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La crónica del Castellón-Eibar: ¡Al play-off! (2-1)

Con la ayuda del SkyFi Castalia, el Castellón doblega al Eibar y luchará por el ascenso

Cala, con un gol y una asistencia a Suero, estelar (2-1)

Primera eliminatoria, contra el Almería (ida en casa, el sábado; y vuelta fuera, el martes)

Doué y Cipenga celebrando el pase al 'play-off'.

Doué y Cipenga celebrando el pase al 'play-off'. / KMY ROS

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Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

El esfuerzo y el talento. La fe y la magia. Esa mezcla de virtudes que caracterizan al CD Castellón hicieron justicia en el SkyFi Castalia. Cuando el fútbol amenazaba con la crueldad absoluta, la fe de Barri y Pablo Santiago, que pelearon un balón imposible, y la magia de Cala y Suero, que hilvanaron un golazo en el área, tumbaron a la SD Eibar y dieron a los albinegros el 2-1 y el merecido premio del play-off.

Un premio, eso es el play-off para este proyecto ambicioso, este equipo rebelde y corajudo y esta afición que mantuvo vivo al club contra corriente, convirtiendo al Club Deportivo en el Inmortal. El sueño del play-off ya es una realidad y ahora asoma, a doble eliminatoria, el reto del ascenso a Primera División, categoría que no pisa el club desde 1991. Cualquiera dice ahora que no.

El Castellón se plantó en la última jornada dependiendo de sí mismo, una realidad que no se regala y que sirve de prueba irrebatible: para llegar a ese punto hay que hacer muchas cosas bien durante todo el año. A su vez, que el pase al play-off no estuviera cerrado responde a motivos diferentes e interpretables. Quizá le faltó colmillo en algún partido. Quizá tuvo una serie de arbitrajes propios de equipo pequeño, cuando sus aspiraciones ya eran grandes. Quizá, en el marco del proceso, sufrir en el casi sea un peaje inevitable.

El caso es que el SkyFi Castalia se vistió de gala, con un lleno digno de las grandes ocasiones. Cuando la afición castellonense se acercó al estadio, dispuesta a disfrutar, a sufrir y a ayudar en lo que hiciera falta, el calor era asfixiante. Al poco apareció la lluvia, de repente. Estaba claro: convenía estar preparado para lo inesperado.

De entrada, Pablo Hernández repitió el once que venció en Huesca, con Pablo Santiago en el flanco derecho y Sienra abotonando la zaga por el otro costado. El Eibar, enfrente, se protegió: el mejor equipo de la segunda vuelta es también el segundo menos goleado.

Mucho mérito

Los planes de ambos dejaron las riendas del partido en manos de los de Pablo. Es difícil hacer lo de siempre cuando no te estás jugando lo de siempre, y nada se parece a lo de siempre. Pese a ello, el Castellón fue un equipo reconocible, mejor incluso de lo que venía siendo.

Mucho mérito. Desde el primer instante, el Castellón fue ese Castellón que dignifica el fútbol desde hace años. Jugó con ambición, generosidad y compromiso. Conectó con la grada, acható al Eibar en su campo y salpicó sus ataques con oportunidades de gol.

Un goteo de ocasiones

El primer tiempo fue un goteo: en el minuto 4, Cipenga no llegó por poco a una rosca de exterior de Pablo Santiago; en el 6’, la madera negó el 1-0 al escupir el tiro del propio Santiago, que había recibido de Cala en el área; en el 18’, después de que el Eibar tratara de tomar aire con el balón, Magunagoitia evitó el gol de Camara al tapar con el cuerpo mucho arco; en el 24’, el portero volvió a aparecer, esta vez con un paradón de reflejos a Jakobsen; en el 35’, tras la pausa de hidratación, un centrochut de Cipenga dio en el palo; y en el 43’, al fin, Cala, que había ensayado con frecuencia el disparo, cobró el gol que el Castellón merecía y estaba necesitando.

Lo necesitaba porque ya ganaba el Burgos. Estaba fuera, pero el gol de Cala lo volvió a meter en el play-off. Ocurrió en el minuto 43, justo cuando la energía amenazaba con evaporarse: Cala recogió un rechace en la frontal y lo voleó en posición forzada. La pelota halló la red tras el toque de un defensa.

Álex Calatrava celebra el 1-0 del Castellón al Eibar.

Álex Calatrava celebra el 1-0 del Castellón al Eibar. / Toni Losas

La segunda parte

Con 1-0, y emoción contenida, se llegó al descanso. Tras él, el Eibar se estiró y asomó, como la lluvia, lo inesperado: Matthys se entretuvo con el pie y Martón bloqueó su golpeo. La pelota dio en el palo.

El Eibar demostró por qué ha remontado en la segunda vuelta y exigió al Castellón, que se vio apurado, aunque siguió atacando. Ahora las ocasiones eran para ambos bandos. Acertó Corpas (verdugo con el Linares hace más de una década) también tras un mal despeje y un rebote afortunado.

Tras el 1-1, tuvo el segundo Martón, que no embocó un centro raso con todo a favor, y el Castellón, en el momento clave, se rehizo con los cambios. Al poco de entrar, Suero recogió una dejada de clase de Cala para batir por bajo a Magunagoitia, con la misma clase, y alumbrar el último tramo. Zurditos haciendo cosas de zurditos. Magia. Ya se sabe.

Suero, tras marcar el 2-1.

Suero, tras marcar el 2-1. / KM

Era el minuto 71. Con la temporada en el alambre, el Castellón sacó fuerzas, se alió con la grada y con la providencia y mantuvo el 2-1, que valía oro. El Eibar se volcó, portero incluido, y el equipo orellut se defendió con esmero y corrió a campo abierto. No llegó el 3-1 porque Raúl Sánchez no anduvo fino con el estoque, pero no importó, fue el triunfo de todos. En la última, Lucas Alcázar cerró la puerta con un segundo palo muy bien defendido y abrió en Castalia la ventana de las emociones.

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