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Opinión CD Castellón | En una fiesta

El Castellón se ha colado este año en una fiesta a la que no estaba invitado

No es justo que ahora nadie sea culpable por haberlo hecho antes mejor de lo esperado

Edgar Badia bloca la pelota durante el Castellón-Cultural del lunes en el SkyFi Castalia.

Edgar Badia bloca la pelota durante el Castellón-Cultural del lunes en el SkyFi Castalia. / KMY ROS

Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

A esto de no ganar no le pongo un 10, la verdad. Juro que el lunes tenía pensado empezar a cuidar mi alimentación. Así lo comuniqué en casa de manera solemne y todos estaban orgullosos de mis buenas voluntades. Sin embargo, la esperanza en un nuevo Ballester, un Ballester más sano, duró muy poco. Como comprenderán, después del empate de la Cultural mi estado de ánimo no era el idóneo para iniciar semejante hazaña. No soy un robot, tengo sentimientos: llegué a casa con el ánimo flojo y aplacé mi nuevo y saludable propósito, quizá para después del verano. El 1-1 de Castalia no me dejó más opción: preparé un bocadillo, saqué un helado del congelador y metí una pizza en el horno.

Ya estoy mejor, debo admitir. En realidad, lo de no ganar lo llevo bastante bien. Al fin y al cabo, soy un experto en la materia y estoy acostumbrado. A lo que no se acostumbra uno nunca es a tener que explicarlo. Odio tener que argumentar en las malas rachas, porque digas lo que digas y hagas lo que hagas no vas a convencer a nadie que no venga convencido de casa.

En la penuria, todo parece una excusa. En la abundancia, en cambio, enseguida naturalizamos lo extraordinario. En un sinsentido semántico, despojamos a las palabras su verdadero significado. Cuando decíamos que lo que estaba haciendo el CD Castellón era algo extraordinario, lo decíamos porque de veras estaba haciendo algo extraordinario. Pero cuando vuelve lo ordinario nos sorprende porque hemos normalizado lo extraordinario.

Nuestros problemas

De vez en cuando, creo, conviene recordarlo. El Castellón se ha colado este año en una fiesta a la que no estaba invitado. Todos nuestros problemas ahora mismo (la fuga de internacionales, que se escape un ascenso, que quieran fichar a los que acaban contrato) son problemas del primer mundo. Si alguien se aburre, puede buscar y comparar los presupuestos que manejan nuestros máximos rivales (y ahora es cuando esto suena a excusa, lo odio). Claro que todos queremos ganar, claro que el equilibrio entre la ambición y el exceso de presión es complicado y claro que todos nos ilusionamos al hollar el liderato, pero no es justo que ahora nadie sea culpable (ni el club ni el banquillo ni la plantilla) por haberlo hecho antes mejor de lo esperado.

Por lo general, a mi equipo le pido que cada temporada sea mejor que la anterior. Algo muy básico que sirve para no extraviar el foco. Pase lo que pase, esta temporada del Castellón ya es mejor que la anterior, igual que la anterior fue mejor que la de antes, y así está siendo siempre desde que llegó Voulgaris al mando.

Es así de sencillo, aunque algunas noches olvidemos que esto es una fiesta y necesitemos pizza y helado.

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