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Recuerdos en albinegro: Así fue la última vez del Castellón en Primera División

Este 9 de junio se cumplen 35 años del último encuentro del Castellón en la máxima categoría

El 3-0 en Oviedo y la victoria del Cádiz sobre el Zaragoza condenó a los orelluts a la penúltima posición

Los capitanes Berto y Javi Valls, en un Oviedo-Castellón en el Tartiere.

Los capitanes Berto y Javi Valls, en un Oviedo-Castellón en el Tartiere. / MEDITERRÁNEO

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Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Castellón

El Castellón disputó su último encuentro en Primera División el 9 de junio de 1991. Es decir, una efeméride que, en unos días, estará distanciada en el tiempo ya en 35 años. Más de una generación de orelluts, por tanto, no han visto a su equipo en la máxima categoría.

Los albinegros venían de una temporada, la 1989/1990, en la que había vuelto a la élite, con una desahogada salvación (14º con cuatro puntos de margen, cuando las victorias todavía valían dos). Aquella última campaña en Primera no fue solamente una despedida amarga, sino una larga lucha contra la corriente.

Duro inicio

La 1990/1991 arrancó con la idea de consolidarse en la élite, pero pronto dejó claro que la permanencia iba a exigir sufrimiento. El calendario tampoco ayudó en el inicio: los albinegros debutaron con derrota por la mínima en el Bernabéu y firmaron su primer punto en Castalia una semana después (1-1 ante el Español).

La gran tarde de Pedro Alcañiz

El equipo fue encontrando oxígeno en Castalia. La primera victoria llegó ante el Betis, con un 3-1 que alimentó la esperanza; y, poco después, vivió una de las grandes tardes del curso con el 5-1 al Tenerife (cuatro goles de Pedro Alcañiz, en poco más de media hora). Aquel inicio irregular dibujó bien lo que sería el devenir para un grupo que nunca logró instalarse con comodidad fuera de la zona delicada.

Después del 1-0 a Osasuna en la octava jornada, el Castellón tardó 11 más en volver a ganar, con aquella secuencia de seis 0-0 (cinco consecutivos) y un 6-0 en el Camp Nou. Los 757 minutos sin marcar pesaron como una losa.

Aferrados a Castalia

Luego, espabiló, con victorias en casa (no lo hizo a domicilio en todo el curso) ante Oviedo, Valladolid, Athletic Club y Sporting de Gijón, antes de encallar con seis derrotas seguidas. El 2-0 al Cádiz, antes de las últimas tres jornadas, invitaban al optimismo pero...

La trayectoria fue una sucesión de pequeños impulsos y frenazos. El Castellón se agarró a su feudo, a una afición fiel y a nombres que todavía forman parte de la memoria albinegra, como Pedro Alcañiz, Raúl Cruselles, Javi Valls, Emilio Isierte, Igor Dobrovolski o Nduka Ugbade. Alcañiz fue el principal argumento ofensivo de un equipo al que le costó mucho ver puerta: acabó el curso con solo 27 tantos a favor, una cifra que explica buena parte del desplome clasificatorio.

El banquillo también reflejó la inestabilidad del año. Luiche dirigió la mayor parte del campeonato, Pepe Heredia dirigió una jornada y Lucien Müller tomó el mando en el tramo final, con el objetivo de evitar una caída que se iba estrechando jornada a jornada. El Castellón llegó vivo al desenlace, pero con poco margen de error y obligado a apurar cada punto.

El adiós

En la última fecha, la carambola parecía difícil, pero terminó siendo letal. De las combinaciones con el Cádiz, casi todas favorecían al Castellón. Solo una le condenaba: la derrota albinegra en Oviedo y el triunfo amarillo ante el Zaragoza. Fue lo que ocurrió. El Castellón cayó por 3-0 en el Carlos Tartiere y el Cádiz remontó en el Ramón de Carranza con un jovencísimo Kiko Narváez como protagonista (2-1).

Así terminó la última aventura albinegra en Primera: 19º, con 28 puntos (ocho victorias, 12 empates y 18 derrotas). Una temporada de vaivenes y oportunidades perdidas que se cerró de manera cruel.

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