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La crónica del Castellón-Dépor: ¡Líderes! (2-0)

El Castellón tumba al Dépor con goles de Camara y Cala y otra portería a cero y escala a la primera posición tras el tropiezo del Racing

Cipenga y Camara celebran el primer gol del Castellón.

Cipenga y Camara celebran el primer gol del Castellón. / GABRIEL UTIEL

Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

Un latigazo de Camara, una genialidad de Cala y otra exhibición de trabajo colectivo rubricaron la octava sinfonía del CD Castellón. Ocho victorias seguidas en la casa de los albinegros, seis porterías consecutivas a cero y una cascada de números que explican el más importante: el equipo de Pablo Hernández, tras el 2-0 al Dépor y la derrota del Racing, es el actual líder de la Segunda División.

Generaciones de albinegros están viviendo alegrías que solo asomaban en sueños. La de este domingo fue especial, porque conllevaba hollar una cumbre. Como el Racing perdió por la tarde, el Castellón saltó al campo sabiendo que una victoria lo aupaba al liderato, y sin que se supiera muy bien en la previa que saber eso era bueno o malo. Qué más da: el caso es que el Castellón lo convierte todo en bueno este año.

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Pablo Casado

Con esa confianza encaró el partido el equipo de Pablo Hernández. El entrenador pidió a los suyos en la previa que no perdieran la identidad, porque mantener el estilo les iba a acercar a la victoria siempre, y también contra el Dépor. Eso hicieron.

Con la lección aprendida, el Castellón fue de entrada el Castellón premium: ritmo, compromiso y ambición. Se aplicó para conectar con el ambiente de la grada y jugar con grandeza, y encontró el premio del gol en el primer tiro a puerta.

Porque los albinegros, últimamente, han añadido una virtud capital a sus variados registros: la contundencia. El 1-0 subió al marcador en el minuto 10, cuando Ousmane Camara se acomodó en la frontal del área y soltó un latigazo esquinado que batió, por bajo, al guardameta del Dépor.

En ventaja, el partido avanzó parejo y abierto, quizá con el Castellón un punto por encima en cuanto a dominio y control del juego. No hubo en el primer tiempo ocasiones súper claras, en el área visitante, pero sí acercamientos que se quedaron en el casi: Camara rasgó la espalda de Noubi para tensar al sitio un centro raso que no remató nadie; Gere conectó con Suero en el área, pero a este se le escapó el control un pelo; y una prometedora subida de Alcázar desembocó en un centro despejado por una de las múltiples piernas. 

Los jugadores del CD Castelllón celebran uno de los goles.

Los jugadores del CD Castelllón celebran uno de los goles. / PABLO CASADO

El Dépor asoma

Enfrente, el Dépor también mostró por qué ocupa posiciones de privilegio. Es un equipo que se despliega con el colmillo afilado. El orellut Sienra, que mantuvo la titularidad, igual que Suero, intervino con velocidad en dos cruces salvadores en defensa, antes y después del 1-0, para minimizar el peligro de las travesuras de Yeremay.

Al vestuario se marchó el Castellón moderadamente satisfecho. En el SkyFi Castalia se encara ahora la competición con un convencimiento: el sueño no le queda grande, sino que es consecuencia lógica de un proyecto. Esa certeza de nuevo cuño sirve para disfrutar del éxito y minimizar dramas, y a la vez encajar los golpes. La sensación es que todo el mundo estaba preparado para asumir lo que deparara la segunda parte, fuera lo que fuera, porque esta solo era una más de las grandes noches que vienen.

Pablo Hernández, en el Castellón-Dépor

Pablo Hernández, en el Castellón-Dépor. / LaLiga

La segunda parte

La segunda mitad comenzó sin sustituciones. El Dépor se adueñó de la pelota en el arranque, con Mella percutiendo por el costado de Alcázar. Por la otra banda, una pincelada de Yeremay originó un disparo de Mario Soriano que cayó sobre el larguero después de rebotar en un zaguero, ante el alivio generalizado.

Al Castellón le costaba robar, pero se ordenó y aguantó, a la espera de mejores momentos. Pablo los buscó moviendo el banquillo y Raúl Sánchez inyectó energía en el lugar de Suero, a la hora de juego. En el brete, el triunfo lo decidió la obra de un genio.

En el minuto 63, donde no había nada, Álex Calatrava inventó un golazo de época. El jugador más especial de las últimas décadas cazó un balón suelto y combó un disparo precioso que superó al meta en parábola perfecta.

Cala celebra el golazo contra el Depor junto a sus compañeros.

Cala celebra el golazo contra el Depor junto a sus compañeros. / GABRIEL UTIEL

El Dépor respondió al 2-0 con más hombres de ataque: Antonio Hidalgo introdujo a Mulattieri y Luismi Cruz y retrasó a Mario Soriano a la media. Siguió dominando, pero dejó una pradera a su espalda. Anduvo cerca de aprovecharla Camara en el minuto 70, pero le taparon el último pase sobre la raya.

La siguiente tanda de cambios acentuó los roles de ambos equipos, con Stoichkov sobre el verde, Mella de lateral y Doué relevando el trabajo de Barri. Aún quedaba material en el profundo banquillo orellut, y Brignani, Álvaro García y Pablo Santiago le dieron al Castellón el oxígeno necesario para llegar el minuto 90 sin aprietos.

También al 91, cuando Castalia se puso en pie para cantar el viejo himno de siempre. También al 92, cuando entonó la tonada del curso, la de la ilusión que le persigue, la Primera División. También al 93, cuanto botó el estadio y temblaron las gradas. Y también al 94, cuando Matthys detuvo un cabezazo sencillo en un córner y el árbitro pitó el final. Un final feliz que es otro comienzo, el de un equipo que quiere ser campeón.

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