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Castellón | Voulgaris: «Disfrutemos el camino y apoyemos al equipo»

El presidente, propietario y custodio del club cierra filas tras el frustrante 2-2 en Anduva y ya enfoca la ‘final’ frente al Burgos

Bob Voulgaris, junto a su mascota Oscar, en el banquillo local del SkyFi Castalia.

Bob Voulgaris, junto a su mascota Oscar, en el banquillo local del SkyFi Castalia. / GABRIEL UTIEL

Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Castellón

El CD Castellón empató (que no perdió) una batalla, pero sigue muy vivo en la guerra por los play-off y hasta el ascenso directo. Horas después del frustrante empate en Anduva, Haralabos Voulgaris enviaba un mensaje a través de las redes sociales donde pasaba página al 2-2 contra el Mirandés, a la vez que ponía el foco en la final del sábado (18.30 horas), contra el Burgos CF, en el SkyFi Castalia.

«No fue nuestro mejor partido, pero la próxima semana es otra oportunidad para ser geniales», reflejó Bob en la primera parte de su tuit. «Disfrutemos el camino y apoyemos al equipo», escribió a continuación en X.

Del cielo al suelo

Lo de Anduva fue de esos partidos que dejan un nudo en el estómago. El Castellón se fue al descanso con un 0-2 que parecía abrir la puerta a una tarde redonda, de esas que refuerzan al equipo, a la afición y a la ilusión de seguir mirando hacia arriba. El conjunto albinegro había sido serio, valiente, intenso y con las ideas claras. Había golpeado dos veces y, además, transmitía esa sensación de tener el partido bajo control. Pero el fútbol, a veces, tiene una manera cruel de recordarte que nada está hecho hasta el pitido final.

Porque en la segunda parte todo cambió. Del dominio, a la duda. De la confianza, al sufrimiento. El Mirandés, que apenas había inquietado en la primera mitad, encontró el 1-2... y ahí el encuentro se torció por completo. Lo que parecía encarrilado, empezó a llenarse de nervios, pérdidas, imprecisiones y esa sensación tan incómoda de que el empate estaba cada vez más cerca. Y llegó. Demasiado pronto, demasiado doloroso, demasiado evitable.

Romain Matthys calienta antes del Mirandés-Castellón.

Romain Matthys calienta antes del Mirandés-Castellón. / LALIGA

Al final, el 2-2 supo a castigo. No porque puntuar fuera malo en otro contexto, sino porque este partido estaba en la mano. Porque con el 0-2 parecía imposible no ganar. Porque da rabia ver escapar una victoria que ya se rozaba con los dedos. Y porque el equipo, una vez más, dejó claro que tiene fútbol, personalidad y ambición, pero también que necesita aprender a cerrar partidos así.

Como es normal, la publicación en esta red social tan interactiva suscitó una catarata de comentarios. «Hoy estoy jodido, Presidente. Mañana te haré caso, y disfrutaremos sufriendo como siempre hacemos aquí», le replicó un usuario de la antigua Twitter: «Prepara alguna sorpresa para Castalia, ¡tenemos que apretar!».

«Ni más ni menos: ni antes éramos tan buenos, ni ahora somos tan malos, PPO!!!!», decía otro.

«Estamos a tres puntos del ascenso directo. La primera parte es el camino. De aquí no me baja nadie. Yo sí confío», decía otro.

«A tres puntos del ascenso directo, 21 puntos en juego», seguía otro tuitero en la misma línea. «Temporada para enmarcar y con derecho a soñar», señalaba.

«Si ganamos cinco somos de Primera; y cuatro son en casa», contestaba otro, aludiendo al factor Castalia: «Confiamos, Bob».

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