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La crónica del Castellón-Almería | Final abierto y fe intacta en el SkyFi Castalia (1-1)

Un gol de Brignani premia el ambicioso dominio del Castellón, que concede el empate de Arribas en la segunda mitad

Los albinegros deben ganar el martes en Almería para acceder a la final del play-off de ascenso

Vídeo: Es una marea albinegra: el espectacular recibimiento de la afición albinegra en el Castellón-Almería

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Erik Pradas / Gabriel Utiel

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Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

En una noche eléctrica en el SkyFi Castalia, un gol de Brignani allanó el camino al ascenso orellut y otro de Arribas lo complicó. Después de llevar el peso de la contienda y demostrar por qué es equipo de play-off, el CD Castellón empató a uno con la UD Almería. El resultado, algo rácano para los méritos locales, obliga a los albinegros a ganar el martes para acceder a la eliminatoria final. «Sí, se puede», gritó la afición para despedir a sus jugadores. La fe sigue intacta en el Inmortal.

Ausente Cipenga por el Mundial, Pablo Hernández metió el bisturí en la alineación. El regreso de Pablo Santiago a posiciones adelantadas dejó un hueco en el flanco derecho de la zaga que, unido a la baja de Mellot por lesión, desplazó a Gerenabarrena a la defensa. El movimiento conllevó la titularidad de Ronaldo Pompeu en la media y, en busca de una mayor profundidad, de Lucas Alcázar por la izquierda.

Con estos mimbres, el Castellón salió a competir. Lo hace siempre con una ventaja. Por encima de los nombres, el Castellón es una idea. Tener clara la filosofía, saber lo que uno es y lo que quiere ser, sirve de refugio en los malos momentos y acentúa las convicciones en los buenos. Tan convencido está el Castellón de lo que es y de lo que quiere ser que se permitió el lujo de salir a dominar a un rival que casi cuadruplica su presupuesto. Como si nada.

Y sale a jugar a lo suyo, y lo hace, y a nadie le extraña porque la ambición es contagiosa. Pronto demostró el Castellón que está en el play-off de ascenso por méritos propios. Nadie le ha regalado nada.

De entrada, dominó balón y territorio. El Almería se encastilló y minimizó el impacto del juego ofensivo de los albinegros. La primera ocasión clara no llegó hasta el minuto 19. El Castellón robó muy alto en una emboscada y Cala plantó a Camara frente a Andrés, que desvió el remate a córner, apurado.

Ocasiones y el gol

El volumen de posesión local generó menos oportunidades de las habituales porque el Almería extremó la vigilancia sobre Cala. Al Castellón, que estiró bien la lona con Alcázar, le costó encontrar a su mediapunta en posiciones francas. La segunda vez que lo hizo fue otro casi gol: Cala conectó con Barri, que lo relanzó en la devolución en el área, y el pase atrás no lo embocó por poco, en diagonal, Pablo Santiago.

Ocurrió ya pasada la media hora, justo cuando el Almería empezó a tomar aire y a aumentar la frecuencia de sus intentonas. Una combinación fina que terminó con un tiro pifiado por Miguel recordó la calidad de sus hombres de ataque y la obligación local de no perder la concentración para nada.

Los jugadores celebran el gol de Brignani.

Los jugadores celebran el gol de Brignani. / GABRIEL UTIEL BLANCO

El partido se acercaba al descanso cuando un arrebato de Camara provocó un córner que botó Cala. La pelota quedó sin dueño en el área pequeña y todo el estadio empujó en la melé. En pleno barro del barullo emergió una flor preciosa: Brignani halló la inspiración para batir a Andrés con un taconazo.

La segunda parte

El gol de la tribu (entre todos y para todos) llegó en el minuto 44. Con el 1-0 fresquísimo asomó el intermedio. El inicio de la segunda parte, el Almería dio un tímido paso adelante. Discutió la pelota y al Castellón le tocó correr detrás de ella. A la hora de juego, Pablo sumó a la medular las piernas de Doué.

El entrenador visitante, Rubi, respondió con Nico Melamed y Thalys. Uno no necesita presentación y el otro costó siete millones de euros. En el minuto 66, tras un robo en la media, el Almería corrió y cargó el área: el pichichi Arribas cazó el empate en un centro de Embarba.

El 1-1 espoleó al Castellón, que añadió a Suero y Raúl Sánchez al verde. Si alguien buscó el segundo gol fue el equipo orellut. Lo intentó Raúl Sánchez, con una volea picuda y desviada; lo intentó Camara, primero con un tiro rebotado que dio en el lateral de la red, y luego con una carrera al límite de la energía; y lo intentó Brignani, sin puntería en otra pelota parada.

Lo intentaron todos, pero quedó pendiente para la vuelta.

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