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De perder a su hija recién nacida a volver a jugar: la estremecedora lección de un exjugador del Castellón

Mats Seuntjens regresó al césped pocos días después de la muerte de su hija Celine y recibió un sobrecogedor homenaje de más de 18.000 aficionados del NAC Breda

El exalbinegro Mats Seuntjens y su pareja, en el NAC Breda-VVV Venlo, pocos días después de perder a su hija recién nacida.

El exalbinegro Mats Seuntjens y su pareja, en el NAC Breda-VVV Venlo, pocos días después de perder a su hija recién nacida. / NAC BREDA

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Juan Francisco de la Ossa

Juan Francisco de la Ossa

Castellón

Hay partidos que dejan de importar en cuanto empieza a rodar el balón. Y hay futbolistas que, de repente, recuerdan que el fútbol puede ser lo menos importante de todo. Un exjugador del Castellón puede dar fe de ello.

Mats Seuntjens vivió uno de esos días. El exjugador del CD Castellón regresó a un terreno de juego pocos días después de sufrir la pérdida más dolorosa imaginable: la muerte de su hija recién nacida, Celine Inaya Seuntjens Silva.

Lo hizo con la camiseta del NAC Breda, el club en el que empezó su carrera y al que ha regresado este verano. Seuntjens decidió estar disponible, entró durante la segunda parte ante el VVV-Venlo y recibió una ovación que fue mucho más allá del reconocimiento deportivo.

Porque aquello no era por un gol. Ni por una asistencia. Ni siquiera por volver a casa. Era simplemente un abrazo.

Más de 18.000 personas se quedaron con él

El partido terminó con derrota del NAC Breda por 0-2, pero nadie abandonó el estadio como si aquello fuera una noche cualquiera.

Después del pitido final, más de 18.000 aficionados permanecieron en las gradas. También los seguidores visitantes.

Seuntjens apareció sobre el césped junto a su familia mientras jugadores y empleados del club le rodeaban. En las tribunas comenzaron a encenderse miles de pequeñas luces.

Y entonces apareció el mensaje que lo resumía todo: «El cielo tiene una estrellita más». El estadio empezó a corear el nombre del futbolista. No había marcador capaz de competir con aquello.

Del dolor más profundo al césped

Solo unos días antes, Seuntjens y su pareja, Elba, habían comunicado la muerte de su hija Celine. Y, pese a todo, el futbolista decidió volver a vestirse de corto.

No como una demostración de fortaleza obligatoria. Ni porque el deporte pueda curar una pérdida así. Sino porque, en mitad de un dolor imposible de explicar, Seuntjens eligió estar junto a su gente y su gente decidió estar junto a él.

Su presencia en el campo dejó una imagen poderosa: la de un hombre atravesando uno de los peores momentos de su vida y encontrando alrededor una comunidad dispuesta a sostenerle.

El propio NAC Breda lo resumió después con una frase que cobra sentido en noches como esta: «NAC es más que fútbol. Un club de fidelidad, amor y compromiso».

Un rostro conocido en Castalia

La historia también toca de cerca al CD Castellón. Seuntjens vistió la camiseta albinegra durante la primera mitad de la temporada 2024/2025, en el regreso del club al fútbol profesional. Llegó a Castalia aquel verano y disputó 14 partidos de LaLiga Hypermotion, una decena de de ellos como titular.

Su paso fue breve, pero dejó una noche para el recuerdo: marcó su único gol como albinegro en la Copa del Rey, ante el Águilas, un tanto que dio la clasificación al Castellón.

Seuntjens en un partido del CD Castellón.

Mats Seuntjens en un partido del CD Castellón, en la 2024/2025. / Gabriel Utiel

En enero del 2025, Seunthens abandonó Castalia para regresar a Países Bajos y fichar por el Groningen. Este verano completó el círculo volviendo al NAC Breda, el club donde todo había empezado.

Nadie podía imaginar que su regreso a casa estaría acompañado meses después por una tragedia así.

La lección de Seuntjens

El fútbol acostumbra a medirlo todo: minutos, goles, asistencias, victorias, derrotas. Pero hay noches en las que ninguna estadística sirve para explicar lo que ocurre.

Mats Seuntjens volvió a jugar después de perder a su hija recién nacida. El NAC perdió el partido, pero su estadio dejó una de esas imágenes que trascienden cualquier resultado: miles de personas iluminando la grada para acompañar a uno de los suyos en el peor momento.

No hay triunfo deportivo comparable. Solo queda el dolor de una familia y un abrazo convertido en estadio.

Y la imagen de un exjugador del Castellón que, en medio de una tragedia personal, dejó una lección que va mucho más allá del fútbol: hay días en los que seguir adelante ya es una victoria.

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