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De hincha y canterano a primer entrenador: El viaje circular de Pablo Hernández en el CD Castellón

Tras pasar por la cantera albinegra protagonizó una carrera sobresaliente al más alto nivel, siempre con la idea de regresar algún día a casa

Lo hizo primero como inversor, después como futbolista veterano y luego como técnico. Desde esta semana, consolidado en el primer equipo

Pablo Hernández saluda a Brian Cipenga, en el SkyFi Castalia.

Pablo Hernández saluda a Brian Cipenga, en el SkyFi Castalia. / ERIK PRADAS

Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

Sin duda alguna, Juan Bautista Planelles habita en el podio de las leyendas del CD Castellón. Lo que pocos saben es que el astro de Burriana bendijo en su día a Pablo Hernández, ratificado ayer como entrenador del primer equipo de los orelluts.

El propio Planelles contó la anécdota, años atrás, en uno de sus agudos artículos en Levante de Castelló, diario perteneciente a Prensa Ibérica. Ya retirado, Planelles trabajaba en unas instalaciones deportivas de Castelló y un día se le acercó un hombre. Era el padre de Pablo Hernández.

Pablo Hernández, en su etapa como jugador de la cantera del CD Castellón.

Pablo Hernández, en su etapa como jugador de la cantera del CD Castellón. / Archivo Mediterráneo

Relataba Planelles que aquel padre, llamado Alfonso, le solicitó que se acercara a ver jugar a su hijo, que todos decían que era bastante bueno, y le pidió de paso que le diera algún consejo. Planelles se desplazó hasta el campo en cuestión y enseguida respondió. Por lo visto, quedó maravillado con el juego de aquel niño y llegó a una conclusión. Algo así, dijo: «Puede estar tranquilo, que su hijo no necesita ningún consejo».

Afinidad por el Castellón

Aquel niño que bendijo el ojo sabio de Planelles dio después la vuelta al mundo jugando al fútbol. Era Pablo Hernández, y ya entonces era muy bueno. Tras pasar por la cantera del CD Castellón se marchó a la del Valencia CF, donde se instaló en la élite y vistió, como hizo en su día Planelles, la camiseta de la selección española. Pablo acumuló méritos internacionales, pero nunca olvidó sus orígenes y su afinidad por el club orellut. De hecho, cuando el Valencia lo cedió al Cádiz, se ofreció al Castellón, que le cerró la puerta.

Presentación como jugador del primer equipo, en 2021, con Montesinos.

Presentación como jugador del primer equipo, en 2021, con Montesinos. / GABRIEL UTIEL BLANCO

Por ello, jugar algún día en el Castellón fue siempre un deseo. A menudo, Pablo dejó claro su amor por el club, con guiños hacia un futuro regreso y mucho más que eso. En 2017, cuando la presidencia de David Cruz era ya insostenible, participó en la operación de rescate. Junto a su amigo Ángel Dealbert ayudó económicamente para desalojar a Cruz en la maniobra que aupó a Vicente Montesinos a la presidencia. Ese padre llamado Alfonso, que se acercó a Planelles, fue vicepresidente. Con Pablo y Dealbert como reclamos, el Castellón resurgió batiendo récords de abonados. La temporada culminó con el anhelado ascenso, que ponía fin a siete cursos en Tercera.

Pablo vivió aquel ascenso desde cerca, con amigos en el campo (Dealbert), en el cuerpo técnico (Mohedo, Escobar, etc.) y en el palco. Para sumar como jugador todavía no era el momento. Tardó un poco. Por fin, en 2021, con 36 años, fue futbolista orellut en Castalia. Entre Liga, Copa y play-off disputó 57 partidos de albinegro, anotando seis goles.

Pablo Hernandez, el veterano futbolista castellonense, en Alcorcón tras la derrota.

Pablo Hernandez, el veterano futbolista castellonense, en Alcorcón tras la derrota. / Archivo Mediterráneo

En el segundo curso, el primero de Bob Voulgaris como propietario, rozó el ascenso. Lo perdió en la final del play-off en Alcorcón tras superar en la semifinal un momento dramático. Contra el Dépor, falló en el último minuto un penalti que hubiera evitado la prórroga. Ahí mostró carácter y se rehizo: asistió a Cubillas en el gol definitivo y las pidió todas.

Pablo colgó las botas y enseguida transitó hacia los banquillos. Ayudó a Dick Schreuder en su aterrizaje y destacó en el equipo filial, con el que logró el meritorio ascenso a Segunda RFEF. El banquillo del primer equipo es la siguiente parada en un largo viaje.

Junto a Voulgaris y sus hijos, homenajeado en el SkyFi Castalia.

Junto a Voulgaris y sus hijos, homenajeado en el SkyFi Castalia. / Manolo Nebot

*Versión actualizada del artículo publicado originalmente en septiembre de 2025.

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