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Entrevista | Pablo Hernández Entrenador del CD Castellón

CD Castellón | Entrevista a Pablo Hernández: «¿Dónde voy a estar mejor que aquí?»

El técnico albinegro analiza su fulgurante carrera en los banquillos y desgrana su idea de fútbol

Entre otros temas, aborda su posible renovación y comparte cómo ve el futuro del club

Video | Pablo Hernández, entrenador del CD Castellón, en la ciudad deportiva Globeenergy, en la Coma de Borriol.

Manolo Nebot

Enrique Ballester

Enrique Ballester

Borriol

El momento feliz del albinegrismo es especialmente feliz porque hay un orellut en el banquillo. Todo el mundo ama a Pablo Hernández. Los que conocieron a su abuelo materno, conserje en el viejo Castalia. Los que conocen a sus padres, de Castellón de toda la vida. Los que jugaron con él cuando era muy pequeño, en Rafalafena. Los que disfrutaron con él cuando ya no era tan pequeño, sino uno de los más grandes talentos que ha dado la cantera albinegra. Los que lo acompañaron en los momentos de duda y los que vieron de lejos o de cerca su impresionante carrera en la élite. Los que agradecen que invirtiera y diera la cara cuando el club malvivía en Tercera. Los que saben cuánto sacrificó para cumplir el sueño de vestir la camiseta del CD Castellón, el equipo de su vida, ese que ahora lidera con serenidad como entrenador, encaminado hacia un final propio de un cuento de hadas.

Los orelluts durmieron líderes el domingo y ven posible algo que no ocurre desde 1989: un ascenso a Primera.

Pablo Hernández Domínguez (1985, Castelló) atiende a Mediterráneo en una de las salas de reuniones de la ciudad deportiva Globeenergy. El complejo de la Coma, aun en obras, simboliza la ambición del proyecto que encabeza el presidente Bob Voulgaris. Al otro lado del cristal, un enjambre de ayudantes de Pablo prepara el siguiente partido. Es la hora de la comida, pero sobre el césped todavía permanecen varios futbolistas realizando trabajo extra. Pablo encaja con naturalidad en el ecosistema.

-¿Cómo es la vida de entrenador?

-La vida de entrenador es gratificante y al mismo tiempo sufrida. Como entrenador es verdad que uno está fuera del terreno de juego y eso conlleva que muchas veces, cuando ves o piensas cosas que podrían hacer los jugadores, no estás dentro para hacerlo. Pero al mismo tiempo, cuando ves en el terreno de juego reflejado lo que tú quieres, tu idea, lo que tú esperas de tus jugadores, es muy gratificante porque detrás de todo eso hay un trabajo durante toda la semana muy duro aquí en la ciudad deportiva. Que luego se vea reflejado es lo mejor de ser entrenador para mí: esa sensación de ver que las cosas salen, que los jugadores creen en eso y van a muerte con eso. Eso es lo que más llena a un entrenador.

-¿En qué momento empieza a pensar en un posible futuro en los banquillos?

-En mis últimos años, ya en Leeds con Bielsa. Durante mi carrera siempre me ha gustado fijarme en las tácticas y en lo que dicen los entrenadores, pero es verdad que hasta los últimos años no empecé a tomar más conciencia de los entrenamientos. Antes hacías ejercicios y no te parabas a pensar el porqué. En mis últimos años ya me preguntaba: "¿Y esto por qué lo hacemos?" Todo tiene un porqué. Ahí empecé a darme cuenta de que me gustaba ese mundo y que me llamaba la atención.

Sabía e intuía que una vez me retirara quería seguir ligado al fútbol porque ha sido mi vida desde los cuatro años. El ser entrenador el día de mañana era una de las posibles facetas y, aunque me gustara, sabía que tenía que probar. Uno puede pensar que le va a gustar, y luego no, pero desde el día uno que empecé a entrenar al filial me di cuenta de que me gustaba, que era algo que me llenaba.

Obviamente también ha ayudado que haya sido todo positivo desde que empecé, consiguiendo un ascenso y quedando campeón el primer año (con el filial), eso ayuda, aunque sé que no es lo lógico ni lo normal. Lo normal antes de tener éxito es pasar por un proceso y por situaciones complicadas. Yo tuve la suerte de que el primer año salió todo redondo, en gran parte por los jugadores que tuve en el filial. Este año me llegó la oportunidad de dar el salto al primer equipo y, aunque desde fuera pudiera parecer prematuro o que tuviera poca experiencia, tenía muy claro que iba a estar preparado y convencido de que era capaz.

Pablo Hernández, en la ciudad deportiva Globeenergy.

Pablo Hernández, en la ciudad deportiva Globeenergy. / Manolo Nebot

-¿No cree que en el oficio de entrenador está algo sobrevalorada la experiencia? Haber sido futbolista y tener fresca esa conexión con el jugador puede ser incluso una ventaja.

-Sí, obviamente. Pienso que es una ventaja para los entrenadores que han sido jugadores profesionales, que saben cómo funciona un vestuario y saben qué ha pasado en momentos o situaciones determinadas dentro de una plantilla porque lo han vivido. Es más fácil ponerte en el lugar de los jugadores. Todo eso yo creo que es un plus y ayuda. Evidentemente, luego hay muchas cosas más detrás, como el trabajo y la gente que te rodea, e influyen otras cosas, pero eso es una pequeña ventaja.

-¿Recuerda esa primera charla con el filial el primer día?

-Sí, estaba un poco nervioso porque era la primera vez que me ponía delante de unos jugadores siendo entrenador. Lo que quise transmitirles desde el día uno era plena confianza y que yo estaba aquí para ayudarles. Al final, el primer objetivo de un entrenador es ayudar a los jugadores a ser mejores y a sacar el máximo rendimiento de cada uno. Además de hablarles de eso, hablé de mi manera de trabajar, de cómo veo el fútbol y el día a día. Para mí es muy importante el día a día para crear hábitos, porque eso luego va a ser un reflejo en los partidos.

-Hablando de confianza, ya en el primer equipo, recuerdo su primera rueda de prensa como entrenador del Castellón. Comentó que había dicho a los jugadores, que estaban entonces en zona de descenso, 'sois muy buenos' y que tenían que confiar.

-Lo dije porque lo creía, no por regalarles los oídos. Creo que tenemos una muy buena plantilla y el equipo lo está demostrando. Mi objetivo ha sido intentar hacerles mejores y que cada uno sea capaz de ofrecer su máximo rendimiento y eso sume para que el equipo funcione bien, y por suerte se está viendo.

-Eran muy buenos, pero no ganaban. Eso también pesaba.

-Son situaciones del fútbol. Al final no son matemáticas ni siempre ganan los mejores ni los mejores juegan siempre bien. Se trata de lo que representa el club, de tener una idea clara, un estilo, una filosofía e ir a muerte con ella. Tener los jugadores adecuados para llevarla a cabo y creo que los tenemos. Se trata de tener todo eso e insistir. Se trata de que ellos se lo crean, de transmitirles que son buenos porque lo son y que tienen que fluir y pensar solo en el bien del equipo en todo momento.

-¿Cuáles son las principales fortalezas del equipo?

-Una de ellas, sin duda, es el compromiso. Están todos muy comprometidos, juegue quien juegue. Da igual si vamos perdiendo, ganando o empatando, aquí todos ayudan, corren, presionan, atacan y defienden.

Pablo Hernández, durante la entrevista.

Pablo Hernández, durante la entrevista. / Manolo Nebot

-En otra rueda de prensa, le dio mucho valor a ganar duelos y segundas jugadas, a disfrutar de la contundencia.

-Hoy en día el fútbol se basa mucho más en lo físico. Si tienes un estilo como el nuestro, que es muchas veces de hombre a hombre y de presionar alto, todo se basa en duelos y segundas jugadas, porque si vas a presionar alto, lo lógico es que los equipos acaben jugando en largo y quien gana esa segunda jugada determina si atacas o te toca correr hacia atrás. Es un aspecto que hemos mejorado, que estamos mejorando, y nos está dando cosas buenas.

-¿Qué es lo que más le enorgullece de lo conseguido con el equipo?

-Lo que más feliz me hace es ver a todos entrenar enchufados, no solo a los 11 o 15 que más están jugando. Los veo metidos, con ganas, y luego se ve reflejado. He demostrado que todos pueden tener su momento, creo que solo he repetido el once una vez. Ver que son una familia, que todos quieren sumar y que si uno no ha jugado celebra los goles con los demás, es lo más importante.

-¿Queda margen de mejora?

-En el fútbol siempre se puede mejorar. Nunca tienes que ser conformista y este equipo tiene potencial. En esto, por ejemplo, me sirvió mi experiencia como jugador. Cuando llegó Bielsa al Leeds, yo tenía 32 o 33 años, ya había jugado en Primera, en Champions y en la selección... tenía ya una trayectoria y pensaba que ya lo sabía todo sobre el fútbol, que no iba a aprender nada. Y con Bielsa, al final de mi carrera, vi que no, vi que pude aprender cosas y mejorar aspectos de mi juego. Eso me hizo ver que, trabajando y analizando, y haciendo que el jugador crea, se puede mejorar cada día.

Pablo Hernández, entrenador del CD Castellón.

Pablo Hernández, entrenador del CD Castellón. / Manolo Nebot

-¿Es Marcelo Bielsa su mayor influencia como entrenador?

-Sí, yo creo que sí. He tenido la suerte de tener muy buenos entrenadores como Emery, Laudrup o Paco Jémez, que me aportaron mucho, pero con Bielsa fueron años en una fase de mi carrera donde yo era más consciente de las cosas y analizaba más el juego. Eso me ayudó a mejorar y a aprender muchas cosas de las que hoy llevo a cabo como entrenador.

-Cualquiera que ha estado con Bielsa tiene alguna anécdota con él...

-Tengo bastantes, buenas y no tan buenas (ríe). En mi último año en Premier League, jugando contra el Leicester, me cambió cuando yo estaba jugando súper bien. Me enfadé, le pegué una patada a una botella y él no me dijo nada, pero al siguiente partido me dejó sin convocar. Luego estuve 10 u 11 partidos en el banquillo, sin decirme nada. Con el tiempo supe que era por aquella patada, aunque había sido lejos y pensaba que él no me había visto, pero estaba pendiente de todo. Nunca fui un jugador irrespetuoso, pero ahí me salió caro.

-El Castellón juega muy bien, gana mucho... pero en esta categoría, especialmente igualada, es de prever que llegue un momento no tan bueno. ¿Saber manejarlo puede ser la clave de la temporada?

-Sí, por supuesto. Vamos a perder partidos. Estamos en una dinámica muy buena, la gente está ilusionada y nosotros también, pero hay que ser conscientes de la dificultad de esta competición y de que hay rivales que se juegan mucho y tienen mucho nivel. La clave residirá en que, cuando lleguen esos momentos, sepamos manejarlos y dar la vuelta enseguida a la situación. Si somos capaces de que los momentos malos duren muy poco, eso nos acercará a estar en las posiciones de ahora.

De padres a hijos

-¿Cómo viven sus padres esta etapa como entrenador?

-Lo sufren y lo disfrutan también. Siempre han sufrido. Tienen buena parte de responsabilidad de que yo tuviera una carrera como futbolista. Siempre han estado ahí, desde que yo era pequeñito y mi padre me soltaba en un campo con cuatro años para jugar con niños mayores. Sé lo que han peleado, sé que en casa económicamente no íbamos bien y hacían un esfuerzo para comprarme unas botas. Las botas tenían que durar mucho tiempo y si se rompían jugaba con las botas rotas. Sé todo lo que han sufrido, siempre detrás de mí, y por suerte han podido vivir mi etapa profesional viajando para verme jugar Champions o con la selección, y ahora como entrenador, lo mismo, vienen a muchos desplazamientos y sé que lo sufren. Intento hacerles ver que esto es un trabajo, que es fútbol y tienen que disfrutarlo. Sé que para ellos es un orgullo.

¿Y ser padre de futbolista? ¿Cómo lo lleva?

-Lo llevo muy bien. He tenido la suerte de haber tenido un buen ejemplo en casa con mi padre y con mi madre. Mi hijo, el que juega a fútbol, tiene 13 años y lo único que le digo es que disfrute y que sea él. Igual que cuando yo era pequeño, todos los niños sueñan con ser profesionales, con jugar en el Castellón, y yo intento hablar mucho con él y que sea consciente de la dificultad de llegar, que de todos los niños que juegan con él o contra él cada semana llegará uno o ninguno. Lo que hay que hacer es disfrutar y lo que tenga que llegar, llegará. Desde fuera soy sufridor, cuando juega, pero como padre me gusta estar un poco al margen en los partidos para no meter presión y simplemente disfrutarlo. A veces en los campos ves padres y actitudes... que te gustaría decir cuatro cosas, pero no vale la pena e intento disfrutarlo.

-¿Echa de menos esos años?

-Ahora es distinto. Se echa de menos el día a día del vestuario, ir a entrenar, las amistades con los compañeros... pero es la vida. El tiempo pasa para todos, estoy en una etapa diferente.

-A medida que avance la temporada puede aparecer algo de vértigo en las alturas.

-Es algo que puede pasar. Es el pan de cada día en el fútbol y en otros deportes, pero conozco a los chicos y estoy muy tranquilo porque sé que tienen mucha hambre y tienen muy claro lo que quiere el club, lo que queremos pelear. Han demostrado una mentalidad muy fuerte y ganadora y cuando lleguen los momentos claves estoy seguro de que van a seguir igual.

-¿Cuál es el discurso correcto, hablar ya abiertamente de ascenso o ir con microobjetivos?

-Mi discurso va a ser el de siempre, el mismo: disfrutar el momento, ser conscientes de la dificultad de lo que están haciendo estos jugadores y darle valor. En el fútbol lo normal no es ganar tantos partidos. Suele haber más derrotas que victorias si no eres un equipo grande. El resto tenemos que pelear y sufrir para ganar partidos y conseguir objetivos. Si lo disfrutamos y le damos el valor que tiene, eso nos ayudará a alargarlo en el tiempo, y que cuando llegue el momento clave al final de temporada, estemos ahí.

-¿Algún jugador le ha sorprendido especialmente en el día a día?

-Algunos. En general la mayoría me ha corroborado en el día a día aquello que dije, que son muy buenos. Por decirte uno, podría ser Gere. Lo conocía, pero viéndolo entrenar la energía que aporta al equipo es increíble y me ha sorprendido. Muchos de ellos, es de alabar cómo trabajan y cómo juegan. Están haciendo un fútbol muy bueno con y sin balón.

Pablo Hernández, en el entrenamiento del CD Castellón en la ciudad deportiva Globeenergy.

Pablo Hernández, en un entrenamiento del CD Castellón en la ciudad deportiva Globeenergy. / Toni Losas

-¿Cómo valora el rol de Cala esta temporada?

-Cala es un jugador muy importante para nosotros. Es verdad que a nivel de goles y asistencias todos quisiéramos que llevara más, pero es que no se le puede poner un pero. Es el primero en presionar y correr, el primero que ve un compañero fuera de zona y ocupa ese espacio... Nos da mucho y con balón es diferencial. Puede estar más o menos acertado, pero es especial. Cuando pasa el balón por él, pasan cosas, y en cuestión de números seguro que de aquí a final de temporada aportará mucho. Estoy muy tranquilo con él. Es un ejemplo para el resto. Si no trabajara tanto, quizá estaría más fresco, pero sabe que lo necesitamos en esa faceta también porque lo que nos da es mucho.

-Aquí corren todos. Con los delanteros ocurre algo similar.

-Soy consciente del debate que hay en el fútbol, de 'un delantero tiene que meter goles'. Obviamente eso es importante, pero hay muchas otras cosas importantes. Claro que nos gustaría que llevaran 15 goles cada uno, pero si queremos jugar como jugamos, si queremos controlar los partidos, si queremos jugar lejos de nuestra portería como hacemos, en campo contrario, necesitamos que corran, que presionen, que se tiren a banda, que se asocien... goles aparte. Es lo que necesitamos y lo que les pedimos.

-¿Cómo definiría brevemente su idea de fútbol?

-Mi idea pasa por tener el control del juego, lo que para mí no significa tener demasiada posesión si esas posesiones son lejos de la portería contraria. Me veo muy reflejado en lo que es este Castellón: jugar en campo contrario, presionar alto, crear muchas ocasiones... Me gusta el fútbol ofensivo, asumiendo riesgo en defensa, pero con equilibrio. Para mí la clave en el fútbol es jugar el mayor tiempo posible en campo contrario y es algo que hacemos muy bien.

"En el futuro veo al Castellón en Primera División, ojalá más pronto que tarde, pero es algo que no nos tiene que obsesionar. Estoy seguro de que llegará, tarde o temprano, por todo el esfuerzo que está haciendo Bob a nivel deportivo y extradeportivo".

Pablo Hernández

— Entrenador del CD Castellón

-Lo que está haciendo en el Castellón, lógicamente, está llamando mucho la atención. Termina contrato en junio. ¿Cómo está la situación?

-Es algo que no me preocupa, estoy centrado en el día a día, en seguir haciendo bien las cosas. Ya he hablado con Bob (Voulgaris) y con Ramón (Soria), que es algo que no me preocupa y cuando nos tengamos que sentar, si ellos lo creen conveniente, nos sentaremos. Ellos saben que este es mi club y esta es mi casa. ¿En qué sitio voy a estar mejor que aquí? Luego en el fútbol pueden pasar muchas cosas, podemos perder cinco partidos seguidos y todo se ve diferente, pero yo vivo el día a día y lo que tenga que venir vendrá. Para mí, insisto, ¿qué mejor sitio para estar que el Club Deportivo Castellón?

-En el banquillo transmite una calma que creo que le vino muy bien al equipo y que ha cambiado también la atmósfera alrededor. ¿Nota su efecto en Castalia y el cariño de la gente?

-Lo noto y lo agradezco. Es un orgullo. En cuanto a la tranquilidad, es algo que he llevado dentro. Como jugador siempre intenté transmitir eso con el balón y ahora como entrenador igual. Creo que es importante lo que transmite un entrenador, un equipo. A veces, ves en el banquillo contrario que están nerviosos o chillando a los jugadores, o dando demasiadas indicaciones, y para mí eso es síntoma de que algo no va bien. Yo intento transmitir lo contrario, calma, porque creo que los jugadores lo necesitan y para que el rival no perciba algún problema. Si tengo que corregir algo, intento hacerlo con tranquilidad o me espero al descanso.

La etapa de jugador en el Castellón

"Me lesioné en pretemporada, pero empezó bien. Salí en Albacete, metí gol... Los siguientes partidos fueron muy buenos, pero luego me costó. No siempre salen las cosas como uno quiere. Tengo la conciencia muy tranquila porque lo intenté al máximo. En mis últimos años como futbolista traté de dar todo, aunque no fluyó como quería por las lesiones, tuve dos veces el covid... y quizá también la presión que me puse yo mismo de querer demostrar que era muy bueno, que era el mejor. Pero tengo la conciencia tranquila porque lo di todo".

-La afición también está ayudando en los momentos de dificultad.

-Castalia es el jugador número 12. No es casualidad los resultados que estamos sacando en casa (van siete victorias seguidas). Es trabajo de todos, del equipo, del staff, de todo el club y sobre todo de la afición, que nos está empujando una barbaridad. También en los momentos malos dentro de un partido. Yo les digo a los jugadores que la afición no va a criticar por haber perdido un día, sino que criticará lo que vea en el campo, la actitud. Si la gente ve que los jugadores corren, presionan y quieren, no va a haber ningún problema aunque un día no salgan las cosas.

-¿Cómo ve el futuro del club?

-Lo veo creciendo cada vez más. En el futuro veo al Castellón en Primera División, ojalá más pronto que tarde, pero es algo que no nos tiene que obsesionar. Estoy seguro de que llegará, tarde o temprano, por todo el esfuerzo que está haciendo Bob a nivel deportivo y extradeportivo. Es cuestión de tiempo. ¿Cuánto? No lo sé. Ojalá sea poco.

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