Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Historia | El trágico final del añorado Quinocho, el hilo que conecta al Celta con el Castellón

Futbolista y gerente en ambos clubs, dejó huella en el fútbol español antes de ser asesinado durante un atraco en Vigo

El gallego jugó cinco temporadas en el Castellón y después construyó un equipo de leyenda

El defensa Quinocho logró uno de los ascensos más épicos del Castellón, en Elda en 1966.

El defensa Quinocho logró uno de los ascensos más épicos del Castellón, en Elda en 1966. / Archivo Levante-EMV / Mediterráneo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Enrique Ballester

Enrique Ballester

Castellón

El CD Castellón visita esta noche el Estadio de Balaídos. El club local, el Celta de Vigo, conecta desde hace décadas con la Plana a través de un hilo. Joaquín Fernández Santomé, popularmente conocido como Quinocho, es a la vez un emblema de los dos equipos. En ambos fue futbolista y en ambos fue una mente brillante en los despachos. En ambas instituciones dejó huella antes de ser asesinado en Vigo.

El trágico final de Quinocho lo convirtió en un símbolo. Sin embargo, el gallego era una de esas personas que no necesitaban algo así para permanecer en la memoria colectiva. En vida acumuló numerosos méritos, dentro y fuera de los terrenos de juego.

Un defensa contundente

Nacido en Pontevedra en 1933, Quinocho debutó en el primer equipo del Celta con apenas 20 años, tras una cesión al Racing de Ferrol. En el equipo celeste permaneció nueve temporadas, seis de ellas en Primera. Era un central de los de antes, contundente y expeditivo. En 1963, lo fichó el Castellón con un claro objetivo.

El conjunto orellut militaba en Tercera División y el ascenso se había convertido en una obsesión. En aquellos años, Quinocho fue el nexo entre dos capitanes legendarios: de Alcañiz a Cela. Después de acumular promociones sin éxito, logró el ascenso a Segunda División en 1966. Veterano, fue uno de los héroes de una épica eliminatoria contra el Eldense. En una encerrona catedralicia, el Castellón pudo con todo: Quinocho terminó con el tabique roto y expulsado.

Debut de Miguel Angel en el Castellón, partido frente al Calvo Sotelo (0-2), el 15 de octubre de 1967. De pie: Miguel Ángel, Quinocho, Alcañiz, De la Fuente, Echarri y Cela. Agachados: Tejedo, Juanito, Arranz, Tejada y Búa.

Alineación del 15 de octubre de 1967. De pie: Miguel Ángel, Quinocho, Alcañiz, De la Fuente, Echarri y Cela. Agachados: Tejedo, Juanito, Arranz, Tejada y Búa. / MD

Transición a los despachos

Jugó en el Castellón dos temporadas más, en Segunda División, hasta que en 1968, tras el descenso y empujado por las lesiones, aceptó la propuesta del presidente Emilio Fabregat y cambió el césped por los despachos. Como gerente y secretario técnico, Quinocho fue uno de los arquitectos del gran Castellón de los años 70.

Aquel equipo que entrenó Lucien Muller hizo historia. Logró el ascenso a Primera en 1972, fue quinto entre la élite y disputó en 1973 la final de Copa. En aquel plantel despuntaban algunas de las apuestas de Quinocho. Según En el escudo de tu historia, el libro de Miguel Ángel Serer y Conrado Marín, el gallego fue el responsable de incorporaciones fundamentales como Félix, Clares o Cayuela.

En el club castellonense, Quinocho prolongó su etapa como gerente hasta 1974, cuando recibió una oferta para incorporarse a trabajar en el Celta de Vigo. Como curiosidad, cabe apuntar que la familia de Quinocho entabló una gran amistad con la de Carlos Latre, en el Grao. Así lo explicó el polifacético humorista en una entrevista en La Voz de Galicia.

Un intento de Sales

El gallego dejó tan buen recuerdo en Castellón que casi una década después, a principios de los 80, el presidente albinegro Antonio Sales intentó repescarlo, pero Quinocho era uno de los responsables de la organización del Mundial de 1982 en la sede de Vigo, y esa segunda etapa castellonense no se produjo.

Así, Quinocho siguió trabajando para el Celta de Vigo. Allí, en octubre de 1988, sufrió el fatal desenlace. Una tarde, mientras el gerente y varias trabajadoras ultimaban los detalles de un desplazamiento del Celta a San Sebastián, dos encapuchados irrumpieron en las oficinas del club para consumar un atraco. En un momento de la discusión, Quinocho lanzó un cenicero y la réplica fue letal: una cuchillada que acabó con su vida.

El botín de los atracadores, que después fueron capturados y condenados, fue de alrededor de 150.000 pesetas (unos 900 euros). Uno de los individuos que planificó el atraco resultó ser un antiguo canterano del Celta. En el momento de su muerte, Quinocho tenía 55 años, una mujer y una hija.

Homenajes

Aquel partido del Celta contra la Real se aplazó en señal de duelo. Decenas de miles de personas, según la prensa de la época, despidieron a Quinocho en su funeral. A título póstumo, recibió la Medalla de Plata al Mérito Deportivo del Consejo Superior de Deportes. Años después, en homenaje, el Celta creó el Trofeo Memorial Quinocho. Su recuerdo planeará esta noche sobre Balaídos.

Ventanillas cerradas, un puñado de héroes y un tabique roto: así fue en 1966 el ascenso del Castellón contra el Eldense

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents