Costes en el sector

El CO2 amenaza con lastrar los resultados de la industria cerámica

La especulación en los mercados de derechos de emisión explica este temor

Interior de una empresa de fabricación de cerámica.

Interior de una empresa de fabricación de cerámica. / GABRIEL UTIEL BLANCO

Bartomeu Roig

Bartomeu Roig

No han transcurrido muchos años desde el periodo en el que los precios energéticos, especialmente del gas natural, mantenían una gran estabilidad. Tan solo fenómenos puntuales como un gran temporal -fue el caso de Filomena- alteraban las cotizaciones en los principales mercados. Todo esto comenzó a cambiar a finales del 2021, con el incremento de la tensión en el este de Europa, y se confirmó con el estallido de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Algo que ha tenido un efecto devastador en los resultados de las empresas de la cerámica de Castellón, además de los fabricantes de esmaltes y fritas para este sector, que son grandes consumidores de gas para hacer sus productos. La cotización ha dado muchos bandazos, con el consiguiente sobrecoste para las industrias.

Los datos aportados por el balance energético de la asociación de fabricantes, Ascer, indica que el panorama mejoró en el 2023, gracias en parte a la reducción de los costes de la luz y el gas. Otro factor a tener en cuenta fue el menor consumo, derivado de los hornos apagados por la falta de pedidos. Mientras la factura de estos dos elementos se rebajó en casi un 40%, al pasar de 1.683 a 1.031 millones de euros, hay un elemento que puede causar un nuevo quebradero de cabeza al sector. Y además, es el que más tiempo lleva siendo objeto de preocupación para Ascer.

Legislación especulativa

Este elemento son el pago de derechos de emisión de CO2, un mercado del que se ha denunciado en diferentes ocasiones que está a merced de la especulación, lo que encarece sus precios. La legislación europea establece que las emisiones de CO2 tienen un coste, con el fin de forzar a las industrias a adoptar fuentes de energía renovables. Algo que un notable inconveniente: no existe en estos momentos tecnología suficientemente madura para hacer este cambio. Mientras tanto, hay que formar parte de este mecanismo.

La cantidad abonada por el sector cerámico en el 2023 por los derechos de emisión puede llevar a engaño. Según el informe de Ascer, fue de 12 millones de euros. Un 78% menos respecto al 2022. Pero el coste por tonelada de emisiones fue más alto que nunca: 83,5 euros. En el 2013 era de tan solo 4,45.

Caída en la producción

¿Por qué se ha pagado tan poco si el precio del CO2 ha subido tanto? La cerámica "es un sector incluido en el Régimen de Comercio Derecho de Emisiones (EU ETS) y considerado en riesgo de fuga de carbono y, como tal, recibe asignaciones gratuitas de derechos de emisión", explican desde Ascer. Esto significa que recibe este incentivo para evitar la deslocalización de la industria en zonas donde no existen estos mecanismos.

La actual normativa establece que el reparto de derechos gratuitos se concede en función del nivel de producción de los anteriores años. En el 2021 se batió un récord de 587 millones de metros cuadrados. De manera paralela, en el 2023 se cayó a la cifra más escasa de la última década, con 394 millones. "Las emisiones de CO2 verificadas en el sector han bajado un 19%, en línea con la reducción del consumo de gas en el sector. Esta reducción ha provocado que el déficit entre asignaciones gratuitas y emisiones haya sido pequeño comparado con años anteriores y el coste sectorial haya disminuido", comentan desde la organización de fabricantes.

El problema puede venir en los próximos años. Si no cambia la metodología para asignar los derechos gratuitos, que la Unión Europea concede cada vez más a cuentagotas, y el baremo utilizado sigue siendo el nivel de producción de años pasados, la factura puede llegar a dispararse.

Tendencia al alza

Mientras el gas y la electricidad han reducido sus precios en los últimos meses, el mercado europeo de emisiones de CO2 va en una tendencia diferente. El precio medio en lo que se lleva del 2024 es de 62,46 euros. En febrero hubo un descenso hasta los 55 euros, pero en mayo vuelve a ir al alza, y ya alcanza los 70,41 euros. La combinación de todos estos elementos puede causar nuevos trastornos a la contabilidad de un sector que todavía arrastra los efectos de la crisis de los dos últimos, con tesorerías de varias empresas muy tocadas.

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