD Castellón contra el Albacete Balompié (0-1), sino que su actuación dejó mucho que desear antes de que el balón hubiese empezado a rodar... y su mala praxis se prolongó, incluso, durante la redacción del acta.

Fue muy llamativa la imagen del trío arbitral que encabezaba el zaragozano, durante el calentamiento, entablando un diálogo e incluso echándose unas risas con futbolistas del Albacete. No es lo normal. Ni una cosa ni la otra.

Después, un arbitraje, desde luego, completamente desastroso. El doble penalti en el área manchega ya con el 0-1, por el agarrón a Lucas Alcázar y también por la mano de Jon García; la reiteración de faltas sin castigo de los visitantes y el excesivo celo, por ejemplo, para mostrarle la segunda amarilla a Ronaldo Pompeu; las múltiples pérdidas de tiempo del Albacete; y, de remate, la absurda expulsión, doble, de Alberto Jiménez e Higinio Marín, tras ser llamado a capítulo por el VAR y consultarlo con el monitor, considerando como una «conducta violenta» -en sus propias palabras- este rifirrafe.

El audio del VAR

Jorge Figueroa Vázquez, a los mandos del videoarbitraje, le llamó «para que valores una posible conducta violenta», sin especificar de quien. Después de demorarse en las repeticiones, el árbitro de campo consideró que «Alberto le pone un poquito la mano e Higinio suelta el brazo», considerando como conducta violenta esta última acción, pese a que no hay ningún contacto. De Ena iba a anular la amarilla y cambiarla por una roja no al defensor, sino al atacante, pero Figueroa le instó a que lo revisara de nuevo.

«No, no, Alonso», le dice. «Quiero que valores cómo el 5 [Alberto] le mete con el puño en la parte baja del costado», le recalca. El zaragozano, entonces, cambia de opinión: «Veo que el número 5 le coge de espaldas con las manos: o sea, veo una conducta violenta». «Higinio también, al soltarle el codo», añade. «Voy a expulsar a los dos jugadores y cancelar las dos amarillas», acabó decidiendo.

Captura del acta arbitral del Albacete-Castellón.

Captura del acta arbitral del Albacete-Castellón. / RFEF

No contento con sus despropósitos, Alonso de Ena remató su tarde de gloria con la redacción de un acta con errores, asignándole a Alberto la acción de Higinio y a éste, la del defensa canario.

Más de lo mismo

Era la primera vez que el maño dirigía a los albinegros en Segunda, pero la cuarta en la historia. Solo ganó la primera con él (aún en Segunda B: un 3-2 al Gimnàstic en Castalia, en la 2019/2020); más dos en Primera Federación: 2-0 en la visita al Llagostera-Costa Brava en febrero del 2022; y un 1-1 ante el Real Unión en Irún, en enero del 2023.

El balance, en estas cuatro citas: 30 amarillas y cinco rojas en total (cuatro de ellas, a futbolistas orelluts).

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