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La resaca del Castellón-Cádiz aún dura: lo que dejó de jugarse, el lamento de Barri...

El encuentro deja un porcentaje de juego neto que ronda el 50% y otro arbitraje demencial

Diego Barri observa la acción que estuvo a punto de convertirse en el segundo gol del Castellón.

Diego Barri observa la acción que estuvo a punto de convertirse en el segundo gol del Castellón. / KMY_ROS

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Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Castellón

¿Se puede hablar de un arbitraje demencial, aun acertando en las áreas (el gol de Ousmane Camara está bien anulado, sin entrar a valorar la posible mano del Cádiz en el segundo tiempo)? Pues sí. Fue el caso de Germán Cid Camacho, cómplice del antifútbol de los andaluces, que provocaron que el encuentro del viernes estuviera trufado de parones, pérdidas de tiempo... más allá del descaro.

Datos

Según el análisis de 365Scores, en el Castellón-Cádiz apenas si hubo 52 minutos y 24 segundos de tiempo efectivo sobre los 103:29 del encuentro, lo que supone poco más de la mitad (un 50,6%).

Más allá de la insolencia de David Gil (portero del Cádiz), el encuentro tuvo muchos ingredientes de baja continuidad: 28 faltas, nueve amarillas, cinco fueras de juego, siete saques de esquina, numerosas sustituciones (seis por equipo) y varias interrupciones por lesión.

Las estadísticas oficiales reflejan 14 faltas de cada uno, seis córneres del Castellón por uno del Cádiz, cuatro fueras de juego locales y uno visitante, tres amarillas orelluts por las seis foráneas...

Más en profundidad

Hubo interrupciones relevantes: la conmoción cerebral de Iker Recio entre el 32’ y el 35’, el percance Jérémy Mellot en el 75’, los calambres de David Gil justo cuando, después de numerosas pérdidas de tiempo, le sacaran la cartulina... Apenas se añadieron cuatro minutos en la primera parte y ocho en la segunda (incrementado en minuto y medio más, que no compensó el panorama). Pero, aun así, el tiempo neto quedó en 52:24.

Desquiciados

«Claro que ofusca», manifestó Diego Barri a la hora de hablar del planteamiento del Cádiz. «No voy a entrar a valorar la forma de jugar de ellos, sabrán lo que lo que hacen -matizó-; pero, para mí, el árbitro es el que no tiene que permitir eso en ningún en ningún momento», señaló. «Habla con el portero dos o tres veces, le saca amarilla ya en el 88’, luego en el descuento no se juega nada y tampoco añade más...», detalló tras el 1-1.

«Son cosas que, para mí, los árbitros tienen que darle una vuelta y cortarlo; porque el fútbol así no beneficia a nadie, ni al aficionado ni al espectáculo, que es lo que todos queremos que sea el fútbol: algo divertido, pero que equipos como éste pues te lo impiden», explicó el centrocampista.

«No lo ha entendido nadie, no tiene ningún sentido, ya te digo», prosiguió el salmantino. «Pero venimos ya un poco acostumbrados a que los árbitros traten así al Castellón durante toda la temporada», denunció. «Por desgracia, está siendo la tónica», recalcó. «Solo me gustaría que nos tuvieran un poco más de respeto», reclamó. «Yo sé que hay clubs muy grandes en la categoría, pero nosotros estamos ahí metidos y y me gustaría que el colectivo arbitral nos tuviera un poquito más de respeto en todas las situaciones», reclamó.

Lo mismo que Pablo Hernández

El propio Pablo Hernández había mostrado el mismo discurso: «El árbitro les ha permitido que no se jugara a nada». «Es la tónica de toda la temporada: son cosas que no podemos controlar y que tenemos que lidiar con ellas», dijo. «Así es muy complicado, pero nosotros debemos aislarnos de todo eso y creer», ahondó el técnico.

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