Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CD Castellón | La confianza de un equipazo: "No merecíamos perder"

El empate logrado por el CD Castellón en el último suspiro de la visita al feudo de la UD Las Palmas simboliza la capacidad competitiva de un equipo que se siente preparado para lo máximo

El plantel que dirige Pablo Hernández culmina otra jornada en ascenso directo, codeándose con presupuestos mayores y superando bajas y adversidades, asido a la fuerza del grupo

Mellot, Brignani y Ronaldo Pompeu, durante la celebración del empate del Castellón contra Las Palmas.

Mellot, Brignani y Ronaldo Pompeu, durante la celebración del empate del Castellón contra Las Palmas. / José Carlos Guerra / La Provincia

Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

El calendario se acerca al final de febrero y el CD Castellón todavía no sabe lo que es perder en 2026. El equipo de Pablo Hernández es el único de Primera y Segunda División que permanece invicto en lo que va de año. El sábado prolongó esta dinámica feliz con todo en contra y de paso demostró, al bracear hasta el 1-1 contra la UD Las Palmas, el sobrenatural estado de confianza que mueve la maquinaria.

El Castellón cubre, a día de hoy, todas las variables del juego. Ampliar los matices de la capacidad competitiva del equipo es seguramente la gran aportación de Pablo. El equipo es un martillo cuando tiene la posibilidad de ejecutar el plan inicial, pero ha añadido la habilidad de adaptarse a situaciones adversas, contra cualquier rival y en cualquier escenario. Cuando descarrila lo estudiado y trabajado en la previa, emerge la reacción desde el banquillo y, cuando hace falta, aflora también eso que se suele llamar intangibles: el corazón, el deseo, la casta.

Algo más que un punto

El punto obtenido contra Las Palmas es mucho más que un punto. En lo literal, porque añade la ganancia extra de la diferencia particular de goles con un rival directo como Las Palmas, tras el 1-0 de la primera vuelta en el SkyFi Castalia. Y en lo emocional, porque la plantilla salió tremendamente reforzada con el empate en el Estadio de Gran Canaria. Le sobran las razones para sentir esa confianza.

Con 10 jugadores sobre el campo por la expulsión de Agustín Sienra. Sin Lucas Alcázar y Alberto Jiménez, maltrechos por un brutal choque de cabezas. Sin los sancionados Barri y Doué, con un agujero en el centro del campo. En el feudo de un equipo favorito al ascenso, que le triplica el presupuesto. Contra el portero menos goleado del campeonato, Horkas. Con todo en contra, pero con la determinación que deviene del trabajo bien hecho, el Castellón demostró por qué acumula ocho partidos sin perder, por qué solo ha perdido uno de los últimos 16 y tres de los últimos 22, y por qué es el mejor equipo de la Liga desde que tomara las riendas Pablo.

Desde el otro lado, jugar contra los orelluts no parece la experiencia más feliz. «Los datos físicos que da el Castellón no los da ningún equipo en Primera División», aseguró tras el partido el entrenador local, Luis García. «Te exige al máximo y te lleva al límite», añadió.

Un momento significativo

De hecho, durante el tramo final del partido dos acciones evidenciaron el contraste de confianza de ambos equipos. El Castellón se quedó momentáneamente con nueve jugadores, porque estaba expulsado Sienra y el árbitro obligó a salir a Alberto, ensangrentado. El partido entraba en el añadido y, mientras se preparaba el cambio orellut, Las Palmas se topó con un ataque prometedor. En lugar de castigar la doble inferioridad del Castellón, se conformó, y dejó salir la pelota a saque de banda. Lo pagaría caro.

Celebración del empate de Brignani.

Celebración del empate de Brignani. / José Carlos Guerra / La Provincia

Enfrente, otro mundo. Fabrizio Brignani confesó semanas atrás, en sala de prensa, que el Castellón le había sacado de la zona de confort. Que durante toda su vida, en Italia, su labor terminaba cuando recuperaba la pelota. Que vino al Castellón porque compartía ese anhelo de ser mejor. El Brignani de siempre no habría actuado como actuó en Las Palmas: recuperó la pelota, ejecutó la apertura a Cipenga y cargó el área con hambre de gol.

Tras el empate, Brignani resumió en zona mixta la doctrina que impera en el club. Confianza: «No merecíamos perder». Y ambición: «Tenemos que seguir».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents